Los incendios forestales han quemado ya 152.678 hectáreas en España entre el 1 de enero y el 26 de julio de 2026, una cifra que multiplica por seis las 24.133 hectáreas arrasadas en el mismo periodo de 2025, según los datos provisionales del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Solo en la noche del sábado al domingo el fuego ha calcinado 21.565 hectáreas, en una escalada que ha llevado al Gobierno a ampliar a la provincia de Toledo la emergencia de interés nacional ya vigente en la Comunidad de Madrid y Ávila.

Sumario

 

El número de grandes incendios forestales –los que superan las 500 hectáreas– asciende ya a 32, frente a los siete registrados a estas alturas de 2025 y una veintena por encima de la media de la última década, según el departamento que dirige Sara Aagesen.

El balance se ha agravado a gran velocidad: el viernes 24 de julio el propio Ministerio cifraba la superficie quemada en 114.796,42 hectáreas y en 29 los grandes fuegos, y el sábado la vicepresidenta tercera actualizó el dato a 131.113 hectáreas durante la reunión del Comité Estatal de Coordinación y Dirección (CECOD), presidida por Pedro Sánchez.

Los datos tienen carácter provisional y se elaboran a partir de la información que remiten las comunidades autónomas y del sistema europeo de información sobre incendios EFFIS, del programa Copernicus, por lo que el balance definitivo de la campaña podría variar.

La comparación con el ejercicio anterior evidencia la magnitud del problema: la superficie calcinada se ha multiplicado por seis respecto a las 24.133 hectáreas contabilizadas entre enero y julio de 2025, un salto que coloca la campaña de incendios forestales muy por encima de los registros recientes.

 

Emergencia nacional ampliada a Toledo

 

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, declaró el jueves la emergencia de interés nacional –nivel 3 de protección civil– en la Comunidad de Madrid y Ávila por la evolución de los fuegos de Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias y Burgohondo, tras la solicitud de la Comunidad de Madrid.

La decisión se adoptó por la “concurrencia de estos incendios”, unas condiciones meteorológicas “especialmente adversas” y la necesidad de movilizar un importante volumen de recursos procedentes de administraciones públicas diferentes, según explicó Interior.

Ante la gravedad de los grandes fuegos activos durante el fin de semana, el Gobierno ha extendido la declaración a la provincia de Toledo, mientras el fuego asedia el centro peninsular y la Comunidad Valenciana, con desalojos y confinamientos en decenas de municipios de Madrid, Ávila, Toledo y Castellón, en uno de los episodios simultáneos de fuego más graves de los últimos años.

 

Madrid y Ávila, un frente único

 

Los focos de Madrid y Ávila han terminado uniéndose en San Martín de Valdeiglesias con un frente discontinuo, hasta sumar unas 45.000 hectáreas calcinadas –más de 24.000 en el lado madrileño y alrededor de 21.000 en el abulense– y un perímetro que supera los 200 kilómetros.

La virulencia del incendio conjunto ha obligado a la Unidad Militar de Emergencias (UME) a unificar el mando de ambos focos. El consejero madrileño de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, lo ha calificado de “auténtico monstruo” y ha confirmado que es el fuego de mayor impacto en hectáreas y en evacuados de la región.

El impacto humano no deja de crecer: 63.000 personas habían sido evacuadas o confinadas hasta el sábado, según el balance ofrecido por la vicepresidenta, y las cifras difundidas este domingo elevan a 115.000 los afectados por desalojos y confinamientos en apenas 48 horas.

 

Mejoría meteorológica y evolución positiva

 

El Departamento de Seguridad Nacional (DSN) ha informado este lunes de que unas condiciones meteorológicas más favorables han permitido una evolución positiva, aunque lenta, de los trabajos para consolidar y reforzar las líneas de control de los incendios, un cambio de tendencia tras varias jornadas de comportamiento extremo del fuego.

La mejoría llega tras un fin de semana crítico en el que el fuego avanzó a un ritmo de más de 21.500 hectáreas en una sola noche y que ha dejado al descubierto la enorme presión a la que siguen sometidos los equipos de extinción, con varios grandes incendios todavía activos.

Con más de 152.600 hectáreas quemadas, 32 grandes incendios y la emergencia de interés nacional vigente en tres provincias, la campaña de 2026 multiplica por seis la superficie arrasada a estas alturas de 2025 y se sitúa muy por encima de la media de la última década, a la espera de que los datos provisionales del Ministerio se consoliden en las próximas semanas.

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