Los servicios de emergencia de Canadá, Estados Unidos, la Unión Europea y varios países latinoamericanos afrontan a mediados de julio de 2026 una elevada actividad de incendios forestales o se preparan para la fase más peligrosa de sus respectivas temporadas. La combinación de calor, falta de lluvias, tormentas y vegetación seca ha incrementado el riesgo de nuevos focos y ha elevado la presión sobre los recursos de extinción.
Los balances disponibles no permiten afirmar que 2026 sea ya el peor año mundial de incendios. Las cifras tampoco son directamente comparables porque cada organismo aplica metodologías, superficies mínimas y criterios distintos, pero muestran una coincidencia preocupante: Norteamérica registra una fuerte escalada, Europa se mantiene por encima de su promedio y varias regiones latinoamericanas entran en su periodo seco.
Norteamérica moviliza todos sus recursos
El Centro Interinstitucional Canadiense de Incendios Forestales –CIFFC– registraba el 19 de julio un total de 957 incendios activos en Canadá (1). Desde comienzos del año se habían contabilizado 3.848 fuegos y 2.921.465 hectáreas quemadas, con una elevada demanda de bomberos, aeronaves y equipamiento procedente de otras jurisdicciones.
La evolución confirma una aceleración durante las primeras semanas de julio
“La evolución confirma una aceleración durante las primeras semanas de julio”. El país ha pasado de 787 incendios activos y 1,74 millones de hectáreas afectadas el 12 de julio a rozar los 1.000 focos y superar los 2,9 millones de hectáreas apenas una semana después.
Aunque la campaña todavía se mantiene lejos del récord de 2023, cuando ardieron más de 17 millones de hectáreas, la extensión afectada en 2026 ya se sitúa en torno a la superficie que suele quemarse durante un año completo de actividad media en Canadá. La temporada permanece abierta y puede prolongarse durante agosto y septiembre.
La situación también ha empeorado en Estados Unidos. El Centro Nacional Interinstitucional de Incendios –NIFC– elevó el 18 de julio el nivel nacional de preparación al máximo, el nivel 5, debido a la extensión de la actividad y al elevado compromiso de los recursos disponibles (2).
Hasta el 19 de julio, Estados Unidos había registrado 40.560 incendios y 3.888.322 acres quemados, equivalentes a aproximadamente 1,57 millones de hectáreas. Los equipos trabajaban en 78 grandes incendios, nueve de ellos declarados durante la jornada anterior.
En las tareas de extinción participaban 19.378 bomberos y miembros de equipos de apoyo, junto con 420 brigadas, 1.142 vehículos de extinción y 144 helicópteros. El Gobierno también había desplegado aviones militares C-130 equipados para apoyar las operaciones aéreas.
La superficie quemada en Estados Unidos supera a la acumulada en las mismas fechas de 2024 y 2025, aunque permanece por debajo de los valores alcanzados en 2022 y 2017. El NIFC advierte de que el potencial de nuevos grandes incendios continúa siendo elevado en varias regiones y que la demanda de recursos seguirá previsiblemente bajo una fuerte presión.
La contaminación atmosférica amplía el alcance de la emergencia. El organismo estadounidense recuerda que el humo puede afectar a comunidades situadas a cientos de kilómetros de las llamas y recomienda reducir la actividad física y el tiempo al aire libre cuando las concentraciones de partículas sean elevadas.
Europa permanece sobre la media
La Unión Europea había registrado hasta el 15 de julio un total de 167.326 hectáreas quemadas, según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales –EFFIS–, gestionado por el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea (3).
El número de fuegos duplica con creces el promedio histórico para estas fechas
“El número de fuegos duplica con creces el promedio histórico para estas fechas”. EFFIS había detectado 1.083 incendios de al menos 30 hectáreas, una cifra inferior a los 1.244 registrados durante el mismo periodo de 2025, pero más del doble del promedio histórico de 516 fuegos.
La superficie afectada también se mantiene por debajo de las 235.360 hectáreas quemadas en 2025, que terminó convirtiéndose en la peor temporada de la serie europea. Sin embargo, el balance de 2026 continúa por encima del promedio de los últimos 20 años.
Los incendios registrados desde enero habían emitido alrededor de 7,01 millones de toneladas de dióxido de carbono. Esta cifra se sitúa por debajo de las emisiones del mismo periodo de 2025 y ligeramente por debajo del promedio histórico calculado por EFFIS.
El riesgo no se concentra únicamente en el Mediterráneo. Para el periodo comprendido entre el 16 y el 22 de julio, el sistema europeo preveía condiciones de peligro muy extremo en las islas británicas, Francia y el norte de la península ibérica, además de niveles extremos en el sur peninsular y en zonas aisladas del norte de Escandinavia.
La previsión para la semana del 20 al 26 de julio sitúa las anomalías de temperatura más intensas sobre la península ibérica y el noroeste de África. También anticipa precipitaciones inferiores a la media en Europa occidental y las islas británicas, unas condiciones que pueden favorecer el secado de la vegetación.
Los datos europeos exigen una interpretación prudente. EFFIS contabiliza principalmente incendios superiores a 30 hectáreas que afectan total o parcialmente a superficies forestales y puede incluir quemas prescritas o destinadas a gestionar la vegetación. Sus resultados pueden diferir de los balances nacionales.
