El 42% de las especies de peces de agua dulce en Europa están amenazadas de extinción, según la Lista Roja Europea actualizada publicada este lunes 13 de abril por la UICN, que advierte del deterioro de los ecosistemas acuáticos por múltiples presiones. El análisis, basado en 558 especies nativas, señala además que la situación ha empeorado en la última década y que apenas hay signos de recuperación en la región.
Aumento del riesgo
El estudio, elaborado con la participación de más de 135 expertos de más de 30 países, indica que casi seis de cada diez especies presentan preocupación para la conservación. En concreto, al 42% de especies amenazadas se suma un 18% clasificado como Casi Amenazado, lo que refleja la magnitud del problema.
La UICN subraya que la proporción de especies en riesgo ha crecido un 5% desde 2011, un incremento que evidencia el deterioro progresivo de los hábitats acuáticos. Además, la organización destaca que existen “escasas evidencias” de recuperación, lo que refuerza la urgencia de actuar.
Especies migratorias, las más afectadas
Entre los grupos más vulnerables, las especies migratorias de agua dulce sufren presiones especialmente intensas. Según el informe, alrededor del 39% de estos peces están en declive, frente al 14% de las especies no migratorias en la misma situación.
Esta diferencia pone de manifiesto el impacto de las barreras físicas como presas y diques, que impiden los desplazamientos necesarios para completar sus ciclos vitales. La UICN califica este efecto como “devastador”, ya que limita el acceso a zonas de reproducción, alimentación o refugio.
Hábitats bajo presión
La evaluación también identifica a los sistemas kársticos como los entornos más amenazados, con más del 90% de sus especies en peligro. Estos ecosistemas, caracterizados por formaciones geológicas de roca caliza, albergan una biodiversidad especialmente sensible.
Otros hábitats críticos son los manantiales de agua dulce y los ríos y arroyos intermitentes, donde se concentra cerca del 54% de las especies amenazadas. La presión sobre estos entornos se intensifica especialmente en la Europa mediterránea, donde confluyen el estrés hídrico y el acelerado cambio climático.
La organización advierte de que estas condiciones agravan la vulnerabilidad de especies ya afectadas por otras amenazas, generando un escenario de riesgo acumulativo.
Principales amenazas
El informe identifica múltiples factores detrás del declive de los peces de agua dulce, que a menudo actúan de forma simultánea. Entre ellos, destaca la modificación del hábitat mediante represas y barreras físicas, que afecta al 69% de las especies evaluadas.
A esta presión se suman la contaminación, la presencia de especies invasoras y los efectos del cambio climático, que alteran las condiciones de los ecosistemas y dificultan la supervivencia de muchas especies.
La UICN recuerda que los peces de agua dulce constituyen el grupo de vertebrados más diverso del planeta y desempeñan un papel fundamental como indicadores de la salud de los ecosistemas.
En este sentido, advierte de que el deterioro de sus poblaciones es una señal clara de un declive generalizado del entorno natural. “Sin una acción urgente y coordinada para abordar la pérdida de hábitat, la contaminación, las especies invasoras y el cambio climático, Europa corre el riesgo de perder una parte significativa de su biodiversidad acuática en una generación”, concluye la institución.




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