Un nuevo estudio liderado por investigadores de la Universidad de Lancaster, en colaboración con WWF Reino Unido y más de 50 científicas y científicos internacionales, revela que la zona centro-norte de la Amazonía ha experimentado durante las últimas cuatro décadas un rápido aumento de los fenómenos climáticos extremos, especialmente de las temperaturas elevadas y el estrés hídrico. La investigación, publicada en Communications Earth & Environment (1), analiza la evolución del clima amazónico entre 1981 y 2023 y advierte de que estos cambios pueden intensificar los daños sobre los ecosistemas y las comunidades de la región, especialmente ante la llegada prevista de un intenso fenómeno de El Niño en 2026.

 

Extremos que avanzan más rápido

 

Las y los investigadores identifican a la Amazonía como una región donde las temperaturas extremas y el déficit de agua están aumentando con rapidez. Según sus resultados, alrededor del 10 % de la cuenca amazónica, una superficie de más de 700.000 kilómetros cuadrados, ha registrado incrementos de al menos 0,75 ºC por década en las temperaturas extremas durante la estación seca.

En esas áreas, el aumento acumulado de las temperaturas extremas ha superado los 3,22 ºC desde 1981

En esas áreas, el aumento acumulado de las temperaturas extremas ha superado los 3,22 ºC desde 1981. El estudio muestra además que los episodios climáticos extremos han empeorado progresivamente durante los últimos 43 años, una evolución que no queda reflejada de la misma manera cuando únicamente se observan las temperaturas medias.

La temperatura media de la Amazonía aumenta a un ritmo de aproximadamente 0,21 ºC por década, una tasa que se encuentra en consonancia con el calentamiento global promedio. Sin embargo, las/os investigadoras/es subrayan que este indicador puede ocultar cambios mucho más rápidos durante los periodos excepcionalmente cálidos o secos.

El trabajo ofrece una evaluación del cambio climático en toda la Amazonía con una alta resolución espacial. Para ello, el equipo ha dividido el territorio amazónico en celdas de aproximadamente 11 kilómetros y ha utilizado datos detallados de temperatura y precipitaciones procedentes de fuentes que combinan información de satélites y estaciones meteorológicas locales.

Este procedimiento ha permitido identificar la estación seca específica de cada parte de la Amazonía, una cuestión relevante porque el periodo seco no se produce al mismo tiempo en todo el territorio. Las/los científicos han podido así comparar los cambios experimentados por regiones situadas tanto al norte como al sur del ecuador.

Además de estudiar las temperaturas, el equipo ha empleado una nueva medida del déficit hídrico que incorpora los efectos de la temperatura sobre la pérdida de agua. A partir de estos datos, los investigadores han modelizado la evolución de la temperatura y del estrés hídrico en toda la Amazonía entre 1981 y 2023.

La temperatura y el déficit hídrico se han analizado tanto como promedios de la estación seca como del conjunto del año hidrológico, que integra las temporadas seca y lluviosa.

 

Una nueva zona de riesgo

 

Para analizar la velocidad del cambio climático, los autores han utilizado dos métodos diferentes. El primero es la denominada “tendencia central”, que mide las tasas promedio de cambio de temperatura y déficit hídrico considerando todos los años del periodo estudiado.

El segundo método es la “tendencia extrema”, diseñada para dar un mayor peso a los años excepcionalmente cálidos o secos. Según la investigación, este enfoque ofrece una imagen más precisa de cómo están evolucionando aquellos periodos en los que las condiciones climáticas pueden provocar mayores daños sobre los ecosistemas y las personas.

Nos interesan especialmente los fenómenos que ocurren en sus momentos de mayor calor y sequía, ya que es entonces cuando las altas temperaturas pueden causar mayores daños sobre los ecosistemas y las personas

JOS BARLOW, Universidad de Lancaster, autor principal del estudio

“Nos interesan especialmente los fenómenos que ocurren en sus momentos de mayor calor y sequía, ya que es entonces cuando las altas temperaturas pueden causar mayores daños sobre los ecosistemas y las personas”, explica el profesor Jos Barlow, de la Universidad de Lancaster y autor principal del estudio.

Barlow señala que este tipo de análisis ya se había realizado en la Amazonía meridional, donde existe una estación seca relativamente similar en amplias zonas, pero no se había aplicado anteriormente a toda la Amazonía, incluidas las regiones situadas al norte del ecuador con periodos secos diferentes.

Los resultados confirman que la Amazonía meridional, donde se han producido importantes procesos de deforestación y cambios en el uso del suelo, continúa siendo la región que se calienta con mayor rapidez cuando se analiza la evolución de la temperatura media.

Sin embargo, el estudio identifica una situación diferente cuando se observan los fenómenos extremos. En este caso, es la zona centro-norte de la Amazonía la que registra el crecimiento más rápido de las condiciones climáticas extremas.

