Un estudio internacional liderado por la Universidad de Friburgo, con participación de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), ha constatado cambios en el comportamiento de la fauna que habita la zona de exclusión de Chernóbil provocados por la invasión rusa de 2022. Los resultados se han publicado este jueves en la revista Science (1).

Sumario

 

El trabajo es el primero en el mundo que analiza los efectos de la guerra sobre la biodiversidad antes, durante y después de un conflicto, y no solo cuando este termina. Se ha apoyado en una red de cámaras trampa instalada antes de la guerra en Ucrania.

Chernóbil es hoy uno de los mayores refugios de vida silvestre de Europa. Su zona restringida, de unos 30 kilómetros de radio alrededor de la central nuclear, fue ocupada por Rusia durante 35 días, entre febrero y marzo de 2022.

El impacto ha variado según la especie. Entre las alteraciones más claras figura la reducción de la actividad nocturna del ciervo y del zorro al intensificarse el conflicto.

 

Un experimento en plena guerra

 

La escasa población humana en la zona ha favorecido el aumento de las poblaciones de fauna silvestre

SVITLANA KUDRENKO, Universidad de Friburgo

“La escasa población humana en la zona ha favorecido el aumento de las poblaciones de fauna silvestre”, ha explicado Svitlana Kudrenko, investigadora de la Universidad de Friburgo y primera autora del estudio. La zona de exclusión, abandonada tras el accidente nuclear de 1986, se ha convertido en las últimas décadas en un laboratorio natural para estudiar la restauración ecológica.

Ese vacío humano ha propiciado la recolonización del área por especies que se habían extinguido localmente antes de la catástrofe, como el oso pardo o el lince euroasiático, o que no eran tan numerosas, como el alce, el ciervo, el jabalí o el lobo. En los años noventa se impulsó, además, un proyecto para reintroducir el caballo de Przewalski, en peligro de extinción.

En enero de 2021, un año antes de la ocupación, había arrancado un seguimiento del lince euroasiático mediante cámaras trampa. Las tropas rusas ocuparon el área desde el 24 de febrero hasta el 1 de abril de 2022 y la usaron como corredor estratégico para avanzar hacia Kiev, con bombardeos, movimientos de vehículos militares e incendios.

También pudimos investigar lo que hasta entonces solo se había estudiado en zonas de entrenamiento militar

MARCO HEURICH, Universidad de Friburgo

“Además de nuestro proyecto de investigación original, también pudimos investigar lo que hasta entonces solo se había estudiado en zonas de entrenamiento militar”, ha señalado Marco Heurich, coautor del trabajo. El equipo recuperó meses más tarde los datos de 31 cámaras gracias a las Fuerzas Armadas de Ucrania, que despejaron y aseguraron un terreno sembrado de minas antipersona que mataron, al menos, a tres caballos de Przewalski.

 

Respuestas distintas según la especie

 

Los animales se volverían más nocturnos y vigilantes, y evitarían los lugares con presencia humana constante

SVITLANA KUDRENKO, Universidad de Friburgo

“En un principio, supusimos que, como respuesta a las perturbaciones provocadas por el conflicto armado, los animales se volverían más nocturnos y vigilantes, y evitarían los lugares con presencia humana constante”, ha explicado Kudrenko. El equipo estudió el comportamiento de once especies y comprobó que la realidad fue mucho más compleja.

Esa hipótesis se cumplió en unas especies, pero no en otras. Los zorros y ciervos redujeron su actividad nocturna respecto al mismo periodo del año anterior cuando se intensificó el conflicto, justo lo contrario de lo previsto.

Los avistamientos de corzos cayeron en los días de mayor actividad militar, mientras que los de liebres aumentaron durante las anomalías térmicas asociadas a los incendios forestales, una señal de la alta sensibilidad de estas especies al estrés. Durante la ocupación, estos animales podrían haber pasado de ver al ser humano como una molestia a percibirlo como una amenaza letal, equiparable a la de sus depredadores.

No todas las especies, sin embargo, rehuyeron los asentamientos humanos. Mientras los jabalíes y los perros mapache parecían evitarlos, los zorros y los linces aparecían con más frecuencia cerca de ellos, lo que sugiere que los aprovechaban como fuente de recursos.

 

Una dimensión poco estudiada

 

Chernóbil ha pasado de ser un caso singular de rewilding o restauración pasiva en ausencia de humanos a una zona de intensa actividad militar

NURIA SELVA, EBD-CSIC

“Desde la invasión rusa, Chernóbil ha pasado de ser un caso singular de rewilding o restauración pasiva en ausencia de humanos a una zona de intensa actividad militar, donde la investigación está muy limitada”, ha advertido Nuria Selva, investigadora de la Estación Biológica de Doñana-CSIC y coautora del estudio.

Los autores admiten que lo observado podría ser solo una parte de las consecuencias ecológicas de la guerra. Una prolongación de la actividad militar podría provocar cambios más profundos en el uso del hábitat, en el comportamiento de las especies y en la dinámica de las poblaciones a largo plazo.

En el contexto geopolítico actual, es urgente reforzar la financiación y el apoyo a los científicos que trabajan en estas zonas

NURIA SELVA, EBD-CSIC

“En el contexto geopolítico actual, es urgente reforzar la financiación y el apoyo a los científicos que trabajan en estas zonas, ya que los territorios en conflicto son cada vez más numerosos”, ha reclamado Selva, que defiende la continuidad de iniciativas como las becas SAFE para investigadores en riesgo. “La guerra en Ucrania no ha terminado”, ha recordado.

 

Referencias

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