Greenpeace pide a los ciudadanos que consuman fruta y verdura de temporada para contribuir a reducir el impacto ambiental, la huella ecológica de los consumidores y ayudar a aminorar la sequía. Así, la ONG ha lanzado un calendario de frutas y verduras de temporada en el que recuerda que "los tomates son de verano y las naranjas de invierno".

 

16 de octubre el Día Mundial de la Alimentación

 

Así, subraya que encontrar determinados productos en las baldas de todos los supermercados durante todo el año "no es natural y no debe ser normalizado". "Debemos reconectar con los ritmos de la naturaleza, insta la ONG con motivo de la celebración el día 16 de octubre el Día Mundial de la Alimentación.

Greenpeace considera que algunos calendarios de frutas y verduras de temporada, incluido el del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que generan más confusión a los y las ciudadanas.

 

Desconexión con los ritmos de la naturaleza

 

En la actualidad, la ONG constata que cada vez hay mayor oferta de frutas y verduras de todo tipo durante todo el año y atribuye este hecho a una desconexión con los ritmos de la naturaleza, el modelo agroalimentario actual y a una "agresiva" estrategia de la agroindustria, que "dificultan distinguir cuáles son los productos propios de cada época".

Así, subraya que la producción bajo plástico e invernaderos climatizados o bien por la importación desde países a miles de kilómetros generan un importante impacto ambiental, conllevan una mayor emisión de gases de efecto invernadero y están asociados a un uso masivo de combustibles fósiles.

En concreto, denuncia que en plena crisis climática y energética, la producción en invernaderos climatizados tiene una elevada dependencia de este combustible o cómo la importación de alimentos exige el transporte de larga distancia, con aviones, barcos o camiones.

 

Productos locales, de temporada y, de preferencia, ecológicos

 

Sin embargo, afirma que consumir productos locales, de temporada y, de preferencia, ecológicos, ayuda también a reducir el uso de otros insumos como los fertilizantes, plaguicidas y, muy en particular, del agua. Además, las frutas y verduras locales pueden llegar a comprarse sin ningún envase, directamente del agricultor o pasando por muy pocos intermediarios.

Al mismo tiempo, este modelo de producción actual agrava la sobreexplotación de los recursos hídricos para producir alimentos fuera de temporada y cultivos exóticos que pese a que a consecuencia al cambio climático encuentran condiciones idóneas en algunas partes de España, son altamente demandantes de un agua cada vez más escasa.

"Los tomates son de verano y las naranjas de invierno. Encontrarlos en las baldas de los supermercados durante todo el año no es natural, no debe ser normalizado y obedece a una estrategia de la agroindustria para que consumamos sin límites", ha declarado el responsable de agricultura y ganadería de Greenpeace España, Luís Ferreirim.

Ferreirim defiende que los consumidores son dueños del impacto de su propio consumo y anima a conocer el calendario de Greenpeace para elegir productos más sostenibles, saludables, sabrosos y económicos para favorecer un desarrollo rural sostenible y que "ayuden a reconectar con el ritmo de la naturaleza a través de la alimentación".

En ese sentido, añade que consumir productos locales y de temporada no tiene solo beneficios para el medioambiente, sino también para nuestra salud; al tiempo que garantiza la soberanía alimentaria y fomenta la producción local mientras contribuye a reducir el desperdicio alimentario y son, generalmente, más económicos.