El secretario ejecutivo de la ONU para el Cambio Climático, Simon Stiell, ha reclamado este lunes a las grandes empresas tecnológicas mayor compromiso e implicación contra el cambio climático porque la inteligencia artificial (IA) es una “gran consumidora de energía”, en su discurso inaugural en la Cumbre de Aceleración Industrial del Acelerador de la Transición Industrial, celebrada en Nueva York.
El mandatario ha señalado en esa intervención que la IA está aumentando la contaminación generada por el carbón, el petróleo y el gas –que calientan el planeta– y que dispara los costes energéticos para los hogares y las empresas.
Los líderes del sector de la IA, ha dicho Stiell en la cita celebrada en Nueva York, “se encuentran ahora en terreno pantanoso” porque “se están hundiendo profundamente en lo que se refiere al apoyo público”.
Según el responsable climático de Naciones Unidas, la pérdida de apoyo público obliga a las compañías del sector a justificar el impacto de esta tecnología. “Los gigantes tecnológicos deben empezar a demostrar por qué los beneficios de la IA superan sus costes disparados”, ha insistido.
La IA ante los retos climáticos
En este sentido, Stiell ha reclamado a las tecnológicas un mayor compromiso climático y ha vinculado esa exigencia a la propia capacidad de la inteligencia artificial para contribuir a la lucha contra el calentamiento global.
“Si la inteligencia artificial es capaz de resolver un problema matemático de 90 años de antigüedad en cuestión de días, puede hacer mucho más ante los principales retos climáticos”, ha argumentado el secretario ejecutivo.
Especialmente, según ha detallado, para aprovechar esfuerzos en la mejora de los sistemas de alerta temprana para desastres climáticos o para acelerar la eficiencia de la red eléctrica.
Su mensaje combina así la advertencia sobre el impacto energético de la IA con un llamamiento a poner esta tecnología al servicio de la acción climática, dos planteamientos que ha dirigido de forma expresa a las grandes compañías del sector.
Récord de capacidad renovable
Stiell ha hecho especial hincapié también en la importancia de las energías renovables, pues, según ha afirmado, han evitado “gastar casi medio billón de dólares en combustibles fósiles”.
Además, ha destacado que el año pasado la capacidad renovable añadida alcanzó un máximo histórico con 693 gigavatios. “Eso supone más de la mitad de la capacidad eléctrica instalada de todo Estados Unidos”, ha comparado.
El mandatario ha apuntado que la energía limpia ha significado una inversión “extraordinaria” de más de 2 billones de dólares solo el año pasado, además de un impulso del empleo y del crecimiento en todo el mundo.
El objetivo del uso de las renovables es el de acabar con los combustibles fósiles, ha recordado el responsable de ONU Cambio Climático en su discurso inaugural.
“Cualquier líder que se tome en serio la lucha contra la inflación, la construcción de economías sólidas y la protección de sus ciudadanos debe comprometerse seriamente a reducir el uso de los combustibles fósiles que calientan el planeta y que están impulsando esta crisis climática, así como a fomentar la resiliencia”, ha declarado.
Asimismo, ha resaltado que en el primer semestre del año un total de 19 proyectos de descarbonización alcanzaron la decisión final de inversión, con una inversión conjunta estimada de 43.000 millones de dólares.
El límite de 1,5 grados
Stiell ha comentado que el objetivo de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados durante este siglo es “lo que exige la ciencia, lo que han acordado las naciones y lo que resulta esencial para proteger a todas las personas y a todas las economías”.
Algo que, en realidad, es imposible, ha advertido: “Ya es seguro que se superará ese límite, al menos temporalmente”.
Sin embargo, ha subrayado que “la cooperación impulsada por la ONU y los esfuerzos nacionales” han reducido el aumento previsto de la temperatura global de más de 4 grados a 2,6 grados.
“Supone un progreso innegable, aunque insuficiente para evitar una catástrofe”, ha lamentado.
Por otra parte, Stiell ha elogiado que la presidencia turca de la próxima Conferencia de las Partes (COP31), que se celebrará en Turquía, haya establecido como objetivo que la electricidad alcance el 35 % del consumo energético mundial para 2035.
“Conseguir que casi 200 países se pongan de acuerdo en cada palabra es increíblemente difícil, pero igualmente increíblemente importante”, ha ponderado.
Y ha asegurado que ninguna COP “por sí sola” puede resolver la crisis global, “pero cada una de ellas supone un avance significativo”.
“Las negociaciones de la COP31 pueden contribuir a acelerar la aplicación de las medidas: potenciando unas instituciones más sólidas y una transferencia de tecnología más rápida, mejorando el flujo y el acceso a una financiación de mayor calidad, y ayudando a los países en sus propias transiciones justas”, ha aseverado.
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