Los compromisos para eliminar progresivamente los subsidios a los combustibles fósiles han desaparecido de las políticas declaradas de 66 de los 71 países analizados en este ámbito, según el informe Estado de la Transición Soberana 2026 (State of the Sovereign Transition 2026) (1), publicado este martes, 3 de noviembre, por el Centro de Transición Climática Global del TPI, vinculado a la London School of Economics (LSE). El estudio advierte de un retroceso en los compromisos climáticos internacionales, especialmente en materia de financiación y reducción de emisiones, a pocos días del inicio de la COP31, que se celebrará del 9 al 20 de noviembre en Antalya (Turquía).
Retroceso en los compromisos climáticos
La desaparición de estos compromisos se produce después de que haya vencido el plazo de 2025, establecido por el G7 para suprimir las subvenciones consideradas ineficientes a los combustibles fósiles
La desaparición de estos compromisos se produce después de que haya vencido el plazo de 2025, establecido por el G7 para suprimir las subvenciones consideradas ineficientes a los combustibles fósiles. Desde 2016, las principales economías industrializadas habían reiterado esta promesa en sus declaraciones conjuntas, pero el compromiso dejó de figurar en los principales comunicados de sus líderes durante 2025 y 2026.
En su lugar, las declaraciones del G7 han concedido mayor protagonismo a la seguridad energética y a los riesgos geopolíticos y económicos, un cambio de prioridades que coincide con la pérdida de presencia de los compromisos de eliminación de subsidios en las políticas nacionales examinadas.
El informe analiza el desempeño climático de 85 países de ingresos altos, medios y bajos, responsables conjuntamente del 90 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Para ello, utiliza la versión 2.0 del marco de la Iniciativa para la Evaluación de Oportunidades y Riesgos Soberanos Relacionados con el Clima (ASCOR).
Esta nueva metodología incorpora por primera vez un punto de referencia de calentamiento inferior a 2 °C e indicadores específicos para distintos sectores económicos, lo que permite examinar tanto los resultados de las políticas climáticas como la coherencia entre los objetivos anunciados y las medidas adoptadas.
Las conclusiones también muestran un deterioro de la transparencia presupuestaria
Las conclusiones también muestran un deterioro de la transparencia presupuestaria. Aunque tres países han comunicado por primera vez sus gastos relacionados con el clima desde su incorporación a las evaluaciones de ASCOR, otros cinco han dejado de especificar las cantidades destinadas a estas actuaciones.
Para el Centro TPI, esta falta de información dificulta determinar hasta qué punto los gobiernos conceden prioridad presupuestaria a la acción climática y si los recursos movilizados se corresponden con sus compromisos públicos.
El retroceso también afecta a la financiación climática internacional. El número de países cuyos compromisos cumplen con su parte proporcional del objetivo internacional de financiación ha descendido de siete a cuatro, en un contexto marcado por la necesidad de aumentar los recursos destinados a las economías en desarrollo.
Esta evolución se produce mientras los países desarrollados están llamados a liderar la movilización de al menos 300.000 millones de dólares anuales hasta 2035 para apoyar la acción climática de los países en desarrollo.
Más objetivos sin mayor ambición
La investigación identifica avances en la presentación de nuevos planes nacionales, aunque cuestiona que estos se traduzcan en una reducción de emisiones compatible con los objetivos internacionales de temperatura.
Desde la evaluación anterior de ASCOR, otros 37 países han establecido objetivos climáticos para 2035 mediante la actualización de sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC). Estas nuevas metas se han presentado después de que la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) ampliara hasta septiembre de 2025 el plazo correspondiente.
Los investigadores e investigadoras consideran que esta evolución constituye un progreso en la definición de objetivos, pero advierten de que no implica necesariamente una mayor ambición climática. En términos generales, las nuevas NDC no presentan una alineación superior con las trayectorias de calentamiento de 1,5 °C o inferior a 2 °C respecto a las metas ya existentes para 2030.
El análisis de las emisiones ofrece resultados igualmente limitados. De los 75 países evaluados en este apartado, únicamente siete mantienen una trayectoria compatible con un calentamiento de 1,5 °C, mientras que 16 presentan una evolución acorde con un aumento de temperatura inferior a 2 °C.
13 países están en camino de cumplir sus propios objetivos climáticos, aunque esta circunstancia no significa necesariamente que estén reduciendo sus emisiones en términos absolutos
Por otra parte, 13 países están en camino de cumplir sus propios objetivos climáticos, aunque esta circunstancia no significa necesariamente que estén reduciendo sus emisiones en términos absolutos.
