Sara Netzer, directora regional de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS), ha advertido, en una rueda de prensa celebrada el pasado viernes, 18 de septiembre, en Bangkok, de que la devastación provocada por las inundaciones y los deslizamientos de tierra en Nepal muestra el tipo de crisis que podría repetirse en otras zonas del Himalaya a medida que avanza el cambio climático.

Sumario

 

Las inundaciones repentinas y los deslizamientos de tierra que golpearon el norte del país a finales de agosto han dejado más de 1.200 muertos y han arrasado comunidades enteras.

Netzer –que acaba de regresar de algunas de las zonas más afectadas– ha descrito ante los medios una destrucción que, en algunos lugares, hace imposible pensar todavía en la reconstrucción. “Parece un apocalipsis”, ha afirmado.

El escenario que ha dibujado la responsable de UNOPS incluye pueblos enteros sepultados bajo metros de lodo, decenas de puentes destruidos y comunidades que todavía no saben dónde podrán reconstruir sus hogares.

En una de las comunidades que ha visitado, donde vivían unas 1.200 personas en alrededor de 400 viviendas, “todo quedó completamente arrasado” por una masa de agua y lodo, según ha explicado.

Algunas casas han sido desplazadas hasta 150 metros de su ubicación original, mientras que los escombros alcanzan entre cinco y ocho metros de profundidad.

Entre los restos que cubren la zona se mezclan objetos cotidianos de las familias afectadas. “Hay de todo lo que uno pueda imaginar: gafas, libros escolares, zapatos, mantas y, lamentablemente, probablemente también restos de seres queridos”, ha relatado.

 

Sin un lugar al que regresar

 

Muchas de las personas desplazadas permanecen ahora en centros provisionales habilitados por el Gobierno, algunos de ellos en escuelas que las autoridades esperan poder reabrir.

El acceso a agua potable, saneamiento y alojamiento temporal figura entre las necesidades más urgentes de la población que ha tenido que abandonar sus hogares.

La situación es especialmente difícil para los niños que han perdido familiares o que han presenciado cómo eran arrastrados por las aguas.

“Muchos ya no tienen padres y también están viviendo en estos centros”, ha explicado Netzer, quien ha añadido que recuperar cierta normalidad y poder regresar a las aulas será fundamental para ellos.

Pero volver a casa no será sencillo, según ha advertido la directora regional de UNOPS.

En algunas zonas, el río ha cambiado completamente de curso y todavía no está claro dónde sería seguro reconstruir. Netzer ha comparado el terreno con una masa gelatinosa que aún no ha terminado de asentarse.

“Normalmente, dos o tres semanas después de un desastre empezaríamos a ver a las comunidades reconstruyendo. Pero eso no puede ocurrir aquí”, ha señalado.

 

Solo queda en pie un puente

 

La destrucción de infraestructura complica todavía más la respuesta a la emergencia. De los aproximadamente 40 puentes de la zona afectada, solo uno permanece en pie, lo que ha dejado aisladas a numerosas comunidades.

Ante esta situación, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha tenido que recurrir a helicópteros para hacer llegar ayuda vital a la población.

Por su parte, UNOPS ha movilizado fondos para realizar evaluaciones de ingeniería, elaborar mapas de riesgo y analizar la seguridad de los puentes y otras infraestructuras antes de iniciar la reconstrucción.

“Es una crisis con un enorme coste humano y un enorme coste en infraestructura”, ha afirmado Netzer.

Algunas de las comunidades afectadas ya habían sufrido desplazamientos tras el devastador terremoto de Nepal de 2015.

Una década después, muchas familias han vuelto a perder sus hogares, sus medios de vida y a seres queridos, mientras otras continúan buscando a familiares desaparecidos.

 

Una advertencia para el Himalaya

 

La catástrofe de finales de agosto ha estado vinculada a una falla de roca y hielo, dentro de lo que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha descrito como una “crisis compuesta catastrófica”.

Para Netzer, lo ocurrido no debe considerarse únicamente una tragedia aislada de Nepal, sino un aviso de lo que podría suceder en otros puntos de la cordillera.

“Creo que lo que estamos viendo en Nepal es algo que podría repetirse en todo el Himalaya a medida que avance el cambio climático”, ha dicho.

“Es una crisis que hoy afecta a Nepal, pero que en el futuro podría afectar a otra comunidad o a otro país”, ha añadido la directora regional de UNOPS.

Con estas declaraciones, la directora regional de UNOPS ha situado lo ocurrido en Nepal en el marco más amplio de los riesgos climáticos que afrontan las comunidades de montaña de la región.

La advertencia coincide con una creciente preocupación por los riesgos que afrontan las zonas montañosas debido al retroceso de los glaciares, la inestabilidad de los terrenos y fenómenos extremos capaces de transformar, en cuestión de horas, el curso de los ríos y las condiciones de vida de comunidades enteras.

Añadir EcoAvant.com como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Activar ahora