América Latina y el Caribe vivieron en 2025 uno de los años más cálidos jamás registrados, marcado por olas de calor extremas, sequías persistentes, inundaciones devastadoras y ciclones tropicales más intensos, según el informe Estado del clima en América Latina y el Caribe 2025 (1) de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
El organismo advierte de que la región afronta una intensificación de los riesgos climáticos mientras aumentan los impactos sobre la salud, la seguridad alimentaria, los recursos hídricos y las infraestructuras.
nfografía elaborada a partir del informe “Estado del clima en América Latina y el Caribe 2025” de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), con datos sobre temperaturas extremas, sequías, inundaciones, retroceso glaciar y riesgos climáticos regionales / Imagen: GPIA - EA
Temperaturas sin precedentes
El informe señala que 2025 se situó entre el quinto y el octavo año más cálido del que se tiene constancia en América Latina y el Caribe, con una temperatura media regional unos 0,40 ºC superior al promedio del periodo 1991-2020.
La OMM destaca que el calentamiento fue especialmente intenso en México, América Central y el Caribe, donde se registraron anomalías térmicas de entre 1 ºC y 3 ºC por encima de lo habitual.
Entre los episodios más extremos figura el récord absoluto de 52,7 ºC alcanzado en Mexicali (México) el 12 de agosto, la temperatura más alta registrada en el país. También se notificaron temperaturas superiores a 40 ºC y 45 ºC en distintos puntos de Mesoamérica.
En Brasil, el calor extremo se prolongó durante buena parte del año. La ciudad de São Paulo alcanzó 37,2 ºC en diciembre, el valor más alto en más de seis décadas de observaciones.
El informe subraya además que las tendencias de calentamiento entre 1991 y 2025 fueron las más intensas observadas desde comienzos del siglo XX, con México registrando el mayor ritmo de aumento térmico, cercano a 0,34 ºC por década.
Sequías e inundaciones extremas
La región también sufrió una fuerte intensificación de los extremos hidrológicos. Según la OMM, hasta el 85 % del territorio mexicano llegó a verse afectado por la sequía, mientras el Caribe experimentó graves problemas de abastecimiento de agua y amplias zonas de Sudamérica registraron déficits de precipitación superiores al 40 %.
En Cuba, la escasez de agua obligó a imponer medidas de racionamiento en varias provincias, afectando tanto a la agricultura como al suministro energético.
La cuenca amazónica también registró condiciones excepcionalmente secas en amplias áreas de Brasil, Bolivia y Perú, agravando el riesgo de incendios forestales y reduciendo el caudal de grandes ríos.
Al mismo tiempo, numerosas regiones padecieron lluvias torrenciales e inundaciones destructivas. En Perú y Ecuador, las precipitaciones persistentes de marzo afectaron a más de 110.000 personas, provocando deslizamientos de tierra, daños masivos en viviendas y graves afectaciones agrícolas.
La OMM destaca además que junio de 2025 fue el mes más lluvioso jamás registrado en México, con precipitaciones un 55,8 % superiores a la media climática.
En Venezuela, las lluvias extremas causaron desbordamientos de ríos y movimientos de tierra que dejaron decenas de víctimas mortales y pérdidas económicas millonarias.
Océanos y glaciares en retroceso
El informe advierte igualmente de un rápido deterioro de los ecosistemas oceánicos y de montaña. La subida del nivel del mar en partes del Caribe y de la costa atlántica norte de Sudamérica supera la media mundial, con tasas de aumento de hasta 5,8 milímetros anuales en algunas zonas.
La OMM alerta de que el calentamiento y la acidificación oceánica continúan agravándose. El pH superficial del océano siguió descendiendo en 2025 a un ritmo medio de 0,016 unidades por década, afectando especialmente a arrecifes coralinos y ecosistemas marinos sensibles.
Además, el mar Caribe y el golfo de México registraron temperaturas oceánicas sin precedentes, acompañadas de olas de calor marinas extremas.
En los Andes, los glaciares continúan perdiendo masa a gran velocidad. El documento recuerda que estas masas de hielo constituyen una fuente esencial de agua para unos 90 millones de personas.
Según la OMM, durante la última década se ha acelerado la pérdida glaciar tanto en los Andes tropicales como en Patagonia, comprometiendo la seguridad hídrica futura de numerosas comunidades andinas.
Huracanes más destructivos
El organismo meteorológico también pone el foco sobre el aumento de la intensidad de los ciclones tropicales. El huracán Melissa se convirtió en el primer huracán de categoría 5 registrado en tocar tierra en Jamaica, con vientos de hasta 298 kilómetros por hora.
El ciclón dejó 45 víctimas mortales y pérdidas económicas estimadas en 8.800 millones de dólares, equivalentes a más del 41 % del PIB jamaicano.
La OMM destaca que Jamaica logró reducir parcialmente los daños gracias a sistemas de modelización de riesgos, mecanismos financieros anticipatorios y sistemas de alerta temprana.
En paralelo, el informe advierte de que la rápida intensificación de los huracanes en el Atlántico Norte es cada vez más frecuente, dificultando las tareas de preparación y evacuación.
Impactos sobre salud y alimentación
La OMM subraya que los eventos extremos de 2025 tuvieron consecuencias crecientes sobre la salud pública y la seguridad alimentaria regional.
El organismo estima que en América Latina podrían producirse cada año unas 13.000 muertes atribuibles al calor, aunque reconoce que existe una importante infranotificación.
Las olas de calor elevaron las hospitalizaciones por golpes de calor, deshidratación y problemas cardiorrespiratorios, especialmente entre personas mayores y trabajadores expuestos al exterior.
En el ámbito agrícola, el informe documenta pérdidas masivas de cultivos y daños en explotaciones rurales tras inundaciones, sequías y huracanes. En Haití, más de 33.000 hectáreas de cultivos quedaron anegadas, mientras Jamaica registró graves daños sobre más de 149.000 hectáreas agrícolas productivas.
La OMM concluye que América Latina y el Caribe afrontan una exposición creciente a impactos climáticos simultáneos y cada vez más complejos, lo que exige fortalecer la adaptación, los sistemas de alerta temprana y la cooperación entre servicios meteorológicos, autoridades sanitarias y responsables de gestión del riesgo.
Referencias
- (1)Estado del clima en América Latina y el Caribe 2025. OMM-N° 1395. Organización Meteorológica Mundial (OMM).
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