El Índice de Precios de Consumo (IPC) bajó tres décimas en enero en relación al mes anterior, pero elevó una décima su tasa interanual, hasta el 5,8%, por el mayor precio de los carburantes tras el fin de la ayuda generalizada al combustible, según los datos avanzados publicados este lunes por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Sumario

 

El IPC de enero incorpora una serie de cambios metodológicos aplicados por el INE: por un lado, la estructura de ponderaciones (el peso o la importancia relativa de cada producto en la cesta de la compra) tiene ahora como fuente principal la Contabilidad Nacional, frente a la Encuesta de Presupuestos Familiares, que antes era la fuente principal y ahora se usará como complemento de la información; por otro, el IPC incluye desde ya el mercado libre de electricidad y gas y no sólo el regulado, como se había hecho hasta ahora.

El subdirector general de Estadísticas Coyunturales del INE, Ignacio González Veiga, ha explicado en un encuentro con la prensa que, aunque cualquier cambio tiene efecto sobre la tasa de IPC, no han sido lo "suficientemente relevantes" como para concluir que el dato del 5,8% adelantado para el mes de enero sea un dato irreal.

"El dato del 5,8% es un dato fino, que no se ve influido por los cambios", ha dicho González Veiga, que ha añadido que la subida en una décima del IPC interanual de enero se explica principalmente por el encarecimiento de los carburantes, un dato que "todo el mundo esperaba" por el fin de la bonificación para toda la población, y "por otros" factores. 

De hecho, según el INE, además de por la subida de los precios de las gasolinas, el alza del IPC hasta el 5,8% también se debe a que los precios de vestido y calzado han bajado menos en el arranque de este año de lo que lo hicieron en enero de 2022. Por contra, Estadística destaca que los precios de la electricidad bajaron más en enero de 2023 que en igual mes de 2022.

Con la subida del IPC registrada en el primer mes de 2023, la inflación rompe con cinco meses consecutivos de descensos en su tasa interanual, en los que llegó a bajar más de cinco puntos. De hecho, el dato de enero, que deberá ser confirmado por Estadística a mediados del mes que viene, es cinco puntos inferior al pico alcanzado el pasado mes de julio, cuando la inflación escaló hasta el 10,8%, su nivel más alto desde septiembre de 1984.

El Ministerio de Asuntos Económicos ha destacado en un comunicado que la inflación "se estabilizó en enero en su nivel más bajo desde noviembre de 2021" y que sólo subió una décima pese a la retirada de la bonificación generalizada al combustible.

 

La inflación subyacente escala hasta el 7,5%, récord desde 1986

 

El INE incorpora en el avance de datos del IPC una estimación de la inflación subyacente (sin alimentos no elaborados ni productos energéticos), que en enero subió cinco décimas, hasta el 7,5%, situándose 1,7 puntos por encima del IPC general y en su valor más alto desde diciembre de 1986. El Departamento que dirige Nadia Calviño espera que la subyacente alcance su máximo en el primer trimestre de este año y siga la senda descendente de la inflación general y de los costes energéticos y las materias primas.

En términos mensuales (enero de 2023 sobre diciembre de 2022), el IPC registró un descenso de tres décimas, frente al incremento del 0,2% del mes anterior y la bajada del 0,4% experimentada un año antes.

En el primer mes de 2023, el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) situó su tasa interanual en el 5,8%, tres décimas por encima de la registrada en el mes anterior.

el mes anterior. Por su parte, la variación mensual estimada del IPCA fue del -0,5%.

 

Las tarifas de gas y luz en el mercado libre entran en el IPC

 

Los cambios introducidos por el INE en la estadística del IPC persiguen adaptar este indicador a la normativa europea, así como mejorar su calidad. Entre dichos cambios se encuentra la incorporación al IPC del mercado libre del gas y de la electricidad. Las tarifas consideradas hasta ahora para el cálculo del indicador se referían exclusivamente al mercado regulado y ahora se referirán también al mercado libre. 

Para ello, a lo largo de 2022, el INE pidió a las principales compañías distribuidoras que adaptaran sus sistemas de procesamiento de la información para responder a las exigencias metodológicas del IPC.

El subdirector general de Estadísticas Coyunturales del INE ha precisado que, como se hace con cualquier otro sector, se ha pedido gratuitamente a empresas representativas de más del 80% de la cuota de mercado lo que pagan los consumidores por sus contratos de gas y electricidad.

González Veiga ha reconocido que la comparabilidad de los datos de IPC con los de 2022 se ve afectada por la inclusión del mercado libre, ya que antes sólo se tomaba en cuenta el regulado. Ahora bien, ha querido dejar claro que esta "incomparabilidad" no rompe la serie estadística del IPC porque no es de suficiente envergadura.

Además, ha subrayado que esta incorporación de los mercados libres de la electricidad y el gas en el cálculo del IPC cuenta con el respaldo de Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea, y que no tiene nada que ver con la subida experimentada por la inflación subyacente, que no tiene en cuenta ni los productos energéticos ni los alimentos frescos.

 

Alimentos y vivienda pierden peso en el IPC

 

El INE actualiza cada año el peso o importancia de los componentes del IPC. La Comisión Europea estableció que desde enero de 2023 se debía utilizar la Contabilidad Nacional como fuente principal de la estructura de ponderaciones, en sustitución de la Encuesta de Presupuestos Familiares, que ahora se utilizará para completar la información.

Así, la estructura general de ponderaciones del IPC vigente desde enero de este año se obtiene a partir del gasto en consumo final de los hogares de la Contabilidad Nacional.

Tras los cambios en las ponderaciones para 2023, los grupos que más peso ganan son medicina (del 4,4% al 6%); transporte (del 13% al 13,8%); ocio y cultura (del 6,4% al 7,9%); otros bienes y servicios (del 6,3% al 7,8%), y bebidas alcohólicas y tabaco (del 3,1% al 4%).

Por contra, los grupos que pierden más peso en la cesta de la compra son alimentos y bebidas no alcohólicas (del 22,6% al 19,6%); vivienda (del 14,2% al 12,7%) y vestido y calzado (del 6% al 3,9%).

González Veiga ha explicado que estos cambios en las ponderaciones no significan que se haya modificado el patrón de consumo de los hogares, sino que lo que ha cambiado es la fuente de la que se obtienen los distintos pesos de los bienes y servicios en la cesta de la compra.

Esa nueva estructura de ponderaciones se aplica tanto al IPC general como a la subyacente, cuya subida hasta el 7,5%, no responde a que se hayan alterado los pesos de los productos en la cesta, sino a que la mayor parte de estos productos se han encarecido.

El último cambio que ha introducido el organismo en el IPC es el método de recolección de precios, que a lo largo de 2023 se realizará mediante dispositivos electrónicos en establecimientos, frente al método habitual de cuestionarios en papel.