Desde agosto de 2023, movimientos sociales y populares, así como diversas coaliciones, colectivos, redes y organizaciones de la sociedad civil de Brasil, han impulsado un amplio proceso de convergencia. Este proceso reúne a movimientos de mujeres, sindicales, indígenas, agricultores/as familiares y campesinos, quilombolas, pueblos y comunidades tradicionales, pueblos de matriz africana, población negra, juventudes, sectores interreligiosos, ambientalistas, trabajadores/as, midialivristas, culturales, estudiantiles, de favelas y periferias, LGBTQIAPN+ y personas con discapacidad, además de organizaciones de derechos humanos, de defensa de la infancia, adolescencia e intergeneracional, y de los territorios urbanos, rurales, forestales y de aguas.

El objetivo central de esta articulación es la realización de la Cúpula de los Pueblos, concebida como un espacio autónomo frente a la COP30 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), a desarrollarse en la Amazonía. Esta iniciativa busca fortalecer la voz de los pueblos y territorios, visibilizar sus luchas y asegurar que las soluciones climáticas globales incorporen perspectivas populares, diversas y territorialmente enraizadas.

 

Fortalecer la construcción popular y converger las agendas de unidad

 

Nuestro objetivo es fortalecer la construcción popular y converger las agendas de unidad: socioambiental, antipatriarcal, anticapitalista, anticolonialista, antirracista y de derechos, respetando sus diversidades y especificidades, unidos por un futuro de buen vivir. En el contexto actual, más que nunca, necesitamos avanzar en espacios colectivos que defiendan la democracia y la solidaridad internacional, enfrenten la extrema derecha, el fascismo, los fundamentalismos, las guerras, la financiarización de la naturaleza y la crisis climática.

El clima extremo, las sequías, las inundaciones, los deslizamientos de tierra y las falsas soluciones climáticas sirven como instrumentos para profundizar la desigualdad y las injusticias ambientales y climáticas, principalmente en los territorios, afectando de manera cruel a quienes menos han contribuido a la crisis climática, ecológica y civilizatoria

El clima extremo, las sequías, las inundaciones, los deslizamientos de tierra y las falsas soluciones climáticas sirven como instrumentos para profundizar la desigualdad y las injusticias ambientales y climáticas, principalmente en los territorios, afectando de manera cruel a quienes menos han contribuido a la crisis climática, ecológica y civilizatoria.

 

Soluciones absolutamente ineficaces

 

La insuficiencia de medidas para contener tales crisis es alarmante. Los países y tomadores de decisiones se han omitido o han presentado soluciones absolutamente ineficaces, poniendo en riesgo la meta de 1,5º del Acuerdo de París. Las inversiones que alimentan el cambio climático han aumentado en los últimos años, y las políticas de protección a los pueblos indígenas y poblaciones tradicionales han sido desmanteladas, y sus liderazgos, amenazados y asesinados.

Las soluciones reales son urgentes y la sociedad civil de todo el mundo debe ser protagonista en todos los espacios de debate de esta agenda. La COP 30 debe representar un punto de inflexión en este escenario y abordar las acciones necesarias para enfrentar la crisis climática.

Es necesario revisar el modelo económico vigente y eliminar la producción y quema de combustibles fósiles, responsables de más de ⅔ de las emisiones que provocan el calentamiento global

Es necesario revisar el modelo económico vigente y eliminar la producción y quema de combustibles fósiles, responsables de más de ⅔ de las emisiones que provocan el calentamiento global, así como implementar políticas para la deforestación cero. Urgen acuerdos internacionales por una transición energética justa, empezando por los más ricos, además de responsabilizar a las corporaciones transnacionales del agronegocio, la minería, el sector energético, inmobiliario y de infraestructura, que hoy representan una amenaza para las poblaciones locales.
Es urgente intensificar la lucha contra el crimen organizado, grupos paramilitares y mercaderes de carbono, que se están instalando de manera creciente en diversos territorios. Que se combatan las amenazas y se ofrezca protección y garantía de derechos a los defensores ambientales y de derechos humanos, con atención a la ratificación del Acuerdo de Escazú y otros de suma importancia.

 

Reconocimiento de la naturaleza como sujeto de derechos

 

Es fundamental avanzar hacia una transición justa, popular e inclusiva, basada en el derecho a la tierra y al territorio mediante reformas urbana, agraria y fundiaria. Esto implica la demarcación y regularización de territorios indígenas, quilombolas, pesqueros y tradicionales, así como la protección de la biodiversidad y de las áreas oceánicas y ecosistemas estratégicos. También requiere el reconocimiento de la naturaleza como sujeto de derechos.

Asimismo, es necesario fortalecer sistemas alimentarios centrados en la soberanía alimentaria, con impulso a la agroecología, a la producción familiar, campesina y pesquera artesanal, y a las economías indígena, solidaria y feminista. Esto debe ir acompañado de la generación de trabajo decente, empleo y renta, de políticas de cuidado y de la consolidación del derecho a la ciudad como política urbana y ambiental.

Finalmente, se demanda la implementación de políticas para personas y territorios afectados por la crisis climática, garantizando acceso al agua potable, saneamiento, prevención y adaptación, especialmente en periferias urbanas y comunidades indígenas y tradicionales. Es prioritario erradicar el racismo ambiental y la violencia contra mujeres, niñas y culturas diversas, promover la comunicación libre, la diversidad cultural, políticas para la juventud negra viva, y avanzar en medidas de reparación y democratización del financiamiento climático justo, fuera del mercado de carbono y del endeudamiento, con fondos y gobernanza comunitaria.

Nada de esto ocurrirá sin una amplia presión y participación efectiva de la sociedad civil

Sin embargo, nada de esto ocurrirá sin una amplia presión y participación efectiva de la sociedad civil. Llamamos a las organizaciones, redes, colectivos y movimientos sociales de los más diversos segmentos a construir la Cumbre de los Pueblos rumbo a la COP 30, que sea capaz de movilizar la opinión pública, fortalecer la democracia participativa y popular, denunciar y frenar retrocesos, así como presionar a los tomadores de decisiones en Brasil y en el mundo.