Detrás de cada récord de temperatura de este verano hay un recuento de vidas. El exceso de mortalidad atribuible al calor extremo en Europa durante el verano de 2026 supera ya las 35.000 muertes, una cifra que procede de poco más de la mitad del continente y que todavía no incorpora los datos completos de agosto.

Sumario

 

El recuento, elaborado por el diario británico The Guardian a partir de los balances provisionales que publican las agencias sanitarias nacionales, sitúa solo en Alemania, Francia y España más de 25.000 defunciones por encima de lo esperado. Los expertos advierten de que el total crecerá de forma significativa cuando se consoliden las cifras de agosto (1).

 

Alemania concentra el peor balance

 

Alemania aporta el balance más elevado del continente. El Robert Koch-Institut, la agencia federal de salud pública, ha estimado unas 14.000 muertes relacionadas con el calor entre el 6 de abril y el 9 de agosto, de las que 9.600 se concentran en una sola semana, la del 22 al 28 de junio (2).

Francia contabiliza más de 7.300 muertes en exceso por todas las causas entre finales de mayo y el 22 de julio, antes de sumar agosto

Francia contabiliza más de 7.300 muertes en exceso por todas las causas entre finales de mayo y el 22 de julio, antes de sumar agosto. Así lo estimó Santé publique France, que trabaja con certificados electrónicos de defunción –solo el 80 % del total– y publica después la atribución definitiva (3).

La agencia francesa ya había cifrado en 5.764 las muertes en exceso durante el episodio del 17 de junio al 2 de julio, un 36 % más de lo previsto en los 92 departamentos afectados. El 4 de septiembre, la ministra de Sanidad, Stéphanie Rist, elevó el balance a unos 7.000 fallecimientos adicionales hasta finales de julio.

El contexto meteorológico explica la magnitud. En Francia, más de 500 estaciones superaron los 40 °C y el 98 % del país llegó a estar bajo alerta por calor; el país registró además su día más cálido en media nacional desde que hay medidas. En Alemania, 46 estaciones rebasaron los 40 °C a finales de junio y los récords cayeron tres días seguidos.

Para Alemania, 2026 es con diferencia el peor verano de su serie. El máximo anterior era de 8.900 muertes en 2018 y en un verano normal la cifra suele quedar por debajo de las 2.000, según el propio Robert Koch-Institut. El exministro de Sanidad Karl Lauterbach advirtió de que los datos publicados hasta ahora se quedarán probablemente cortos.

 

España firma su año más letal

 

En España, el Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria –MoMo–, que gestiona el Instituto de Salud Carlos III, estima 5.232 defunciones atribuibles a las altas temperaturas en lo que va de 2026: 2.147 en agosto y 2.025 en julio. Es la cifra más alta desde que la serie arranca en 2015 (4).

De las 5.232 defunciones estimadas en España en 2026, 5.048 corresponden a personas mayores de 65 años y 3.256 a mayores de 85

De las 5.232 defunciones estimadas en España en 2026, 5.048 corresponden a personas mayores de 65 años y 3.256 a mayores de 85. Ese último grupo concentra el 62 % del total y las mujeres, el 60 % de los fallecimientos. El panel sitúa además en 8.221 el exceso de defunciones por todas las causas desde el 15 de mayo.

El récord anterior era el de 2022, con 4.789 defunciones atribuibles, y muy por detrás quedan las 3.832 de 2025. Entre 2015 y 2025, MoMo acumula 27.564 muertes atribuibles a las altas temperaturas en el conjunto del país.

Conviene precisar qué mide el sistema. MoMo no contabiliza muertes certificadas por golpe de calor: estima estadísticamente cuántas defunciones se apartan de lo esperado y qué parte de esa desviación explica la temperatura. Cruza las defunciones diarias del INE y de los registros civiles informatizados –en torno al 94 % de la población– con las temperaturas provinciales de la AEMET.

El balance sanitario coincide con una temporada de récords térmicos. La AEMET da por prácticamente seguro que 2026 ha sido el verano más cálido de la serie en la España peninsular, con una anomalía de 2,5 °C sobre el promedio 1991-2020. Julio, con 25,7 °C de media, fue el mes más cálido de toda la serie y también el más seco desde 1961, con apenas 4,6 litros por metro cuadrado (5).

 

Un recuento todavía muy incompleto

 

El resto de balances nacionales completa el mapa. Reino Unido estimó en julio 2.877 muertes asociadas al calor en Inglaterra durante las olas de mayo y junio. Italia calcula 2.700 fallecimientos más de lo habitual solo entre el 22 y el 28 de junio, y sus epidemiólogos sitúan el total atribuible entre 5.000 y 8.000 cuando se registre formalmente.

Las metodologías no son homogéneas: unos países estiman el exceso de mortalidad por todas las causas y otros calculan las muertes atribuibles a la temperatura

Las metodologías no son homogéneas: unos países estiman el exceso de mortalidad por todas las causas y otros calculan las muertes atribuibles a la temperatura. Bélgica registró un aumento de mortalidad del 39 % entre el 18 y el 29 de junio, equivalente a 1.222 defunciones adicionales; Países Bajos declara al menos 900 muertes más de lo esperado entre el 22 de junio y el 5 de julio.

Un estudio de modelización rápida citado por la Comisión Europea estima 1.070 muertes adicionales en Polonia durante la ola de finales de junio, y los datos suizos apuntan a 220 fallecimientos atribuibles al calor esa misma semana. Luxemburgo, Grecia, Rumanía, Bulgaria y Dinamarca notifican en torno a 40 muertes en exceso cada uno.

Las estimaciones convergen. EuroMOMO, la red europea de vigilancia respaldada por el ECDC y la OMS, calcula más de 32.000 muertes adicionales entre mediados de junio y mediados de agosto; un recuento de la agencia AFP en ocho países arroja unos 33.000 fallecimientos. La red solo integra estadísticas oficiales de 23 países y deja fuera buena parte del este del continente (6).

La comparación histórica ayuda a medir la excepcionalidad. Desde que existen series homogéneas de exceso de mortalidad en la Unión Europea, en 2008, la única semana estival con una tasa de muertes adicionales superior a la de este verano fue una semana de julio de 2022, cuando la covid-19 seguía activa.

El calor rara vez consta como causa directa de la muerte. Agrava patologías previas –respiratorias, cardiovasculares, renales– y la víctima fallece de un infarto, un ictus o una insuficiencia renal. Por eso la atribución definitiva tarda semanas o meses y muchos países no han publicado aún las cifras de principios de agosto.

La Organización Mundial de la Salud advirtió en mayo de que la mortalidad relacionada con el calor en su región europea ha crecido más de un 30 % en veinte años y de que seguirá subiendo por la crisis climática y el envejecimiento de la población (7). Según los cálculos de AFP, zonas habitadas por más de 80 millones de europeos superaron este verano los 40 °C.

 

Referencias

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