Los trópicos suelen percibirse como un territorio estable e inmutable, incluso en las áreas protegidas, pero los registros de dos estaciones de investigación de Costa Rica y Puerto Rico muestran que el cambio climático también los está transformando: el calor extremo es cada vez más frecuente y las lluvias evolucionan de forma desigual.
Un equipo de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (NC State, por sus siglas en inglés), en EE UU, ha comprobado que los días de calor extremo se han multiplicado en la estación de investigación La Selva, en Costa Rica, y en la estación de campo El Verde, en Puerto Rico. El estudio, que dirige el investigador Alonso Ramírez, se ha publicado el 12 de octubre en la revista PLOS Climate.
Más días de calor extremo
Los datos proceden de la monitorización continua con sensores automáticos y manuales de la temperatura del aire y del agua, la precipitación y el nivel de los arroyos. Para medir el calor extremo, los autores han contado los días en que la temperatura supera el percentil 95, es decir, los que se sitúan entre el 5 % más caluroso de todos los registrados en ese lugar.
Los días de calor extremo han pasado de unos ocho al año al inicio de los registros a unos 35 en 2024, tanto en La Selva como en El Verde
Los días de calor extremo han pasado de unos ocho al año al inicio de los registros a unos 35 en 2024, tanto en La Selva como en El Verde, según el estudio. Dicho de otro modo, lo que antes era poco más de una semana de calor fuera de lo común al año se acerca ahora a cinco semanas. El aumento también se observa con los umbrales más exigentes, los percentiles 97 y 99.
El autor principal, Alonso Ramírez, profesor del Departamento de Ecología Aplicada de NC State, ha advertido en un comunicado de la universidad: “Estos picos de temperatura son cada vez más severos y frecuentes”.
El trabajo también cifra en 0,29 °C por década el calentamiento en ambos lugares. La temperatura media diaria es de 25,1 °C en La Selva (entre 1992 y 2024) y de 23,6 °C en El Verde (entre 2000 y 2024), con valores diarios que van de 19,5 a 29,6 °C en el primero y de 17,7 a 28,2 °C en el segundo.
Los autores han analizado además la influencia de El Niño-Oscilación del Sur (ENSO, por sus siglas en inglés). En El Verde, la fase conocida como La Niña se ha asociado a temperaturas diarias más altas, mientras que en La Selva no se ha detectado ningún efecto sobre la temperatura del aire.
Dos bosques, lluvias contrapuestas
A pesar de su relativa cercanía, las dos estaciones muestran patrones de precipitación contrastantes. En La Selva han aumentado las lluvias torrenciales y han disminuido los días sin lluvia, mientras que en El Verde se han acumulado más días secos. La precipitación media anual es de 4.166 milímetros en La Selva (1983–2024) y de 3.635,8 en El Verde (1975–2024).
Resultó sorprendente que una zona se esté volviendo más húmeda y la otra más seca. Dada su proximidad, esperábamos encontrar tendencias similares en ambos sitios
MARCELO ARDÓN, Universidad Estatal de Carolina del Norte
“Resultó sorprendente que una zona se esté volviendo más húmeda y la otra más seca. Dada su proximidad, esperábamos encontrar tendencias similares en ambos sitios”, ha afirmado Marcelo Ardón, coautor del artículo y profesor del Departamento de Silvicultura y Recursos Ambientales y del Centro de Análisis Geoespacial de NC State.
“Esto demuestra cómo se está produciendo el cambio climático en la actualidad, y podemos demostrarlo con datos que no abarcan un período muy lejano”, ha añadido Ardón.
En La Selva, las lluvias más intensas –las que superan el percentil 99 del registro– han pasado de aproximadamente un episodio al año entre 1983 y 1985 a seis al año en 2024.
En El Verde, en cambio, la frecuencia de lluvias torrenciales no ha aumentado de forma significativa, pero sí lo han hecho los días secos –los que registran menos de 1,4 milímetros de lluvia–, que han subido de 152 a 170 al año.
Agua más cálida y ecosistemas
El seguimiento también ha incluido el agua de los arroyos de las dos estaciones, cuya temperatura ha aumentado de forma moderada pero significativa: 0,2 °C en La Selva y 0,9 °C en El Verde.
Mucha gente tiende a pensar que los trópicos son estables e inmutables, especialmente en áreas protegidas como las que estamos estudiando
ALONSO RAMÍREZ, Universidad Estatal de Carolina del Norte
“Mucha gente tiende a pensar que los trópicos son estables e inmutables, especialmente en áreas protegidas como las que estamos estudiando”, ha explicado Alonso Ramírez, que ha añadido: “La opinión generalizada diría que estos lugares no deberían mostrar grandes cambios debido a los impactos antropogénicos. Sin embargo, estos dos sitios, que son puntos clave para la investigación, están mostrando cambios claros en el clima y el medio ambiente, lo que a su vez afecta el funcionamiento del ecosistema”.
Los impactos antropogénicos son los que provocan los seres humanos. Los hallazgos, según la universidad, demuestran cómo el cambio climático afecta incluso a zonas que tradicionalmente se consideran de clima estable.
Los autores también han detectado una tendencia al aumento de los niveles altos de agua en los arroyos de ambos lugares, aunque con un respaldo estadístico solo marginal. Las estimaciones indican que el tiempo que el nivel permanece por encima de los umbrales extremos –el percentil 99 en La Selva y el 95 en El Verde– se habría duplicado aproximadamente a lo largo del periodo de estudio.
En conjunto, el estudio concluye que ambos espacios protegidos registran una frecuencia creciente de eventos extremos, tanto húmedos como secos. Los autores sostienen que estos resultados apuntan a cambios regionales importantes y diferenciados en el clima de la región, con consecuencias importantes para la conservación y la gestión de los ecosistemas.
El trabajo parte de una carencia que señalan los propios autores: las respuestas hidroclimáticas a largo plazo –las que combinan clima y agua– siguen estando poco documentadas en muchas regiones tropicales. Para abordarla, han recurrido a los registros de dos bosques tropicales protegidos con series que, según la variable, arrancan en 1975, 1983, 1992 o 2000.
Los resultados figuran en el artículo “Un clima cambiante en los bosques tropicales del Caribe: tendencias a largo plazo en La Selva (Costa Rica) y El Verde (Puerto Rico)”(1) (del inglés, “Shifting climate in Caribbean tropical forests: Long-term trends at La Selva (Costa Rica) and El Verde (Puerto Rico)”), que firman además de Ramírez y Ardón Pavel García, de la Universidad de San Carlos de Guatemala; Nicholas S. Marzolf, de The Jones Center at Ichauway, y David Genereux, de NC State.
Los autores declaran no tener conflictos de intereses.
Referencias
- (1) Shifting climate in Caribbean tropical forests: Long-term trends at La Selva (Costa Rica) and El Verde (Puerto Rico) (Un clima cambiante en los bosques tropicales del Caribe: tendencias a largo plazo en La Selva (Costa Rica) y El Verde (Puerto Rico)). PLOS Climate.
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