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Enric Marqués emerge en la superficie después de cerca de 120 minutos a siete metros de profundidad, con la bolsa cargada de un alga australiana. Desde la cubierta de la Zodiac lo mira Gerard Carrión i Salip, biólogo y técnico del Parque Natural de Cap de Creus, que es quien tiene que responder de este tramo de costa. El alga se detectó aquí en el verano de 2020 y, una vez establecida, erradicarla es “casi imposible”(1).

Sumario

 

Visitamos un nuevo foco de invasión biológica en Cala Sa Sabolla, en Cadaqués, donde se lleva a cabo una extracción submarina

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Visitamos ese nuevo foco de invasión biológica en Cala Sa Sabolla, en Cadaqués, donde se lleva a cabo una extracción submarina. El alga se llama Caulerpa cylindracea y la encontraron los agentes rurales a principios del verano de 2020, en una zona poco profunda y con presencia de posidonia de Cala Galladera. El comunicado con el que la Conselleria de Territori i Sostenibilitat de la Generalitat lo anunciaba ya traía la sentencia escrita. Este reportaje empieza un año después, en el mar, con las personas que están al frente de una gestión tan difícil como problemática.

Mapa del Parc Natural de Cap de Creus con las zonas afectadas por la invasión biológica de la 'Caulerpa cylindracea' / Mapa: EA Mapa del Parc Natural de Cap de Creus con las zonas afectadas por la invasión biológica de la 'Caulerpa cylindracea' / Mapa: EA

 

Las manos que arrancan el fondo de Cala Sa Sabolla

 

Dos buzos extraen 'Caulerpa cylindracea' en el fondo marino de Cala Sa Sabolla, en Cap de Creus, Girona (Catalunya) / Foto: Jose Mercado - Promar - EA Dos buzos extraen 'Caulerpa cylindracea' en el fondo marino de Cala Sa Sabolla, en Cap de Creus, Girona (Catalunya) / Foto: Jose Mercado - Promar - EA

Estamos a principios de agosto de 2021. El protocolo de intervención ya se ha aplicado en una zona de unos doce metros cuadrados de Cala Sa Sabolla, a un paso del centro urbano de Cadaqués, desde donde repican las campanas de la iglesia de Santa Maria: boyas de señalización y un par de barcas pequeñas con submarinistas sumergidos faenando contra la invasión biológica.

Este año hemos llevado a cabo intervenciones que consisten en la extracción manual mediante buzos

GERARD CARRIÓN I SALIP, biólogo y técnico del Parque Natural de Cap de Creus

"Este año hemos llevado a cabo intervenciones que consisten en la extracción manual mediante buzos, para después colocar unas mallas metálicas con barrenas y bloques de cemento que refuercen su fijación; tanto en Cala Nans como en Cala Sa Sabolla", explica Gerard Carrión i Salip, biólogo y técnico del Área del Patrimonio Natural del parque, que se lamenta de la situación. Lo hacen a mano porque un dragado sería menos eficiente y quedarían restos del alga.

Un buzo extrae manualmente 'Caulerpa cylindracea' en el fondo marino de Cala Sa Sabolla, en Cap de Creus / Foto: Jose Mercado - Promar - EA Un buzo extrae manualmente 'Caulerpa cylindracea' en el fondo marino de Cala Sa Sabolla, en Cap de Creus / Foto: Jose Mercado - Promar - EA

Empiezas a estirar de una Caulerpa y rápidamente acabas sacando 30 centímetros de raíz

ENRIC MARQUÉS, buzo

"Empiezas a estirar de una Caulerpa y rápidamente acabas sacando 30 centímetros de raíz. Crece y se expande por el suelo marino en forma de red", explica Enric Marqués. De repente, un buzo había aparecido en la superficie: era él. Debajo de nosotros hay dos buzos más que realizan los trabajos de extracción, con el único propósito de parar el avance biológico de la invasora. Extraer el alga es una gran faena.

El buzo Enric Marqués comenta aspectos técnicos con Jose Mercado, responsable de la empresa encargada de la extracción de la 'Caulerpa cylindracea' / Foto: O. Corominas - EA El buzo Enric Marqués comenta aspectos técnicos con Jose Mercado, responsable de la empresa encargada de la extracción de la 'Caulerpa cylindracea' / Foto: O. Corominas - EA

La jornada había arrancado a las 07.00 horas de la mañana, y el submarinista lo comenta con Carrión y con Jose Mercado, a cargo de la empresa Serveis Marítims Promar, que ejecuta los trabajos: "Cuando llevas dos horas debajo del agua, aunque lleves buzo, te cala el frío. El agua allá abajo, ahora en verano, se encuentra a una temperatura de unos 18 ºC".

