Más de 4.000 especies marinas están ya afectadas por los plásticos, según la Evaluación Mundial de los Océanos (1), un informe de Naciones Unidas de 1.600 páginas que ha contado con las contribuciones de más de 650 expertos.
La organización ha difundido las principales conclusiones del documento con motivo del Día Mundial de los Océanos, que se ha celebrado este 8 de junio, y ha advertido de que las emisiones de residuos plásticos alcanzan ya los 52,1 millones de toneladas métricas al año.
Una contaminación que sigue creciendo
La cantidad de plástico que llega al océano continúa aumentando, impulsada por la mala gestión de los residuos, el abandono de basura, la abrasión de los microplásticos y las actividades marinas. El informe detecta, además, patrones regionales distintos: el abandono de basura es la principal fuente de contaminación en el Norte Global, mientras que en el Sur Global predominan los residuos que nadie recoge.
Lo que nuestros ojos ven es la punta del iceberg
IAN BUTLER, editor de la Evaluación Mundial de los Océanos
“Lo que nuestros ojos ven es la punta del iceberg”, ha advertido Ian Butler, editor del informe. Los macroplásticos y microplásticos que flotan en el mar o aparecen en las playas representan solo entre el 3% y el 4% de todo el plástico oceánico; el resto del problema está disperso, sumergido, fragmentado o resulta difícil de recuperar.
Los plásticos de un solo uso –botellas, bolsas o envases que se desechan tras un único empleo– suponen alrededor del 40% de la basura mundial, y la pesca aporta cerca del 15%, aunque los porcentajes varían entre países de ingresos altos y bajos. Para reducir el problema, el documento propone disminuir la producción, fomentar la reutilización, replantear el diseño de los productos y buscar alternativas a los desechables.
El reciclaje, subraya la Evaluación, no debe considerarse la solución completa: el cambio más importante consiste en evitar que los residuos lleguen al océano. “Cambiar la fórmula del plástico ayuda, pero cambiar nuestra dependencia de los plásticos desechables importa más para el océano”, ha señalado Butler.
Microplásticos, la amenaza invisible
Una vez en el mar, el plástico no se queda en las playas ni en las manchas flotantes de basura: se han encontrado microplásticos desde las aguas superficiales hasta las mayores profundidades oceánicas. El informe estima que existen unos 24,4 billones de partículas de microplástico solo en las aguas superficiales de los océanos del mundo.
Se amplifica a través de la cadena alimentaria: desde las criaturas más pequeñas, que son devoradas, y luego se acumula cada vez más en niveles superiores
IAN BUTLER, editor de la Evaluación Mundial de los Océanos
“Se amplifica a través de la cadena alimentaria: desde las criaturas más pequeñas, que son devoradas, y luego se acumula cada vez más en niveles superiores”, ha explicado Butler sobre la concentración de estos diminutos fragmentos. Los microplásticos son piezas de menos de cinco milímetros que suelen proceder de la degradación de objetos mayores y pueden provocar alteraciones del sistema inmunológico, inflamación, menores tasas de crecimiento y desequilibrios energéticos.
La comprensión de los nanoplásticos –fragmentos aún más pequeños– y de sus efectos biológicos a largo plazo sigue siendo muy limitada. Cuanto menos visible es el plástico, más difícil resulta detectarlo, vigilarlo y eliminarlo, y más fácil le resulta atravesar barreras biológicas naturales, como las membranas celulares.
Butler ha resumido que todo el sistema marino se ve afectado: “se trata de su alimentación, su metabolismo, su función inmunológica, su crecimiento y reproducción. Los debilita y los mata, y modifica las poblaciones”.
Un tratado mundial aún pendiente
La contaminación por plástico no es solo una amenaza ambiental: también reduce la resiliencia de los ecosistemas, los medios de vida y la seguridad alimentaria. El turismo, la pesca y el transporte marítimo pierden miles de millones de dólares cada año por la caída de ingresos y los costes de limpieza, y las pesquerías de pequeña escala son especialmente vulnerables. Hay constancia, además, de la ingestión de plástico en 386 especies de peces marinos, con posibles implicaciones para la salud humana.
Algunos países sienten que ciertos tipos de restricciones los perjudican injustamente y que sus economías sufrirán de manera desproporcionada en comparación con otros países que no dependen de la fabricación de plásticos
IAN BUTLER, editor de la Evaluación Mundial de los Océanos
“Algunos países sienten que ciertos tipos de restricciones los perjudican injustamente y que sus economías sufrirán de manera desproporcionada en comparación con otros países que no dependen de la fabricación de plásticos”, ha afirmado Butler. Sus palabras explican por qué, tras seis años de negociaciones, los 193 Estados miembros de la Organización de Naciones Unidas (ONU) todavía no han alcanzado un acuerdo sobre un tratado mundial contra la contaminación por plásticos.
El Comité Intergubernamental de Negociación sobre la Contaminación por Plásticos, liderado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), se creó precisamente para desarrollar un instrumento internacional jurídicamente vinculante. Según la Evaluación, un acuerdo de este tipo es, potencialmente, el método más eficaz para reducir la contaminación.
Mientras llega ese pacto, el informe insiste en que la solución no pasa solo por más limpiezas de playas o más reciclaje: las acciones deben centrarse en reducir la producción, mejorar la ciencia de los materiales y encontrar alternativas a los plásticos de un solo uso. La prevención, concluye, es la clave para frenar una marea que sigue creciendo.
Referencias
- (1) Cinco cosas que necesitas saber sobre los plásticos en los océanos. Organización de Naciones Unidas (ONU).
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