Las tasas de cambio en los fenómenos climáticos extremos son mucho mayores que las tasas de cambio del clima promedio en la Amazonía, y las regiones más afectadas también difieren entre los extremos y el clima promedio”

NATHÁLIA CARVALHO, investigadora postdoctoral, Centre Ambiental de Lncaster

“Las tasas de cambio en los fenómenos climáticos extremos son mucho mayores que las tasas de cambio del clima promedio en la Amazonía, y las regiones más afectadas también difieren entre los extremos y el clima promedio”, afirma la doctora Nathália Carvalho, investigadora postdoctoral asociada del Centro Ambiental de Lancaster.

Carvalho considera que estos resultados demuestran que el clima de la Amazonía no está cambiando de manera uniforme, una información que, según señala, será fundamental para diseñar e implementar estrategias de adaptación al cambio climático.

El profesor Barlow añade que el ritmo observado en las regiones más afectadas resulta “muy alarmante”, ya que las condiciones climáticas extremas están relacionadas con incendios forestales, niveles excepcionales de los ríos, contaminación atmosférica y temperaturas capaces de perjudicar a personas, animales y árboles.

 

Riesgos para bosques y comunidades

 

Una de las conclusiones relevantes del estudio es que las zonas donde más rápidamente aumentan las temperaturas extremas se encuentran alejadas del denominado arco de deforestación. Por ello, los investigadores sostienen que estos incrementos no pueden explicarse únicamente por cambios locales como la deforestación o las transformaciones del uso del suelo.

El trabajo apunta así al impacto del cambio climático global sobre el conjunto de la Amazonía y atribuye este calentamiento a las emisiones mundiales

El trabajo apunta así al impacto del cambio climático global sobre el conjunto de la Amazonía y atribuye este calentamiento a las emisiones mundiales.

Los investigadores/as advierten de que los fenómenos climáticos extremos se encuentran entre los factores que provocan algunos de los impactos climáticos más graves sobre las personas y la naturaleza. En la Amazonía, los recientes periodos excepcionalmente cálidos o secos han estado asociados con extensos incendios forestales, mortalidad de animales y árboles y consecuencias para la salud humana vinculadas al calor y la contaminación atmosférica.

Otros estudios citados por los autores/autoras han documentado la primera mortandad masiva de mamíferos observada en la Amazonía, con perezosos y otros animales encontrados muertos en el suelo del bosque o suspendidos de los árboles del sotobosque.

 

Mortandad masiva de mamíferos

 

Otros estudios citados por los autores/autoras han documentado la primera mortandad masiva de mamíferos observada en la Amazonía, con perezosos y otros animales encontrados muertos en el suelo del bosque o suspendidos de los árboles del sotobosque

También se han registrado reducciones en poblaciones de aves, así como cambios en su esperanza de vida, apariencia y comportamiento. Al mismo tiempo, algunas zonas de la región han sufrido incendios forestales de gran extensión, episodios de calor extremo y sequía y megaincendios relacionados con episodios de contaminación atmosférica en la ciudad amazónica de Manaos.

La reducción del caudal y la desecación de los ríos también han afectado a las poblaciones que viven en los bosques y dependen de estas vías fluviales para desplazarse y desarrollar sus actividades cotidianas.

La doctora Joice Ferreira, de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria –Embrapa–, destaca especialmente las consecuencias sociales. Según explica, los fenómenos extremos están afectando a los medios de subsistencia locales y a productos fundamentales para las comunidades, entre ellos el açaí.

Ferreira advierte de que estos impactos pueden debilitar la función de los bosques como red de seguridad para las poblaciones locales, amenazar la seguridad alimentaria y perjudicar su papel dentro de una socio-bioeconomía en expansión.

También considera preocupante que esta evolución pueda obstaculizar las políticas públicas que están diseñando e implementando los gobiernos brasileños y estatales para impulsar transformaciones positivas en la región, incluidos los planes de restauración forestal.

 

Medidas urgentes de adaptación

 

Ante esta situación, Barlow reclama medidas urgentes de adaptación que permitan hacer frente a unos fenómenos extremos que están cambiando rápidamente. Entre ellas menciona la necesidad de prevenir factores que amplifican los riesgos climáticos, como la deforestación, reforzar las medidas contra los incendios forestales y apoyar a las comunidades cuando se sequen los ríos de los que dependen para desplazarse.

Estas medidas adquieren especial relevancia ante la llegada prevista de un fuerte episodio de El Niño en 2026, apenas dos años después de la última gran sequía registrada en 2024. Los científicos temen que una nueva combinación de temperaturas extremadamente elevadas y sequedad pueda ejercer todavía más presión sobre los ecosistemas amazónicos.

Mike Barrett, asesor científico principal de WWF Reino Unido, considera que el rápido aumento de los fenómenos climáticos extremos demuestra la necesidad de actuar a escala mundial frente al cambio climático. Asimismo, señala que las nuevas regiones identificadas como zonas de riesgo refuerzan la importancia de poner fin a la deforestación y apoyar iniciativas destinadas a proteger los bosques tropicales.

El equipo de investigación también han puesto a disposición pública una plataforma interactiva con mapas que muestran las tasas de cambio de temperatura, déficit de presión de vapor y precipitaciones en la región.

Referencias

Añadir EcoAvant.com como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Activar ahora