"En 90 minutos se extrae aproximadamente una bolsa de tres kilos. Es realmente muy difícil su extracción porque enraíza en la roca", apostilla Marqués. Solo el día anterior el equipo sacó seis bolsas: dieciocho kilos. Según las cuentas de Mercado, en la jornada en curso sacarán una cantidad similar. Los restos permanecerán varios días en un almacén de la empresa hasta cerciorarse de que el alga está definitivamente muerta, porque puede sobrevivir hasta tres días fuera del agua. "Luego perece", detalla Carrión.

Una bolsa de tres kilos repleta de restos del alga invasora / Foto: O. Corominas - EA Una bolsa de tres kilos repleta de restos del alga invasora / Foto: O. Corominas - EA

 

De la costa de Perth a las praderas de Cap de Creus

 

Área de la invasión biológica de la 'Caulerpa cylindracea' en el fondo marino de Cala Sa Sabolla, en Cap de Creus, Girona (Catalunya) / Foto: Jose Mercado - Promar - EA Área de la invasión biológica de la 'Caulerpa cylindracea' en el fondo marino de Cala Sa Sabolla, en Cap de Creus, Girona (Catalunya) / Foto: Jose Mercado - Promar - EA

Es Carrión quien nos lo explica, ya con la barca parada: lo que esos tres hombres arrancan a mano hizo un viaje muy largo para llegar hasta aquí. La Caulerpa cylindracea, antes denominada C. racemosa var. cylindracea, es un alga tropical.

Nativa del suroeste de Australia, en la franja costera que va de Perth a Hopetoun, a quince mil kilómetros de distancia

Nativa del suroeste de Australia, en la franja costera que va de Perth a Hopetoun, a quince mil kilómetros de distancia(2). En su casa es una más. Fuera de ella se vuelve altamente invasora: crece sobre las demás, les quita la luz y los nutrientes y amenaza la supervivencia de la flora y la fauna locales. Vive sobre fondos rocosos, blandos, vegetados y de gorgonias, en aguas limpias y contaminadas, desde la franja intermareal hasta los setenta metros, aunque es más frecuente entre la superficie y los cincuenta.

Su historia en el Mediterráneo tiene dos tiempos. Se observó por primera vez en la cuenca oriental en 1926, probablemente llegada a través del canal de Suez en aguas de lastre o adherida a anclas y redes de pesca, y durante más de sesenta años se mantuvo confinada allí.

La invasión del Mediterráneo occidental se inició en 1991 en las costas de Trípoli, en Libia, y de ahí saltó a Francia, Italia y la Península

La invasión del Mediterráneo occidental se inició en 1991 en las costas de Trípoli, en Libia, y de ahí saltó a Francia, Italia y la Península Ibérica. En España apareció primero en las Islas Baleares, en 1998. Al año siguiente estaba en Castellón; en 2001 llegó a Alicante, y en 2005, a Murcia y Andalucía. Quince años más tarde, los agentes rurales la encontraron en Cala Galladera, en el término del Port de la Selva.

Responsables y técnicos del parque señalizaron con boyas perimetrales un área de 500 metros cuadrados, regularon la pesca, el fondeo y cualquier otra actividad humana en la zona afectada y pusieron en marcha una campaña de detección precoz: un teléfono, un correo electrónico y la petición de que cualquiera que la viera avisara. Así se supo del foco de Cala Sa Sabolla: lo avisó una persona ese mismo verano, y fue Carrión quien recibió el aviso.

 

El ancla que siembra: cómo viaja una invasión

 

Una embarcación levanta el ancla repleta de vegetación marina, antes de zarpar / Foto: O. Corominas - EA Una embarcación levanta el ancla repleta de vegetación marina, antes de zarpar / Foto: O. Corominas - EA

Si el alga cruzó medio mundo colgada de un casco, lo que la mueve de cala en cala es más pequeño y más cotidiano. Mercado especula sobre su procedencia: "Podría haber salido de un acuario, ves a saber […]". No es una ocurrencia: entre los vectores probables de introducción de esta especie en el Mediterráneo, junto al transporte marítimo, figura el comercio de acuariofilia(3). Y lo que la reparte una vez dentro son las anclas y los aparejos de pesca.

El día anterior visitamos los trabajos en la misma embarcación de Mercado. Como era agosto y hacía buen día, pasadas las 11.00 horas nos vimos rodeados de embarcaciones, bañistas y curiosos de múltiples nacionalidades que acudían a ese tramo de costa por su singular belleza, suponemos que con más ganas de lo habitual después de largas semanas de confinamiento por la covid-19. Pudimos observar un gran trajín de barcas y de fondeos.

