España volvió a registrar en 2025 la tasa de pobreza infantil más elevada de la Unión Europea, con un 28,4%, lo que la sitúa 8,8 puntos por encima de la media comunitaria, según datos de Eurostat difundidos por EAPN-ES (1).
Además, el país mantiene un elevado nivel de riesgo de pobreza o exclusión social, con un 25,7% de la población, equivalente a casi 12,6 millones de personas, en un contexto que evidencia una problemática estructural persistente.
Pobreza infantil en España
El dato del 28,4% de pobreza infantil confirma que España continúa encabezando este indicador en la UE, reflejando una situación estructural que afecta especialmente a los menores. Aunque la tasa se ha reducido ligeramente en 0,8 puntos, sigue siendo la más alta del bloque comunitario, lo que pone de manifiesto la necesidad de medidas específicas para familias con niños y adolescentes.
España lidera la pobreza infantil en la UE con un 28,4%. Tasa AROPE 2025 / Gráfico: EAPN-ES En el conjunto de la población, el indicador AROPE alcanza el 25,7%, situando a España como el quinto país con mayor riesgo de pobreza o exclusión social, solo por detrás de Bulgaria (29%), Grecia (27,5%), Rumanía (27,4%) y Lituania (26,3%). Esta posición evidencia, según EAPN-ES, la persistencia de un problema estructural que afecta de forma desproporcionada a colectivos vulnerables.
Frente a estos datos, países como la República Checa (11,5%), Polonia (15%) y Eslovenia (15,5%) registran niveles significativamente más bajos, lo que refleja las desigualdades internas dentro de la Unión Europea.
Desigualdad en la UE
En el conjunto de la Unión Europea, 92,7 millones de personas se encontraban en riesgo de pobreza o exclusión social en 2025, lo que supone 600.000 menos que en 2024, en un escenario de relativa estabilidad. Sin embargo, esta evolución no se traslada de forma homogénea a todos los países.
El riesgo se concentra especialmente en los colectivos más vulnerables. Las mujeres presentan una tasa superior a la de los hombres (21,9% frente a 19,8%), especialmente aquellas más jóvenes o con menores a cargo, lo que agrava la situación de determinados hogares.
Por grupos de edad, los jóvenes de 18 a 24 años registran el mayor nivel de riesgo, con un 26,3%, seguidos por los menores de 18 años (24,3%), lo que evidencia el impacto de la pobreza en las primeras etapas de la vida. Además, el nivel educativo marca diferencias significativas: un 34,2% de las personas con menor formación está en riesgo, frente a solo un 10,3% entre quienes cuentan con estudios superiores.
Empleo, vivienda y políticas
La situación laboral continúa siendo un factor determinante. Las personas desempleadas presentan una tasa del 66,3% en riesgo de pobreza o exclusión, seguidas por las inactivas (44,3%). Aunque el riesgo se reduce entre la población ocupada (10,9%) y jubilada (17,6%), los datos muestran que el empleo no siempre garantiza salir de la pobreza.
En España, el 11,2% de la población ocupada se encuentra en situación de pobreza, lo que supone la segunda tasa más alta de la UE, solo por detrás de Bulgaria (11,5%). Esta realidad refleja, según EAPN-ES, la necesidad de mejorar la calidad del empleo y las condiciones salariales, en un contexto marcado por la precariedad.
Los hogares con menores presentan una mayor exposición, con un 22,1% en riesgo en la UE, frente al 19,8% de los hogares sin hijos. En España, esta brecha es aún más acusada, ya que casi tres de cada diez personas en hogares con menores se encuentran en esta situación.
En cuanto al coste de la vivienda, el 7,2% de la población española destina más del 30% de sus ingresos a este gasto, una proporción similar a la media europea (7,7%). Sin embargo, entre las personas en pobreza, esta carga se dispara hasta el 28,3% en España, lo que evidencia la presión del acceso a la vivienda sobre los hogares más vulnerables.
El informe también destaca la menor eficacia de las transferencias sociales en España, que reducen la pobreza en un 23,2%, frente al 33,2% de la media europea. Países como Bélgica (52,6%), Irlanda (51,5%), Francia (38,5%) o Alemania (34%) muestran una mayor capacidad redistributiva, lo que señala un margen de mejora en el sistema español.
Ante este escenario, EAPN-ES reclama medidas urgentes para combatir la pobreza estructural, incluyendo políticas fiscales redistributivas, soluciones en materia de vivienda y un refuerzo de la protección social.
La organización sitúa estos datos en un momento clave, ante la próxima presentación el 6 de mayo de la primera Estrategia Europea contra la Pobreza, que considera una oportunidad para avanzar hacia un enfoque “ambicioso, integral y basado en derechos humanos”. Asimismo, advierte de la necesidad de garantizar que esta iniciativa cuente con financiación suficiente y no deje fuera a colectivos vulnerables.




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