Las actividades humanas transforman profundamente los patrones de biodiversidad de las islas de todo el mundo, según un estudio internacional liderado por la Universidad de Birmingham y publicado el 23 de julio en la revista Science Advances (1). La investigación examina cómo las extinciones, las introducciones de especies y los cambios ambientales provocados por las personas modifican durante milenios los ecosistemas insulares y alteran la forma en que la ciencia interpreta sus procesos ecológicos y evolutivos.
Extinciones desproporcionadas en islas
Las especies endémicas insulares representan alrededor del 75 % de las extinciones antropogénicas registradas en el planeta, una proporción que refleja la especial vulnerabilidad de los organismos que evolucionan en territorios aislados
Las especies endémicas insulares representan alrededor del 75 % de las extinciones antropogénicas registradas en el planeta, una proporción que refleja la especial vulnerabilidad de los organismos que evolucionan en territorios aislados. Al mismo tiempo, numerosas islas reciben una cantidad elevada de plantas y animales procedentes de otras regiones.
En algunos casos, el número de especies introducidas iguala o supera actualmente a la flora y la fauna nativas originales. Sin embargo, el incremento numérico de especies no evita la pérdida de organismos endémicos ni recupera las funciones ecológicas que estos desempeñaban antes de desaparecer.
Las islas hawaianas constituyen uno de los ejemplos destacados por los investigadores e investigadoras. En este archipiélago, casi todas las especies endémicas de aves se han extinguido, mientras que aproximadamente el mismo número de especies ha sido introducido desde otros lugares del mundo.
Los nuevos organismos no cumplen siempre las mismas funciones ni establecen las mismas relaciones dentro de los ecosistemas
Esta sustitución puede mantener o incluso elevar el número total de especies presentes, pero no conserva necesariamente la diversidad original. Las introducciones compensan la pérdida en términos cuantitativos, pero no ecológicos, debido a que los nuevos organismos no cumplen siempre las mismas funciones ni establecen las mismas relaciones dentro de los ecosistemas.
El estudio demuestra que la actividad humana modifica también las relaciones entre la biodiversidad y diferentes factores abióticos, como el tamaño de las islas y su grado de aislamiento. Estas alteraciones afectan potencialmente a teorías ecológicas y evolutivas desarrolladas a partir de los patrones observados en territorios insulares.
Las islas desempeñan históricamente un papel central en la ciencia. Su aislamiento y sus condiciones particulares inspiran ideas fundamentales como la teoría de la evolución de Charles Darwin y la teoría de la biogeografía insular. No obstante, la nueva revisión advierte de que muchos de los patrones actuales no responden únicamente a procesos naturales.
Un legado de milenios
Los investigadores concluyen que las extinciones, las introducciones y las alteraciones ambientales provocadas por las personas comienzan, en numerosos casos, hace miles de años. Esta larga trayectoria dificulta cada vez más la separación entre los procesos naturales y la influencia humana acumulada.
El doctor Thomas J. Matthews, investigador de la Universidad de Birmingham y autor principal del estudio, señala que las islas resultan fundamentales para el desarrollo de la teoría ecológica y evolutiva. Sin embargo, explica que muchos de los patrones de biodiversidad observados actualmente reflejan también milenios de extinciones, introducciones de especies y cambios ambientales causados por las sociedades humanas.
Según Matthews, la investigación identifica una dimensión adicional del impacto humano. Las actividades humanas no solo transforman los ecosistemas insulares, sino que también alteran la comprensión científica del mundo natural, porque los sistemas utilizados para formular teorías ecológicas ya se encuentran profundamente modificados.
Los patrones contemporáneos de riqueza de especies, endemismo e interacciones ecológicas responden, por tanto, a una combinación de procesos naturales y transformaciones antropogénicas. Esta superposición complica la reconstrucción de las condiciones existentes antes de la llegada y expansión de las poblaciones humanas.
Cada vez más homogéneas y parecidas entre sí
La doctora Sandra Nogué, investigadora del Consejo Europeo de Investigación en la Universitat Autònoma de Barcelona y el CREAF, subraya que la desaparición de especies endémicas y la introducción de plantas y animales ampliamente distribuidos provocan que las islas sean cada vez más homogéneas y parecidas entre sí.
Este proceso supone una reducción de la singularidad biológica que caracteriza a los ecosistemas insulares. Aunque una isla conserve un número elevado de especies, puede perder una parte sustancial de su identidad ecológica si desaparecen sus organismos exclusivos y son reemplazados por especies comunes en numerosas regiones.
Los investigadores disponen de una aproximación relativamente precisa sobre la biodiversidad perdida en algunos grupos, especialmente entre las aves y los mamíferos. En cambio, para muchos otros organismos persisten importantes lagunas de información.
La falta de datos dificulta determinar los niveles de diversidad anteriores a la influencia humana y conocer el alcance completo de las transformaciones. Esta limitación impide establecer con exactitud cuántas especies desaparecen, qué funciones ecológicas se pierden y cómo cambian las relaciones entre los organismos.
Reconstruir la biodiversidad original
El artículo identifica distintos métodos existentes y emergentes que permiten reconstruir los ecosistemas insulares previos a la intervención humana. Entre ellos se encuentran la evidencia fósil, el análisis de ADN antiguo, las colecciones de museos, los registros históricos y los modelos ecológicos avanzados.
La combinación de estas herramientas puede ofrecer una imagen más precisa de la evolución de la biodiversidad en cada isla. Los investigadores sostienen que integrar diferentes fuentes de información resulta esencial para reconstruir los niveles de diversidad anteriores a las extinciones e introducciones antropogénicas.
Matthews destaca que los nuevos conjuntos de datos, las herramientas analíticas y la evidencia paleoecológica proporcionan oportunidades sin precedentes para estudiar la historia natural de estos territorios. Su integración permite comprender mejor cómo se transforman los patrones de biodiversidad y de qué manera pueden restaurarse o conservarse.
La investigación plantea que los estudios futuros deben considerar conjuntamente los factores naturales y humanos que impulsan el cambio ecológico. Analizar únicamente las condiciones ambientales actuales puede generar interpretaciones incompletas cuando los ecosistemas acumulan transformaciones iniciadas muchos siglos o milenios atrás.
A medida que la globalización, el comercio y los cambios en el uso del suelo continúan influyendo en los territorios insulares, conocer los efectos combinados de los procesos naturales y antropogénicos resulta fundamental para diseñar estrategias de conservación eficaces.
Esta perspectiva no se limita a contar cuántas especies existen actualmente en una isla. También exige analizar su origen, su distribución, sus funciones y sus interacciones, así como determinar si la presencia de organismos introducidos oculta la desaparición de especies nativas y la pérdida de procesos ecológicos esenciales.
El estudio está liderado por la Universidad de Birmingham y cuenta con investigadores de instituciones internacionales, entre ellas el CREAF, la Universitat Autònoma de Barcelona, el Centro Tecnológico BETA de la Universitat de Vic–Universitat Central de Catalunya, el Museo de Ciencias Naturales de Granollers, la Universidad de La Laguna y el Centro de Investigación sobre Biodiversidad y Cambio Global de la Universidad Autónoma de Madrid.
La revisión concluye que las islas siguen siendo espacios esenciales para comprender la ecología, la evolución y la conservación. No obstante, los científicos deben tener en cuenta que los patrones observados en ellas representan tanto la acción de los procesos naturales como el legado acumulado de las actividades humanas.
Referencias
- (1) Emergent patterns of island biodiversity in the Anthropocene. Science Advances.
Añadir EcoAvant.com como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Activar ahora




Comentarios