La organización WWF advierte de la existencia de 1.249 grandes presas dentro de áreas protegidas en todo el mundo, de las cuales, casi 300 fueron construidas después de que se designara el área como protegida. A estas, se sumarían las 500 que planean construirse o ya están en construcción.

Según un nuevo estudio en el que participa WWF, publicado este lunes en la revista científica Conservation Letters, Europa concentra casi el 40% del total de las nuevas infraestructuras que se proyectan construir en ríos, atravesando algunos tan emblemáticos como el Danubio, el Drin o el río Sava.

Albania, Croacia, Eslovenia o Bulgaria son algunos de los países europeos que encabezan la lista de los territorios donde se planean construir más presas. También destaca Portugal, donde se planea la construcción de tres presas en el Duero.

Igualmente, WWF señala que el 28% de las más de 8.000 plantas hidroeléctricas planificadas en Europa están en áreas protegidas. Y de estas, 572 están ubicadas en zonas que cuentan con una mayor protección, como parques nacionales, lugares que integran la red de Patrimonio Mundial, sitios Ramsar o reservas de la biosfera.

Panorama sombrío para el futuro de los ríos

 

"Construir presas en áreas protegidas es inaceptable. La presión que ejercen sobre la biodiversidad y los recursos hídricos es absolutamente incompatible con la protección del agua y la naturaleza. La reciente propuesta de la Estrategia Europea de Biodiversidad debe hacer frente a estas amenazas a través de una mejor protección y restauración de los ríos y lagos de Europa", afirma Alberto Fernández, responsable de política de agua de WWF España.

Este estudio se suma a la investigación realizada el mes pasado en el marco del proyecto europeo AmberHorizon 2020, que demostró la elevada congestión de los ríos continentales, bloqueados por más de un millón de barreras. En España, hay más de 1.200 grandes presas distribuidas por toda la geografía española. De estas, el 42% (514 presas) se encuentran en tramos de río dentro de la red Natura 2000.

"Los datos son alarmantes y dibujan un panorama sombrío para el futuro de los ríos, ya que estas construcciones modifican el hábitat fluvial, impiden el movimiento natural de las especies de fauna y flora autóctonas, alteran los procesos de erosión y transporte de sedimentos, al tiempo que transforman el régimen de caudales de los ríos, lo que afecta negativamente al estado de estos ecosistemas acuáticos", alerta la organización ecologista.

"Los ríos son las arterias que nutren nuestros ecosistemas. Cualquier política que tenga como objetivo conservar la naturaleza debe priorizar los ríos de flujo libre", afirma por su parte Michele Thieme, autor principal del estudio y científico experto en agua de WWF.