Los colectivos convocantes de las movilizaciones antirracistas celebradas este miércoles en Madrid, Barcelona y Santiago de Compostela acusan a los partidos de derecha y ultraderecha de una “instrumentalización política” de la crisis migratoria de Ceuta con discursos “profundamente racistas”.

Sumario

 

Las tres protestas han respondido a las concentraciones convocadas por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) ante los ayuntamientos de toda España, que han reunido a cientos de miles de personas y a las que han acudido dirigentes del PP y de Vox.

 

Tres protestas contra el discurso racista

 

En Santiago de Compostela, varios centenares de personas han participado en una movilización convocada por una veintena de asociaciones para condenar la “reacción racista” ante la crisis migratoria de Ceuta y el “terrible incremento” de las acciones de este carácter en la ciudad autónoma.

El manifiesto leído al final del recorrido lamenta la “instrumentalización política” de la situación por parte de los partidos de derecha y ultraderecha, con discursos “profundamente racistas” que, según exponen las entidades, están detrás de esas acciones. El texto se ha acordado además del centenar de personas fallecidas “a ambos lados de la frontera”.

La marcha ha recorrido el casco histórico desde la Praza de Cervantes hasta la Praza do Toural y ha contado con el apoyo del BNG, Movemento Sumar Galicia y Compostela Aberta, además de entidades como el Foro Galego de Inmigración y SOS Racismo Galicia.

Aranxa Vicens, del Foro Galego de Inmigración, ha alertado durante la lectura del manifiesto del crecimiento de los discursos racistas en redes sociales, que se han traducido en acciones como el bloqueo a la ayuda de Cruz Roja. “Migrar es un derecho humano reconocido”, ha recalcado.

En Barcelona, unas 700 personas, según la Guardia Urbana, se han concentrado en el lado opuesto de la plaza Sant Jaume bajo el lema “no sobran migrantes, sobran fascistas”, en una convocatoria impulsada por la Coordinadora Obrim Fronteres, Unitat contra el Feixisme i el Racisme y la Coordinadora Antifeixista de Barcelona.

La policía ha desplegado un fuerte dispositivo con efectivos de la Brigada Móvil (Brimo) y del Área Regional de Recursos Operativos (Arro) para evitar que ambas concentraciones confluyesen. La protesta ha vivido momentos de tensión por la irrupción de simpatizantes de extrema derecha, conducidos por los agentes al otro lado del cordón policial.

En Madrid, cientos de personas han acudido a la concentración ‘Paremos los pies al racismo’ en la plaza de Callao, convocada por la Asamblea Internacionalista de Madrid junto a otros colectivos sociales y organizaciones de izquierda alternativa, con presencia de dirigentes de Podemos e Izquierda Unida.

 

Lemas xenófobos y respuesta política

 

Las concentraciones en apoyo a Ceuta han reunido en la capital a 50.000 personas según la Delegación del Gobierno y a 150.000 según el Ayuntamiento, con la presencia de Alberto Núñez Feijóo, Santiago Abascal, Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez Almeida, que ha leído un manifiesto.

En Barcelona se han congregado unas 1.500 personas, según la Guardia Urbana, con dirigentes del PP y de Vox, algunos miembros de Núcleo Nacional y algunas personas vestidas de legionarios.

Entre los cánticos coreados en las distintas ciudades se han escuchado “España cristiana y no musulmana” en Barcelona, “esto no es una crisis, es una invasión” en Bilbao y “España sí, Marruecos no” en Valencia, junto a consignas de insulto al presidente del Gobierno.

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha trasladado su solidaridad con Ceuta, pero ha afirmado que estará siempre frente al “oportunismo y la instrumentalización del PP y Vox”. La dirección del PSOE había ordenado a sus cargos no acudir a las convocatorias.

La FEMP, presidida por la alcaldesa de Jerez de la Frontera, María José García-Pelayo (PP), ha negado haber recibido directrices de Génova y ha ampliado la convocatoria “a todos” los ciudadanos y partidos. El vicesecretario Juan Bravo ha subrayado su carácter inclusivo y ha lamentado que se intente “politizar”.

Vox, en cambio, ha sostenido que no hay otro motivo para secundar las protestas que denunciar al Ejecutivo de Pedro Sánchez y ha acusado al PP de “manosear” a la federación por interés partidista.

Las movilizaciones han reunido además a en torno a 40.000 personas en Sevilla, alrededor de 50.000 en Málaga, 25.000 en Zaragoza y más de 50.000 en Valencia. En la propia Ceuta, más de 25.000 personas han recorrido las calles en una jornada declarada festiva por el Día de la Autonomía.

La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha leído un manifiesto en el que ha sostenido que “lo ocurrido no es un problema migratorio”, mientras que la vicepresidenta tercera de la Junta de Andalucía, Carolina España, ha afirmado en Málaga que el Gobierno “no ha estado a la altura”.

 

Amnistía alerta del clima violento

 

Amnistía Internacional y la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo reclamaron el pasado 28 de agosto a los partidos políticos y a las administraciones que condenen públicamente los actos y discursos racistas y xenófobos, al considerar que favorecen un entorno propicio para la violencia.

La organización expresó su preocupación por el clima de violencia en las calles de Ceuta y aseguró haber recibido denuncias y testimonios creíbles de uso excesivo de la fuerza por parte de miembros de las fuerzas de seguridad, así como de agresiones y hostigamiento de particulares acompañados de insultos racistas.

Amnistía calificó de especialmente grave la quema de parte de un campamento de personas extranjeras instalado en una playa de la ciudad, ocurrida a plena luz del día y sin que sus responsables hayan sido sancionados. Cruz Roja y otras entidades han visto obstaculizados repartos de agua y alimentos y han denunciado amenazas contra sus equipos.

La Coordinadora pidió a los medios de comunicación evitar la “espectacularización y deshumanización” de las personas migrantes y a la ciudadanía no difundir bulos en redes sociales, además de urgir a los gobiernos a impulsar cooperaciones basadas en el respeto a los derechos humanos.

De las 72.000 personas que entraron en Ceuta a finales de julio, alrededor de 5.000 permanecen en la ciudad en situación irregular y precaria, entre ellas 1.500 menores de edad, según los datos recogidos por Amnistía Internacional.

Las entidades convocantes de las protestas antirracistas han señalado directamente a las concentraciones de la FEMP como un vehículo para encubrir discursos y acciones racistas. Los partidos aludidos no han respondido de forma específica a esa acusación en las informaciones de agencia recogidas hasta el cierre de esta edición.

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