Un artículo académico publicado este miércoles, 15 de julio, en la revista European Journal of Wildlife Research (1) y liderado por personal científico del Instituto de Estudios Sociales Avanzados –IESA-CSIC– cuestiona las diferencias legales existentes entre perros y gatos y sostiene que permitir que los felinos deambulen libremente puede contradecir las normas internacionales de protección de la biodiversidad, debido al impacto que provocan sobre otras especies.
Restricciones más homogéneas
Existen tantas razones para pasear a los gatos con correa –o mantenerlos bajo supervisión en espacios cerrados– como para exigir que los perros sean controlados por sus responsables cuando se encuentran fuera de casa
La investigación afirma que existen tantas razones para pasear a los gatos con correa –o mantenerlos bajo supervisión en espacios cerrados– como para exigir que los perros sean controlados por sus responsables cuando se encuentran fuera de casa.
Los resultados del análisis justifican, según sus autores, un trato legal más homogéneo para perros y gatos en lo relativo a su libertad de movimiento. Para conseguirlo, plantean endurecer progresivamente las normas que afectan a los felinos domésticos y evitar que puedan desplazarse sin supervisión.
El trabajo está liderado por el investigador del IESA-CSIC Carlos Javier Durá y cuenta con la participación del profesor titular de la Universidad de Tilburg, en Países Bajos, Arie Trouwborst.
También participan el catedrático de Ecología de la Universidad Miguel Hernández de Elche José Antonio Sánchez Zapata, la profesora titular de Ecología de la Universidad de Alicante Esther Sebastián y los investigadores independientes Francisco Almarcha y Elvira Martínez.
Los autores proponen seguir modelos como el aplicado en Canberra, Australia, donde los gatos que deambulan libremente –incluidos los pertenecientes a colonias felinas– son trasladados gradualmente a santuarios o a espacios acondicionados conocidos como catios, que pueden ser comunitarios o particulares.
Asimismo, consideran que cualquier gato nuevo debe permanecer dentro de casa desde el principio, aunque el hogar puede complementarse con un recinto exterior adaptado para el animal o con paseos controlados mediante correa.
El estudio explora una situación que, según los investigadores, se ha considerado injusta a lo largo de la historia: el trato desigual que reciben gatos y perros, una diferencia que continúa presente en numerosos lugares.
Los autores señalan que resulta difícil imaginar que un perro permanezca suelto durante la noche por las calles de una ciudad o que no se preste suficiente atención a su alimentación. Sin embargo, estas situaciones sí se toleran con mayor frecuencia en el caso de los gatos.
Impacto sobre la biodiversidad
Los gatos deben ser considerados especies exóticas, ya que carecen de un territorio originario concreto, e invasoras, debido a los efectos que generan sobre la biodiversidad y a las consecuencias legales derivadas de esta consideración
La investigación concluye que los gatos deben ser considerados especies exóticas, ya que carecen de un territorio originario concreto, e invasoras, debido a los efectos que generan sobre la biodiversidad y a las consecuencias legales derivadas de esta consideración.
Los impactos adversos documentados de los gatos domésticos sobre otras especies son, según el artículo, significativamente mayores que los provocados por los perros.
A los felinos se les atribuye la extinción de más de 60 especies, mientras que los perros están relacionados con la desaparición de un mínimo de diez especies, de acuerdo con los datos analizados por los investigadores.
A los felinos se les atribuye la extinción de más de 60 especies, mientras que los perros están relacionados con la desaparición de un mínimo de diez especies
Desde la perspectiva de la conservación y de la legislación sobre biodiversidad, el estudio considera lógico que los gatos estén sometidos, como mínimo, a las mismas restricciones que los perros, aunque su mayor impacto ambiental podría justificar incluso limitaciones más estrictas.
En la práctica, sin embargo, los autores observan la situación contraria. Los responsables de perros parecen tener más probabilidades de recibir una multa por vulnerar la normativa sobre fauna silvestre cuando permiten que sus animales deambulen libremente que los responsables de gatos.
Efectos sobre aves, reptiles, pequeños mamíferos y otras especies
La investigación también analiza la gestión tolerada de determinadas colonias felinas, cuyos animales pueden desplazarse sin supervisión por espacios urbanos y naturales pese a sus posibles efectos sobre aves, reptiles, pequeños mamíferos y otras especies.
En el ámbito de la Unión Europea, el trabajo sostiene que el incumplimiento de la normativa medioambiental resulta difícil de conciliar con la Estrategia Europea de Conservación de la Biodiversidad 2030 y con el Reglamento Europeo de Restauración de la Naturaleza.
Ambos instrumentos tienen como objetivo reforzar la recuperación de los ecosistemas, mejorar la aplicación de la legislación ambiental comunitaria y aumentar el grado de cumplimiento de las obligaciones de conservación.
Por este motivo, los investigadores consideran necesario revisar las políticas que permiten a los gatos moverse sin control y diseñar medidas capaces de compatibilizar el bienestar de los animales domésticos con la protección efectiva de la fauna silvestre.
Un enfoque interdisciplinar
El artículo revisa la literatura científica disponible sobre el impacto de gatos y perros en la biodiversidad y analiza la percepción social de ambas especies desde una perspectiva cultural.
Esta percepción incluye sentimientos y actitudes diferentes, que van desde el miedo hasta el aprecio, y que están relacionados con el tamaño de los animales, su comportamiento, la dificultad para manejarlos y los riesgos que pueden representar para las personas.
Los expertos también analizan la normativa internacional vigente sobre la gestión de gatos y perros, con especial atención a los tratados internacionales y a la legislación de la Unión Europea en materia de biodiversidad y conservación.
El estudio propone abordar el problema mediante un enfoque interdisciplinar en el que participen especialistas procedentes del derecho medioambiental, la veterinaria, la ecología y la educación ambiental.
También plantea incorporar conocimientos de salud pública, urbanismo, ética y ciencias sociales, con el objetivo de desarrollar estrategias de gestión que respeten el marco legal y resulten sostenibles a largo plazo.
Las actuales diferencias entre las restricciones impuestas a perros y gatos no se corresponden con los efectos documentados de ambas especies sobre el entorno
Los autores defienden que las posibles medidas deben aplicarse de manera gradual y combinar la protección de la biodiversidad con una gestión responsable de los animales. Entre las alternativas planteadas se encuentran los recintos exteriores controlados, los santuarios y los paseos con correa.
La investigación concluye que las actuales diferencias entre las restricciones impuestas a perros y gatos no se corresponden con los efectos documentados de ambas especies sobre el entorno. Por ello, reclama revisar el tratamiento legal de los gatos domésticos y avanzar hacia normas que limiten su movimiento sin supervisión.
Referencias
- (1) Are cats more equal than dogs?. European Journal of Wildlife Research.
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