Los microplásticos y nanoplásticos presentes en la atmósfera podrían desempeñar un papel mucho más relevante en el calentamiento global de lo que se creía hasta ahora, según un estudio publicado en la revista Nature Climate Change (1).

Sumario

 

La investigación concluye que estas partículas suspendidas en el aire tienen capacidad para absorber radiación solar y generar un efecto de calentamiento comparable al 16,2 % del provocado por el carbón negro o hollín, uno de los contaminantes atmosféricos más vinculados al cambio climático.

 

Un nuevo agente climático

 

El trabajo, elaborado por investigadores de instituciones de China y Estados Unidos, analiza por primera vez de forma detallada la contribución directa de los micro y nanoplásticos atmosféricos al balance radiativo terrestre. Para ello, los científicos combinaron modelos de transferencia radiativa con experimentos de laboratorio y simulaciones atmosféricas.

Los microplásticos coloreados registran coeficientes de absorción hasta 74,8 veces superiores a los de partículas plásticas no alteradas

Los autores señalan que las partículas coloreadas presentan una elevada capacidad de absorción de luz. Según el estudio, los microplásticos coloreados registran coeficientes de absorción hasta 74,8 veces superiores a los de partículas plásticas no alteradas.

La investigación indica además que el envejecimiento atmosférico modifica relativamente poco las propiedades ópticas de estas partículas. Los investigadores explican que el aumento de absorción derivado del amarilleamiento de algunos plásticos queda compensado por la pérdida de color en otros materiales rojizos.

Los científicos destacan que la presencia de estos contaminantes en el aire ya es global. El modelo empleado en el estudio estima concentraciones superficiales medias de 4,18 partículas de microplásticos por metro cúbico y 3,67 nanogramos por metro cúbico de nanoplásticos en distintas regiones del planeta.

 

Mayor absorción solar

 

A partir de esos datos, el equipo calculó el llamado forzamiento radiativo directo, es decir, el impacto que estas partículas tienen sobre el equilibrio energético de la atmósfera. Los resultados arrojan un valor medio global de 0,039 ± 0,019 vatios por metro cuadrado, una cifra que los autores consideran significativa dentro de los mecanismos que impulsan el calentamiento climático.

El principal punto crítico aparece sobre el giro subtropical del Pacífico Norte, donde el efecto radiativo alcanzaría aproximadamente 1,34 vatios por metro cuadrado, superando incluso en 4,7 veces el calentamiento atribuido localmente al carbón negro

El estudio identifica además zonas donde el impacto podría ser especialmente elevado. El principal punto crítico aparece sobre el giro subtropical del Pacífico Norte, donde el efecto radiativo alcanzaría aproximadamente 1,34 vatios por metro cuadrado, superando incluso en 4,7 veces el calentamiento atribuido localmente al carbón negro.

Los investigadores recuerdan que hasta ahora la mayor parte de estudios sobre contaminación plástica se habían centrado en los océanos, los suelos o los efectos sobre la salud humana y los ecosistemas. Sin embargo, el papel de los plásticos suspendidos en la atmósfera había permanecido relativamente poco estudiado.

El trabajo subraya que los micro y nanoplásticos proceden principalmente de la fragmentación de residuos plásticos de mayor tamaño y que pueden transportarse a largas distancias por el viento. Estudios previos ya habían detectado estas partículas en regiones remotas, zonas polares, montañas y océanos.

La investigación también recuerda que los plásticos atmosféricos forman parte de las partículas finas en suspensión presentes en el aire urbano y que pueden interactuar con otros contaminantes atmosféricos.

 

Impacto aún desconocido

 

Los microplásticos atmosféricos representan un “agente de forzamiento climático” que hasta ahora no había sido reconocido adecuadamente en los modelos climáticos globales

Los autores consideran que los resultados revelan que los microplásticos atmosféricos representan un “agente de forzamiento climático” que hasta ahora no había sido reconocido adecuadamente en los modelos climáticos globales.

El estudio apunta además que todavía existen incertidumbres importantes sobre la distribución real de estas partículas, especialmente en el caso de los nanoplásticos, debido a las dificultades técnicas para medirlos en la atmósfera. Los investigadores señalan que futuras investigaciones deberán profundizar en la evolución química y física de estos materiales durante su transporte atmosférico.

La publicación también recoge que algunos trabajos anteriores ya habían advertido del potencial impacto climático de los microplásticos en suspensión, aunque sin cuantificar con precisión su contribución global. La nueva investigación aporta ahora estimaciones concretas a partir de simulaciones atmosféricas y datos experimentales obtenidos en laboratorio.

Los científicos insisten en que el problema de la contaminación plástica no solo afecta a los ecosistemas terrestres y marinos, sino también a la atmósfera y al sistema climático. En este sentido, consideran que la reducción de emisiones de residuos plásticos podría tener beneficios adicionales sobre el clima global.

El estudio ha sido desarrollado por investigadores de la Universidad de Fudan, la Universidad de Duke, la Universidad de Pensilvania, la Universidad de Purdue y otros centros científicos internacionales. Los autores destacan que las simulaciones utilizadas se apoyaron en modelos atmosféricos avanzados y recursos de computación de alto rendimiento.

La investigación fue publicada el pasado 4 de mayo de 2026 en la revista científica Nature Climate Change.

Referencias

Añadir EcoAvant.com como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Activar ahora