Europa vive una oleada de protestas sociales, sin coordinación entre países, que coinciden en el encarecimiento de la vida, la dificultad para acceder a una vivienda y el deterioro de los servicios públicos, sobre todo la educación. La de Francia arrancó a mediados de septiembre en un instituto de Créteil, en las afueras de París, y desde entonces se han sumado movilizaciones en Italia, Bélgica, Portugal, España, Grecia y Albania, mientras que en Serbia el movimiento estudiantil ha ganado las elecciones del 25 de octubre.

Sumario

 

Francia, epicentro del movimiento, volvió a la calle el sábado 24 de octubre: 410.000 personas en 289 manifestaciones, según el ministro del Interior, Laurent Nuñez –800.000, según los convocantes–, y una jornada que se saldó con 1.435 detenidos.

Protestas en Europa / Infografía: EA Protestas en Europa / Infografía: EA

 

Qué reclaman y por qué ahora

 

Las causas de estas protestas sociales varían según el país, pero el hilo conductor es el encarecimiento de la vida: la inflación sigue al alza, el precio de los carburantes presiona los presupuestos familiares y el acceso a la vivienda se complica desde Lisboa hasta Atenas, pasando por España.

La inflación de septiembre fue del 4,9% en España, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), y del 4,2% en Italia, por encima del 3,8% de la eurozona, según datos oficiales citados por AP.

Según Eurostat, los precios de los alimentos y las bebidas no alcohólicas subieron un 34% en la UE entre agosto de 2021 y agosto de 2026. Un cálculo basado en esos datos indica que la cantidad de comida que permite comprar un salario mínimo bruto mensual cayó un 5% en España y un 4% en Francia.

La vivienda es el segundo gran motivo. En España, el salario mínimo es de 1.221 euros al mes y el alquiler medio de un piso de 80 metros cuadrados ronda los 1.130 euros, según un análisis citado por AP. “La mayor parte de mi sueldo se va en el alquiler”, dijo Diana Manzanares, una camarera de 20 años, en el campamento de Madrid.

En Portugal, los precios de compra de viviendas se duplicaron desde 2017 y los alquileres de los contratos nuevos casi siguieron la misma evolución, según Reuters, lo que alimenta las acampadas de Lisboa y Oporto.

El tercer eje es la educación. Los estudiantes de instituto franceses llevan más de tres semanas con bloqueos y manifestaciones para exigir más recursos para unos centros que describen como faltos de personal y deteriorados, sobre todo en barrios de rentas bajas, según AP. Después se sumaron la CGT y otros colectivos, y el movimiento amplió sus demandas al coste de la vida y los servicios públicos.

En España, maestros de Primaria y Secundaria iniciaron a mediados de octubre una huelga indefinida en Madrid para reclamar mejores salarios y condiciones laborales.

No se trata de un único movimiento, sino de varias protestas simultáneas con “agravios compartidos”, explica el profesor de Derecho y política de la UE en la escuela de negocios HEC Paris Alberto Alemanno: educación infrafinanciada, aumento del coste de la vida y, para los estudiantes, perspectivas inciertas tras graduarse.

Los jóvenes europeos viven “una fuerte sensación de incertidumbre y falta de control”, sostiene la profesora de Sociología de la Universidad de Deusto María Silvestre, para quien “cuando coinciden situaciones concretas, salta de repente una chispa capaz de canalizar ese malestar y llevar a la gente a la calle”.

 

Dónde se protesta y cómo

 

En Francia, donde las protestas arrancaron con bloqueos de institutos, la jornada del 17 de octubre reunió a 550.000 personas, según Interior –800.000, según la CGT–. Hubo saqueos e incendios: el ayuntamiento de Limoges ardió casi por completo y la agencia AFP contabilizó unos 1.500 comercios saqueados en al menos diez ciudades.

El Ministerio del Interior contabilizó 2.397 detenciones ese fin de semana y cerca de un millar de agentes heridos. El 24 de octubre, con 70.000 agentes desplegados, la jornada fue menos violenta, aunque hubo cargas y gases lacrimógenos en Lyon, Lille, Toulouse y Nantes, y unos 150 manifestantes resultaron heridos, tres de ellos de gravedad, según EFE.

En Italia, la marcha del 17 de octubre contra las guerras y el aumento del coste de la vida derivó en Milán en disturbios: encapuchados lanzaron piedras a los antidisturbios y prendieron fuego a barricadas, y la Policía respondió con cañones de agua y gases lacrimógenos. Hubo 271 detenidos, la mayoría menores, y 14 agentes heridos en dos jornadas, según AP.

En Bélgica, las movilizaciones estudiantiles empezaron el 1 de octubre en Lieja y llegaron a Bruselas, donde hubo una huelga nacional y una manifestación multitudinaria el 9 de octubre contra el programa de recortes del Gobierno de Bart De Wever. El 17 de octubre, la Policía practicó cerca de 200 detenciones.

En España, las acampadas por la vivienda comenzaron el 26 de septiembre en la Puerta del Sol de Madrid, tras el desahucio de María del Carmen Abascal, de 87 años, que había vivido siete décadas en el piso y murió después, hospitalizada. Las protestas se extendieron a Barcelona, Valencia, Granada y otras ciudades.

