El crecimiento del PIB y del empleo no logra reducir la pobreza en España, donde el 25,7% de la población –12,6 millones de personas– sigue en riesgo de pobreza o exclusión social, según el 16º informe El Estado de la Pobreza (1) de Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN-ES), que denuncia que el modelo español ha tocado suelo en su capacidad de combatir la pobreza.

Sumario

 

El análisis que la EAPN-ES presenta en junio de 2026 carga contra la insuficiencia de las políticas públicas frente a la pobreza estructural.

Riesgo de pobreza en España en 2026 / Infografía: EA Riesgo de pobreza en España en 2026 / Infografía: EA

 

El crecimiento no reduce la pobreza

 

La tasa de riesgo de pobreza baja al 19,5% y marca el mínimo de la serie histórica, pero el informe advierte de que la mejora es engañosa: el indicador apenas cede unas décimas pese a la expansión económica.

Para EAPN-ES, los datos demuestran que el crecimiento económico no basta para combatir la pobreza. El documento recuerda que el PIB per cápita aumentó un 45,8% entre 2013 y 2024, una mejora que solo redujo la pobreza nueve décimas.

A ese ritmo, según sus propias estimaciones, harían falta 39 años de crecimiento ininterrumpido para acabar con la pobreza en España, una proyección que el informe presenta como prueba del agotamiento del modelo.

La comparación europea agrava el diagnóstico. La tasa AROPE –25,7%– se sitúa 4,8 puntos por encima de la media de la UE-27 y convierte a España en el quinto país con peor dato, solo por detrás de Bulgaria, Grecia, Rumanía y Lituania.

El caso más grave es el de la infancia: un tercio de los menores (33,8%) está en riesgo de pobreza, la tasa más alta de toda la Unión Europea. La pobreza infantil no solo es la más extensa, sino también más intensa, con una pobreza severa del 12,5%.

Las brechas internas persisten. Andalucía casi dobla en pobreza a Euskadi –34,7% frente al 14,7%–, una fractura territorial entre el sur y el norte que el informe describe como estructural.

 

Un Estado de bienestar insuficiente

 

Las transferencias públicas evitan que 11 millones de personas caigan en la pobreza, pero EAPN-ES denuncia que el sistema español rinde muy por debajo del de sus vecinos.

Mientras Irlanda reduce su pobreza un 51,5% y Francia un 38,5% gracias a sus prestaciones, España solo la recorta un 23,2%, menos de la mitad que los países de su entorno partiendo de situaciones similares.

El informe atribuye esta debilidad a un gasto social inferior a la media europea –especialmente en vivienda, infancia y familia– y a un sistema fiscal poco redistributivo, con un peso excesivo de los impuestos indirectos, de efecto regresivo sobre las rentas más bajas.

Los autores critican además el carácter coyuntural de muchas medidas. El Ingreso Mínimo Vital arrastra una tasa de non take-up del 55% –más de la mitad de quienes tienen derecho no lo reciben– y su implantación ha vaciado las rentas mínimas autonómicas, con cerca de 100 millones de euros menos de gasto que en 2019.

La desigualdad, anclada desde la Gran Recesión, tampoco se corrige. El 10% más rico concentra el 53,4% de la riqueza del país, frente al 8,7% que reúne la mitad más pobre.

 

La vivienda agrava la exclusión

 

El informe señala a la vivienda como uno de los principales factores de empobrecimiento, en un mercado marcado por la concentración de la propiedad y la escalada de precios.

Cada vez más personas viven de alquiler –un 20,8% frente al 14,3% de 2008– y pagan más por ello. Entre la población en pobreza, el alquiler a precio de mercado absorbe de media más de la mitad de los ingresos (51,4%).

A ello se suma la escasez de vivienda social, que apenas alcanza el 3,3% del parque frente al 8% de media europea, una carencia que el informe achaca a décadas de políticas orientadas a la compra y no al alquiler público.

La crisis golpea también en forma de pobreza energética –más de una de cada cuatro personas en pobreza no puede calentar su hogar (28,3%)– y de sinhogarismo, que ha afectado alguna vez al 7,1% de la población adulta, unos 2,9 millones de personas.

EAPN-ES concluye que los exiguos resultados en un contexto de bonanza erosionan la cohesión social y la confianza en el sistema democrático, y reclama reformas estructurales que, advierte, la actual composición de las Cortes difícilmente podrá impulsar.

Referencias

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