De hecho, ocho de esos trece países avanzan hacia el cumplimiento de sus compromisos porque sus metas para 2030 permiten que las emisiones totales continúen aumentando. Esta diferencia pone de manifiesto la distancia que puede existir entre alcanzar un objetivo nacional y seguir una trayectoria compatible con los límites internacionales de calentamiento.
Tres grandes pilares
Para evaluar estas diferencias, ASCOR organiza sus indicadores en tres grandes pilares: Tendencias, que examina la evolución histórica de las emisiones y otras variables; Ambición, centrado en la alineación de los objetivos climáticos; y Política y Finanzas, que analiza las regulaciones y la información divulgada por los gobiernos.
Según el estudio, únicamente Colombia, Francia, Portugal y Suiza se sitúan en el cuartil superior de su respectivo grupo de ingresos en los tres pilares. Los autores y autoras señalan que este resultado demuestra que obtener buenos indicadores en una dimensión de la transición climática no garantiza un desempeño igualmente favorable en las demás.
La evaluación también incorpora un examen de la descarbonización sectorial, destinado a determinar si los países están reduciendo las emisiones de sus actividades más contaminantes y si disponen de políticas y estrategias específicas para conseguirlo
La evaluación también incorpora un examen de la descarbonización sectorial, destinado a determinar si los países están reduciendo las emisiones de sus actividades más contaminantes y si disponen de políticas y estrategias específicas para conseguirlo.
En este apartado, el sector eléctrico registra, por término medio, los mejores resultados entre los países analizados. Sin embargo, el informe identifica deficiencias importantes en la industria, el transporte y la producción de combustibles fósiles, ámbitos en los que persisten dificultades para avanzar en la transición hacia una economía con menores emisiones.
Advertencias ante la COP31
La publicación del informe coincide con los preparativos de la COP31 de Antalya, prevista entre el 9 y el 20 de noviembre de 2026, una cita en la que volverá a examinarse la aplicación de los compromisos internacionales frente al cambio climático
La publicación del informe coincide con los preparativos de la COP31 de Antalya, prevista entre el 9 y el 20 de noviembre de 2026, una cita en la que volverá a examinarse la aplicación de los compromisos internacionales frente al cambio climático.
Setenay Hizliok, responsable de investigación en políticas públicas y de proyectos de investigación del Centro TPI, ha recordado que tanto la COP30 como la COP31 se han planteado como conferencias centradas en la implementación de las medidas climáticas.
Sin embargo, los resultados del estudio muestran, según las investigaciones, que los gobiernos no solo encuentran dificultades para transformar sus compromisos en actuaciones concretas, sino que también están dejando atrás algunas de las promesas asumidas anteriormente.
Los países no solo no están traduciendo sus compromisos en acciones concretas, sino que también han abandonado sus promesas anteriores
SETENAY HIZLIOK, responsable de investigación del Centro TPI
Hizliok ha advertido de que los países «no solo no están traduciendo sus compromisos en acciones concretas, sino que también han abandonado sus promesas anteriores», una situación que considera especialmente preocupante por el papel que corresponde a las economías desarrolladas.
La investigadora ha señalado que resulta particularmente inquietante que estos retrocesos procedan de países desarrollados que se habían comprometido a liderar la transición hacia un futuro con bajas emisiones de carbono y a respaldar a las naciones en desarrollo durante ese proceso.
Para el Centro TPI, las contradicciones entre los compromisos anunciados, las políticas efectivamente adoptadas y los recursos económicos asignados ponen de relieve la importancia de reforzar el seguimiento de la acción climática y la rendición de cuentas de los gobiernos.
Las contradicciones entre los compromisos anunciados, las políticas efectivamente adoptadas y los recursos económicos asignados ponen de relieve la importancia de reforzar el seguimiento de la acción climática y la rendición de cuentas de los gobiernos
El informe llega así a la próxima conferencia climática con una advertencia sobre la distancia entre la formulación de nuevas metas y su aplicación. Aunque aumenta el número de países con objetivos para 2035, la evaluación constata que los avances en planificación no siempre se acompañan de una mayor ambición, mientras retroceden determinados compromisos de financiación y eliminación de subsidios a los combustibles fósiles.
Referencias
- (1) State of the Sovereign Transition 2026. TPI Global Climate Transition Centre de la London School of Economics (LSE).
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