Una ola de calor no solo se nota en la piel: también puede acabar reflejándose en las urnas. Las olas de calor extremas están cambiando la forma en que los europeos perciben el cambio climático y, con esa percepción, su manera de votar en las elecciones nacionales, con más apoyo a los partidos verdes. Así lo revela un estudio con datos de 25 países a lo largo de diez años, que muestra además que no todos los ciudadanos reaccionan igual.
La investigación, de la que son coautores los investigadores del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA, por sus siglas en inglés) Jonas Peisker, Roman Hoffmann y Raya Muttarak, se ha publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) con el título Impactos heterogéneos de las temperaturas extremas en las actitudes climáticas y el voto verde(1) (del inglés, Heterogeneous impacts of temperature extremes on climate attitudes and Green voting). Sus resultados indican que las temperaturas inusualmente altas hacen que las personas sean más propensas a sentirse responsables del cambio climático, a preocuparse por sus efectos y a apoyar a los partidos verdes.
El calor llega a las urnas
El estudio es el primero en ofrecer pruebas a gran escala de cómo las experiencias personales con temperaturas extremas afectan a las actitudes hacia el cambio climático y al comportamiento electoral en las elecciones nacionales. Se basa en datos individuales –es decir, en las respuestas de personas concretas– de la Encuesta Social Europea, recogidos entre 2012 y 2022 en esos 25 países.
Nuestro análisis demuestra que las experiencias directas con temperaturas extremas pueden modificar las actitudes y el comportamiento electoral
JONAS PEISKER, IIASA
“Nuestro análisis demuestra que las experiencias directas con temperaturas extremas pueden modificar las actitudes y el comportamiento electoral, especialmente entre los grupos que suelen estar menos preocupados por el cambio climático”, explica Jonas Peisker, autor del estudio e investigador del Grupo de Investigación sobre Migración y Desarrollo Sostenible del Programa de Población y Sociedades Justas del IIASA.
Para el investigador, esto sugiere que los impactos del cambio climático “no solo generan conciencia, sino que también influyen en las decisiones políticas reales”. Y el efecto no se limita a los propios partidos verdes: también alcanza a los partidos que pretenden formar una coalición con ellos antes de las elecciones.
El contexto político explica por qué estos resultados importan. En las democracias representativas, las políticas de cambio climático deben elaborarse mediante procesos transparentes y con participación ciudadana, lo que exige comprender cómo influyen los eventos relacionados con el clima en el apoyo público a esas medidas. Las legislaturas nacionales son, además, cruciales para avanzar en la protección del medio ambiente: definen, aplican y vigilan las políticas climáticas y disponen de los impuestos y el gasto público como herramientas poderosas.
Por eso, señalan los autores, los resultados pueden aportar información valiosa a responsables políticos, comunicadores y activistas que buscan fortalecer la legitimidad y la participación en la acción climática entre las distintas poblaciones de la región.
Quién cambia más tras el calor
Los datos revelan diferencias claras entre grupos de población. En términos generales, las mujeres y las personas con mayor nivel educativo presentan actitudes más favorables al medio ambiente y una mayor probabilidad de votar a partidos verdes.
Los hombres con menor nivel educativo muestran los mayores cambios de actitud y de voto tras un episodio de clima extremo
Los hombres con menor nivel educativo muestran los mayores cambios de actitud y de voto tras un episodio de clima extremo, según el estudio. Aunque, en conjunto, las mujeres y las personas con más estudios son las más favorables al medio ambiente, son ellos quienes protagonizan los mayores cambios después de vivir un episodio de calor extremo.
El tipo de trabajo también marca la diferencia. Los trabajadores del sector servicios responden con más fuerza en su patrón de voto a los fenómenos meteorológicos que quienes trabajan en la agricultura o en la industria manufacturera. Según el análisis, la influencia de las anomalías de temperatura –es decir, de los periodos en que hace más calor de lo habitual– varía además con las características macroeconómicas de la región donde vive cada persona.
Los autores reconocen que conocer el efecto medio de los fenómenos meteorológicos extremos es importante para entender cómo podría verse afectado, en general, el apoyo público a la política ambiental por el cambio climático. Pero insisten en que las diferencias entre grupos demográficos y regiones también importan.
Las regiones más desfavorecidas
La influencia de las olas de calor es más débil en las regiones económicamente desfavorecidas y en aquellas con economías intensivas en emisiones de gases de efecto invernadero. Este hallazgo pone de relieve las tensiones entre los intereses económicos y el apoyo a la acción climática.
La política climática debe apoyar a las regiones relativamente desfavorecidas en la transición para abandonar los combustibles fósiles
ROMAN HOFFMANN, IIASA
“La política climática debe apoyar a las regiones relativamente desfavorecidas en la transición para abandonar los combustibles fósiles, es decir, las regiones con una gran proporción de industria intensiva en gases de efecto invernadero y un bajo nivel de ingresos”, señala Roman Hoffmann, autor del estudio y responsable del Grupo de Investigación sobre Migración y Desarrollo Sostenible del Programa de Población y Sociedades Justas del IIASA.
Según Hoffmann, los residentes de esas regiones “ya tienen una menor probabilidad de preocuparse por el medio ambiente y de votar por coaliciones verdes”. Además, advierte de que agravar las desigualdades económicas entre regiones y dentro de ellas durante la descarbonización –el abandono de los combustibles fósiles– “probablemente alejará aún más a la gente de una agenda proambiental”.
Las estrategias de comunicación deberían destacar los impactos reales del cambio climático, centrándose en los grupos menos implicados
Las estrategias de comunicación deberían destacar los impactos reales del cambio climático, centrándose en los grupos menos implicados. Así lo plantean los autores para generar apoyo a las políticas climáticas. Pero el estudio subraya también la necesidad de políticas económicas dirigidas a apoyar a las regiones desfavorecidas durante la transición hacia una economía baja en carbono. Sin esa ayuda, advierte, las desigualdades económicas pueden minar el respaldo público a las medidas climáticas.
- (1) Heterogeneous impacts of temperature extremes on climate attitudes and Green voting (Impactos heterogéneos de las temperaturas extremas en las actitudes climáticas y el voto verde). Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
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