América Latina entra en riesgo
En América Latina, la situación presenta una evolución desigual. Algunos países del hemisferio sur ya han atravesado su fase más destructiva, mientras Brasil, Bolivia y otros territorios tropicales se aproximan ahora al tramo más peligroso de su periodo seco.
Brasil acumula alrededor de 1,76 millones de hectáreas quemadas durante 2026
“Brasil acumula alrededor de 1,76 millones de hectáreas quemadas durante 2026”. Las estimaciones satelitales del Sistema Mundial de Información sobre Incendios Forestales –GWIS– atribuyen al país esa superficie y 4.682 eventos de fuego (4). Estas cifras incluyen incendios forestales, fuegos en pastizales y algunas quemas vinculadas a la gestión de la vegetación.
El Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático de Brasil ha advertido de un aumento del peligro de incendios entre agosto y octubre (5). Las previsiones apuntan a temperaturas superiores a la media, reducción de las lluvias en parte del norte y el centro-oeste y una intensificación de El Niño durante el segundo semestre.
Las zonas con mayor probabilidad de aparición de incendios se concentran en los estados de Amazonas, Pará, Tocantins, Maranhão y Mato Grosso. Las áreas amenazadas abarcan principalmente la Amazonia, el Cerrado y sectores de la Caatinga y del Pantanal.
El escenario brasileño no implica que todos los focos detectados correspondan a grandes incendios forestales. Los satélites registran anomalías térmicas y eventos de fuego que pueden estar relacionados con quemas agrícolas, pastizales, deforestación o incendios descontrolados, por lo que la superficie debe analizarse junto con la información territorial.
Bolivia también ha comenzado a registrar emergencias coincidiendo con el inicio del periodo de sequía. La Gobernación de Santa Cruz declaró en junio una alerta amarilla por el incremento de los focos de calor y el riesgo de propagación de incendios en diferentes municipios.
Durante julio, las autoridades han desplegado efectivos para combatir un incendio en las serranías de Quirusillas, en el departamento de Tarija, que llegó a amenazar a comunidades del municipio de San Lorenzo (6). El Gobierno realizó el 19 de julio un sobrevuelo para evaluar la magnitud del fuego y reforzar las operaciones.
En el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Otuquis, situado en Santa Cruz y próximo a la frontera con Brasil y Paraguay, la Armada Boliviana informó de que el incendio había sido contenido, aunque los equipos continuaban con las tareas de vigilancia y recuperación (7).
Chile representa el episodio latinoamericano más grave registrado durante los primeros meses de 2026. Los incendios que comenzaron el 17 de enero en Ñuble, Biobío y La Araucanía dejaron, según el balance oficial disponible hasta el 9 de febrero, 21 personas fallecidas y 333 heridas (8).
La emergencia chilena también provocó 21.803 personas damnificadas y 4.137 viviendas destruidas (9). El Ministerio de Salud mantuvo la alerta sanitaria en Ñuble y Biobío para garantizar la continuidad asistencial y avanzar en la reconstrucción de la infraestructura afectada.
La actividad actual en Chile es mucho menor que durante el verano austral. El informe diario de la Corporación Nacional Forestal –CONAF– contabilizaba el 17 de julio seis incendios y unas 294 hectáreas afectadas, la mayor parte en La Araucanía (10).
La comparación continental muestra que las temporadas de incendios no coinciden exactamente en el tiempo. Mientras Canadá, Estados Unidos y Europa atraviesan ahora el verano boreal, Chile ha dejado atrás su periodo más crítico y Brasil y Bolivia se preparan para un aumento del riesgo entre agosto y octubre.
El resultado es una sucesión de emergencias que mantiene la amenaza activa durante gran parte del año. Las cifras tampoco pueden sumarse como si fueran equivalentes: los sistemas nacionales contabilizan incendios declarados, mientras plataformas como EFFIS y GWIS utilizan imágenes satelitales, superficies mínimas y algoritmos diferentes.
Aun con estas diferencias, los datos oficiales muestran que la presión de los incendios forestales se extiende por varios continentes. Norteamérica moviliza recursos al límite, Europa permanece por encima de su media histórica y América Latina entra progresivamente en una etapa de mayor riesgo para la Amazonia, el Cerrado, el Pantanal y otros ecosistemas.
Referencias
- (1) Situación nacional y estadísticas de incendios de Canadá. Centro Interinstitucional Canadiense de Incendios Forestales –CIFFC–.
- (2) National Fire News del 19 de julio de 2026. National Interagency Fire Center –NIFC–.
- (3) Situación actual de los incendios en la Unión Europea. Centro Común de Investigación de la Comisión Europea –EFFIS–.
- (4) Estimaciones de incendios para Brasil. Sistema Mundial de Información sobre Incendios Forestales –GWIS–.
- (5) Previsiones climáticas y riesgo de incendios en Brasil. Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático de Brasil.
- (6) Sobrevuelo del incendio forestal de Quirusillas, en Tarija. Los Tiempos, con el informe del Ministerio de Defensa de Bolivia.
- (7) Contención del incendio en el Parque Nacional Otuquis. Los Tiempos, con el parte de la Armada Boliviana.
- (8) Balance de la emergencia forestal de enero en Chile. Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres de Chile –SENAPRED–.
- (9) Balance de personas y viviendas afectadas por los incendios. Diario Oficial de Chile.
- (10) Reporte diario de incendios forestales de Chile. Corporación Nacional Forestal de Chile –CONAF–.
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