En Portugal, el 17 de octubre decenas de miles de personas marcharon en Lisboa a la llamada de la Confederación General de Trabajadores Portugueses (CGTP) en defensa de salarios y pensiones más altos y contra el encarecimiento de la vivienda. En la madrugada del 20 de octubre, la Policía desalojó el campamento del Rossio, detuvo a 55 personas, y miles de personas volvieron esa tarde a las plazas de Lisboa y Oporto.

En Grecia, miles de estudiantes y docentes marcharon el miércoles 21 de octubre en Atenas, Tesalónica y Patras, según AP, para reclamar vivienda estudiantil asequible, más inversión en educación y medidas contra el coste de la vida. “De Grecia a Francia, dad dinero a la educación”, decía una pancarta en la capital.

En Albania, las protestas estudiantiles se suman desde el 13 de octubre a un movimiento antigubernamental que exige la dimisión del primer ministro, Edi Rama. El movimiento, conocido como “Flamingo”, nació contra un proyecto turístico de lujo en la costa sur vinculado, según AP, a Jared Kushner. Las cifras oficiales hablan de más de 270 heridos y más de 160 detenidos.

En Serbia, la causa es la corrupción y el desenlace ha sido electoral: la Lista de Estudiantes ha ganado las elecciones anticipadas del 25 de octubre, según estimaciones no oficiales, con entre 135 y 140 escaños de 250, frente a unos 105 del Partido Progresista Serbio (SNS). Su líder, el expresidente Aleksandar Vučić, reconoció la derrota.

La participación rondó el 70%, unos 15 puntos más que en 2023, y los observadores independientes confirmaron la victoria de la oposición, según EFE. El movimiento nació tras la muerte de 16 personas por el derrumbe de la marquesina de la estación de Novi Sad, el 1 de noviembre de 2024. El escrutinio no es definitivo.

 

Respuesta de los Gobiernos y calendario

 

En Francia, el presidente, Emmanuel Macron, aseguró el 18 de octubre que “quienes saquearon tendrán que pagar por los daños, y quienes quisieron derribar la República rendirán cuentas”. Desde el lunes 19 rigen toques de queda parciales y siguen vigentes unos diez, en distintas ciudades.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, presentó su dimisión, que Macron rechazó. Tras la jornada del 24 de octubre, Nuñez rechazó que la Policía usara fuerza desproporcionada y anunció que la Inspección General de la Policía Nacional investigará los casos de heridos graves. También se estudia la disolución administrativa de grupos de ultraderecha, después de que once de sus miembros fueran detenidos en Niza.

En Italia, la presidenta del Gobierno, Giorgia Meloni, condenó la violencia: “Manifestarse es un derecho. Incendiar nuestras ciudades, no”, escribió en X. El 21 de octubre, el Gobierno aprobó un decreto-ley que despliega 500 soldados más en Milán hasta el 31 de diciembre y crea el delito de participación violenta en manifestaciones, con penas de hasta cinco años de prisión.

El texto obliga además a los padres a responder económicamente por los daños de sus hijos menores y permite la detención preventiva de adolescentes de 14 a 17 años en ciertos casos. Debe convertirse en ley en un plazo de 60 días.

En Portugal, el ministro de Asuntos Parlamentarios, Carlos Abreu Amorim, afirmó el 16 de octubre que el Gobierno “no cederá a los gritos de la calle”. Los manifestantes exigen la retirada de una reforma de los arrendamientos del Ejecutivo de Luís Montenegro que, según sostienen, facilita los desahucios.

En Albania, el primer ministro Edi Rama descartó dimitir, se mostró dispuesto a discutir el aumento de los costes educativos y atribuyó las protestas a “manos extranjeras”.

En España, tras el rechazo inicial en el Congreso de las medidas de vivienda del Gobierno, con los votos de Vox, el Partido Popular (PP) y Junts, el presidente, Pedro Sánchez, convocó elecciones anticipadas para el 29 de noviembre. Comisiones Obreras (CCOO) y la Unión General de Trabajadores (UGT) convocaron además una huelga general de 24 horas el 11 de noviembre, la primera en 14 años, según AP.

Las convocatorias continúan. Hay nuevas citas en Francia el próximo sábado y los sindicatos llaman a una movilización general el 5 de noviembre, tras reunirse con el primer ministro, Sébastien Lecornu, sin medidas concretas. La CGT pide extender la huelga y la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT) no descarta sumarse a un paro indefinido si no hay “respuestas sociales”.

El punto central es el salario mínimo: el Gobierno habría aceptado discutir una subida, pero sin cifra ni calendario. En Portugal, los movimientos por la vivienda convocan manifestaciones en todo el país el 14 de noviembre y una jornada ante la Asamblea de la República el 24 de noviembre, durante la votación del Presupuesto del Estado.

En Italia, el recién formado “Movimiento 17 de octubre” anunció una “movilización permanente” con concentraciones cada sábado a las 15.00 horas en ciudades de todo el país, antes de la huelga general de la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL) el 20 de noviembre.

En el plano político, el presidente de EEUU, Donald Trump, atribuyó el malestar en Francia a la inmigración y pidió cerrar las fronteras, mientras que, según AP, las autoridades francesas no han culpado a los inmigrantes.

Alemanno sostiene que las movilizaciones estarán “inevitablemente” en el centro de la conversación política ante el “superciclo sin precedentes de elecciones nacionales” de los próximos 12 meses, con votaciones previstas en España, Francia, Italia y Polonia.

Añadir EcoAvant.com como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Activar ahora