La Unión Europea (UE) debe actuar con urgencia y de forma coordinada para ampliar sus capacidades aéreas de extinción de incendios tras una temporada de 2025 sin precedentes, en la que ardieron más de 1,03 millones de hectáreas, con el 81% de los daños concentrados en España, Portugal, Italia, Grecia y Francia.

Sumario

 

Así lo advierten académicos, empresas y profesionales del sector en un informe que alerta de la creciente vulnerabilidad del sistema europeo.

El documento, presentado en Roma durante la Aerial Fire Fighting Series: Global Conference and Exhibition, reclama una reforma de la UE para acelerar la contratación y reducir la burocracia, especialmente en la convalidación de licencias de piloto y certificación técnica.

 

Flota envejecida y déficit creciente

 

El informe En llamas: los retos de la lucha contra los incendios forestales desde el aire en una Europa más cálida (1), impulsado por Avincis, identifica como principal debilidad el tamaño insuficiente y la antigüedad de la flota aérea, considerada la vulnerabilidad operativa más crítica.

La dependencia de un parque envejecido y la limitada capacidad industrial para fabricar nuevas aeronaves están lastrando la respuesta europea. Aunque el Parlamento Europeo aprobó en 2024 una inversión de 600 millones de euros para adquirir 22 aviones DHC-515, con entregas entre 2027 y 2030, el sector considera que la medida es claramente insuficiente.

Los expertos advierten de que el déficit de aeronaves se está volviendo crítico a medida que las campañas son más largas e intensas, mientras la demanda de medios aéreos crece más rápido que la capacidad de suministro, especialmente en verano.

Además, reclaman modelos de adquisición conjunta y a gran escala que permitan abrir nuevas líneas de producción y acelerar los plazos de entrega. “Las burocracias gubernamentales son muy lentas”, advierte Brian Chafe, consejero delegado de De Havilland Canada.

 

Falta de pilotos y crisis de talento

 

La escasez de flota se ve agravada por una crisis de capital humano cada vez más profunda. Un piloto extranjero debe superar más de una docena de exámenes para convalidar su licencia en la UE, frente a uno o dos en países como Estados Unidos o Australia.

A ello se suma el trasvase de profesionales hacia el ámbito militar, impulsado por el aumento del gasto en defensa, y la inminente jubilación de una generación de pilotos especializados sin relevo suficiente.

El informe advierte de que este déficit de mano de obra tardará al menos una década en resolverse, por lo que urge reforzar la formación y atraer talento de inmediato. “No solo hacen falta aeronaves robustas, sino tripulaciones altamente cualificadas”, subrayan los expertos.

 

Europa, estructuralmente mal equipada

 

El documento también señala que la inversión pública sigue siendo insuficiente y está orientada principalmente a la respuesta a emergencias, en lugar de a la prevención y preparación.

Este enfoque deja a Europa estructuralmente infraequipada para afrontar incendios cada vez más extremos en un contexto de cambio climático que intensifica el riesgo.

Los especialistas insisten en que los gobiernos deben abandonar el modelo reactivo y apostar por una financiación sostenida, que permita ampliar la flota, mejorar la formación y reforzar la coordinación entre países. La cooperación transnacional será clave para responder a múltiples emergencias simultáneas.

El informe reúne a expertos internacionales del ámbito de la aviación y la gestión de emergencias, lo que refuerza el carácter global del problema. Sin embargo, advierte de que el impacto es especialmente intenso en el sur de Europa, donde se concentran la mayoría de los grandes incendios.

Entre los participantes figuran responsables de compañías aéreas, cuerpos de bomberos y centros internacionales de monitoreo, lo que aporta una visión multidisciplinar sobre un desafío que ya se ha convertido en una prioridad estratégica para la UE.

Referencias