La ingesta de proteína en niñas y niños españoles de entre 1 y 10 años está por encima de las recomendaciones europeas e internacionales de ingesta de proteína establecidas por los organismos oficiales, según señala la última investigación publicada en la revista internacional Nutrients en el marco del Estudio EsNuPI (Estudio Nutricional en Población Infantil Española), llevada a cabo por la Fundación Española de la Nutrición (FEN) y la Fundación Iberoamericana de la Nutrición (FINUT).

Sin embargo, los niños y niñas que consumen leches infantiles enriquecidas, que aportan una menor cantidad de proteína que la leche de vaca, se adecuan mejor a las recomendaciones de ingesta de proteína, con un 15,49% de la ingesta energética total, a diferencia de la población de referencia, que alcanza el 16,60%. Además, el 12% de niñas y niños en la población general de referencia y 6% de los en el grupo de leches infantiles enriquecidas consumieron más del 20% de la energía proveniente de proteínas.

 

El consumo de leche

 

"El consumo de leche es de gran importancia en todas las etapas de la vida, pero especialmente en la infancia. La calidad de la proteína que se encuentra en la leche es elevada por contener todos los aminoácidos esenciales: histidina, isoleucina, leucina, lisina, metionina, fenilalanina, treonina, triptófano y valina, aminoácidos que no puede producir el cuerpo y deben proveerse con la dieta", explica Ángel Gil, presidente de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT) y Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular por la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada.

Además, añade, "esta proteína es fácilmente digerible y de alto valor biológico por lo que a pesar de que, según el Estudio, las niñas y los niños españoles superan la ingesta de proteína total no se debería reducir el consumo de leche".

 

Adecuación a las ingestas recomendadas

 

 El Estudio EsNuPI analizó la ingesta habitual de proteína total en la población infantil española comparando dos muestras: niñas y niños consumidores de todo tipo de leche (muestra representativa de la población española) con otra muestra de niñas y niños consumidores de leches infantiles enriquecidas. Y, todo ello, teniendo en cuenta el origen y las fuentes alimentarias de las proteínas y la adecuación a las ingestas recomendadas por la European Food Safety Authority (EFSA) y el Institute of Medicine (IoM).

Además, se estudiaron los efectos de diferentes variables sociodemográficas, antropométricas, nivel de actividad física o nivel educativo, entre otros, en la ingesta de proteínas y se observó que el factor con más influencia en el consumo de proteína de ambas muestras fue la edad. Aunque la ingesta total de proteína (en g/día) aumenta significativamente con la edad, la ingesta relativa al peso (g de proteína por kg de peso corporal) fue significativamente menor en las niñas y niños de mayor edad.