El pingüino emperador (Aptenodytes forsteri) y el lobo marino antártico (Arctocephalus gazella) han pasado a estar en peligro de extinción en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) por el impacto del cambio climático, según la última evaluación publicada este jueves 9 de abril. Además, el elefante marino del sur (Mirounga leonina) ha sido reclasificado como vulnerable debido a la expansión de la gripe aviar altamente patógena.
Impacto del hielo marino
El principal factor que explica el deterioro del pingüino emperador es la ruptura prematura y pérdida del hielo marino, que registra mínimos históricos desde 2016. La UICN recuerda que esta especie depende del hielo fijo para reproducirse y completar su ciclo vital, especialmente durante la cría y la muda, cuando sus plumas aún no son impermeables.
Según advierte la organización, si el hielo se rompe antes de tiempo, las consecuencias para las colonias pueden ser fatales, ya que los polluelos no sobreviven en el agua fría. En este contexto, los modelos climáticos proyectan que, sin reducciones drásticas y abruptas de emisiones gases de efcto invernadero, la población de esta especie disminuirá rápidamente durante el siglo XXI.
Las proyecciones apuntan a una caída de hasta el 50% de la población para la década de 2080, lo que evidencia la magnitud del riesgo. Además, datos obtenidos mediante imágenes satelitales muestran una reducción de alrededor del 10% entre 2009 y 2018, equivalente a más de 20.000 ejemplares adultos.
Declive del kril antártico
En el caso del lobo marino antártico, el cambio climático también es el factor determinante de su deterioro. La UICN señala que el aumento de la temperatura del océano y la disminución del hielo marino están provocando que el kril –su principal fuente de alimento– se desplace hacia mayores profundidades en busca de aguas más frías.
Este desplazamiento reduce la disponibilidad de alimento, lo que impacta directamente en la supervivencia de la especie. Como consecuencia, la población ha sufrido una caída superior al 50% en dos décadas, pasando de unos 2.187.000 ejemplares maduros en 1999 a aproximadamente 944.000 en 2025.
La UICN advierte además que la escasez de kril en regiones como Georgia del Sur ha reducido de forma drástica la supervivencia de las crías durante su primer año, lo que está provocando un envejecimiento de la población reproductora.
A estas presiones se suman otras amenazas, como la depredación por orcas y focas leopardo y la competencia con ballenas barbadas, cuyas poblaciones se están recuperando y comparten el mismo recurso alimentario.
Enfermedad y mamíferos marinos
El elefante marino del sur ha pasado de la categoría de Preocupación Menor a Vulnerable debido al impacto de la gripe aviar altamente patógena (HPAI), que se ha expandido globalmente desde 2020 y ha comenzado a afectar también a los mamíferos.
Según la UICN, la enfermedad ha impactado ya en cuatro de las cinco principales subpoblaciones de esta especie. En algunas colonias, ha causado la muerte de más del 90% de las crías recién nacidas, lo que supone un golpe severo para su capacidad de recuperación.
Además, el virus está afectando especialmente a las hembras adultas, que permanecen más tiempo en tierra que los machos y, por tanto, presentan una mayor exposición al patógeno. Este patrón agrava el impacto sobre la reproducción de la especie.
La organización advierte de una creciente preocupación por el aumento de enfermedades en mamíferos marinos asociado al calentamiento global, especialmente en regiones polares donde las especies tienen poca exposición previa a patógenos. En colonias densas, como las de elefantes marinos, el riesgo de contagio se incrementa notablemente.
La directora general de la UICN, Grethel Aguilar, ha subrayado que estos resultados deben servir como una llamada urgente a la acción climática. En su opinión, es necesario actuar “en todos los sectores y niveles de la sociedad” para frenar el deterioro de los ecosistemas.
Aguilar ha destacado también que estas evaluaciones llegan en un momento clave, cuando los países se preparan para la Reunión Consultiva del Tratado Antártico en mayo, donde se abordarán decisiones relevantes sobre la conservación del continente.
En este sentido, ha recordado que la Antártida desempeña un papel esencial como “guardiana helada” del planeta, ya que contribuye a estabilizar el clima global y alberga una fauna única cuyo equilibrio se encuentra cada vez más amenazado.