El calor extremo que percibe el cuerpo humano se ha intensificado en todos los continentes desde la década de 1970 y ya afecta cada año a unos mil millones de personas más que entonces. Así lo ha confirmado un amplio estudio global publicado en la revista científica Nature Climate Change (1).
El trabajo, firmado por la climatóloga Rebecca Emerton y su equipo del Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Plazo Medio (ECMWF), ha medido el estrés térmico –la carga de calor que soporta el organismo– en todo el planeta entre 1950 y 2024.
Su conclusión es una intensificación generalizada del calor: más frecuente, más intensa y más duradera, con consecuencias directas para la salud de miles de millones de personas. Y un dato especialmente inquietante: las noches más calurosas se calientan más deprisa que los días, justo cuando el cuerpo más necesita refrescarse.
Un calor que se expande
Los autores no han medido la temperatura del aire, sino el estrés térmico, una magnitud que combina temperatura, humedad, viento y radiación para reflejar el calor que de verdad siente una persona. Para ello han recurrido al Índice Térmico Universal (UTCI), que resume todas esas variables en una única temperatura de sensación.
El mapa del calor peligroso se ha ampliado y alcanza ya regiones que nunca lo habían sufrido
“El mapa del calor peligroso se ha ampliado y alcanza ya regiones que nunca lo habían sufrido”, una de las conclusiones centrales del estudio. Zonas subtropicales del sur de Norteamérica, el sur de Europa, el norte y el sur de África y Sudamérica acumulan hasta 50 días más al año con estrés térmico fuerte que en los años setenta.
La temporada de calor también se ha alargado. En el hemisferio norte dura ahora 15 días más que hace medio siglo. En Europa, el calor moderado empieza a mediados de mayo en lugar de a comienzos de junio y se prolonga casi hasta octubre. En África, la temporada de calor extremo se ha estirado 28 días, el mayor incremento observado en todo el planeta.
Las cifras varían mucho según la región. En Europa, el norte de África y la península arábiga, los días más calurosos son ahora hasta 4 °C –y localmente 5 °C– más cálidos que en los años setenta. En el resto del planeta predominan los aumentos de entre 2 y 3 °C.
Noches cada vez más cálidas
Una de las grandes novedades del trabajo es su atención al calor nocturno. Las noches más cálidas del año se calientan a 0,32 °C por década, más deprisa que los días más calurosos, que avanzan a 0,27 °C. La diferencia importa porque el organismo necesita el descanso de la noche para recuperarse del calor del día.
Las noches tropicales que no dan tregua al cuerpo se han multiplicado en todos los continentes
“Las noches tropicales que no dan tregua al cuerpo se han multiplicado en todos los continentes”. Una noche tropical –aquella en la que la temperatura mínima no baja de los 20 °C– resulta especialmente peligrosa cuando llega tras un día de calor intenso. En Europa, esos episodios combinados de día y noche calurosos han aumentado un 73 % desde los años setenta.
Los episodios más largos también se han disparado. En Europa, las secuencias de entre 15 y 30 días seguidos de calor sofocante son ya 3,4 veces más frecuentes, y las más extensas –hasta 120 días consecutivos– casi se han duplicado. África registra rachas de calor que pueden prolongarse durante casi todo el año, sin apenas interrupción.
El estudio ha clasificado además las noches tropicales según su gravedad. La proporción de esas noches con estrés térmico moderado alcanzó un máximo del 11,4 % en 2024, el año más caluroso jamás registrado en el planeta, frente al 2,2 % de 1965.
Mil millones de personas expuestas
La intensificación del calor, sumada al crecimiento de la población, ha disparado el número de personas expuestas. En la década de 1970, el 55 % de la humanidad sufría al menos 90 días al año de estrés térmico fuerte; hoy son el 70 %. La exposición a al menos un día de calor extremo ha pasado del 16 % al 22 %.
Mil millones de personas más sufren hoy calor extremo cada año que en la década de 1970
“Mil millones de personas más sufren hoy calor extremo cada año que en la década de 1970”, y buena parte de ese aumento se debe al cambio climático, no solo al crecimiento demográfico. Un informe de Unicef (2) recuerda que unos 559 millones de niños ya están expuestos a una alta frecuencia de olas de calor, y que prácticamente todos los del planeta lo estarán en 2050.
África soporta la mayor carga de calor del planeta, con estrés térmico fuerte en el 70 % de los días de la última década. En Europa, donde el calor extremo sigue siendo raro, su frecuencia se ha multiplicado por 2,5 respecto a los años setenta.
El calor es ya la principal causa de muerte relacionada con el clima en el mundo
“El calor es ya la principal causa de muerte relacionada con el clima en el mundo”, advierten los autores, que reclaman planes de salud frente al calor, sistemas de alerta temprana y medidas de refrigeración urbana. El estudio admite que sus cifras son probablemente conservadoras, porque los datos no captan bien el efecto de las islas de calor en las ciudades.
Referencias
- (1)Global heat stress intensification and its expanding footprint on the human population. Nature Climate Change.
- (2)The State of the World’s Children 2024. Unicef.
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