Las embarcaciones que fondean varios días son un problema para el fondo marino, son un desastre

JOSE MERCADO, responsable de Serveis Marítims Promar

"Las embarcaciones que fondean varios días son un problema para el fondo marino, son un desastre", espeta Mercado, con años de experiencia en el mar y la navegación. Carrión relata el mismo peligro, tanto para la fauna local como para la propagación de especies invasoras, y detalla el esfuerzo hecho para instalar boyas en todo el litoral de Cap de Creus y evitar un fondeo que impacta sobre la flora endémica del parque protegido.

El responsable de la empresa de la extracción del alga exótica, Jose Mercado, comenta detalles técnicos con el biólogo Gerard Carrión i Salip / Foto: O. Corominas - EA El responsable de la empresa de la extracción del alga exótica, Jose Mercado, comenta detalles técnicos con el biólogo Gerard Carrión i Salip / Foto: O. Corominas - EA

Si la embarcación va haciendo círculos en torno al ancla, la cadena de amarre destroza todo el fondo marino

JOSE MERCADO, responsable de Serveis Marítims Promar

Mercado lo dibuja con las manos: "Si por ejemplo, cuando fondea una embarcación el viento está soplando a garbí – del suroeste – y al cabo de unos días sopla viento de gregal – del noreste – y luego de mestral – del noroeste –, y así sucesivamente durante los días de fondeo... Si la embarcación va haciendo círculos en torno al ancla, la cadena de amarre destroza todo el fondo marino".

Justo en ese momento, una barca mediana iza el ancla repleta de vegetación marina y parte. Mercado exclama: "¡Ves, ahí lo tienes! Las deberían limpiar antes de zarpar. Ahora esas algas, ve tú a saber dónde acaban".

 

La manta verde: el daño que no se ve

 

Fondo marino de Cala Galladera tupido por el alga invasora 'Caulerpa cylindracea' / Foto: O. Corominas - EA Fondo marino de Cala Galladera tupido por el alga invasora 'Caulerpa cylindracea' / Foto: O. Corominas - EA

Para ver qué deja atrás hay que volver a Cala Galladera. Zarpamos de Portlligat, en el municipio ampurdanés de Cadaqués, una población famosa y conocida internacionalmente por haber sido, en su momento, lugar de residencia de Salvador Dalí, una de las figuras máximas del surrealismo. Y se nota: frente a la actual Casa Museo – aunque es ciertamente temprano para un mes de agosto – decenas de grupos con mascarillas forman colas a la espera de su turno para acceder al recinto.

Navegamos en una Zodiac con Carrión y con los informadores marinos del parque: Aureli Reberté, que pilota la barca, Carles Alabern y la estudiante Aina Viciana. "La Reserva Marina de Cap de Creus cuenta con personas que tienen la función de informar a los usuarios que se desplazan con embarcaciones por la zona", explica el biólogo. Hace un día bastante tapado y ligeramente lluvioso, y el mar – como se acostumbra a decir en la zona – está picado. Entre los bandazos y las ráfagas de viento, que entremezclan en nuestros rostros el agua salada del mar con la de la lluvia, resulta francamente difícil mantener una conversación fluida, y menos aún tomar notas. No obstante, todas las partes perseveramos.

Con la embarcación más estable, al disminuir la velocidad, Carrión nos enseña detenidamente el área afectada. En las zonas de menos profundidad se aprecia la red que la Caulerpa cylindracea teje por encima de la flora autóctona: una manta verde, continua, que no deja ver nada de lo que cubre.

Mercado lo describe igual: el alga "se expande en el fondo marino y crea como una manta que impide que crezcan otras especies endémicas".

Aniquila a las especies endémicas y modifica las condiciones físicas y químicas del entorno, lo que a su vez altera las comunidades locales

Aniquila a las especies endémicas y modifica las condiciones físicas y químicas del entorno, lo que a su vez altera las comunidades locales. Debajo de esa manta está la posidonia y sus praderas, tan necesarias para el equilibrio de los sistemas marinos mediterráneos, y también esponjas, corales y toda clase de algas fijadas al sustrato. Está considerada una de las cien peores de este mar.

Praderas de posidonia, presentes en todo el litoral del Parque Natural de Cap de Creus / Foto: O. Corominas - EA Praderas de posidonia, presentes en todo el litoral del Parque Natural de Cap de Creus / Foto: O. Corominas - EA

No es un problema de una cala. En el informe Monitoreo de especies marinas invasoras en áreas marinas protegidas del Mediterráneo de la UICN(4) ya se advertía hace más de una década de que “la introducción de especies exóticas invasoras es una seria amenaza para la biodiversidad”, porque “pueden desplazar a las especies nativas, reducir la biodiversidad de las comunidades, cambiar la composición de especies y su abundancia en diferentes hábitats, modificar la estructura del hábitat y producir cambios en cascada en la red trófica”.

España es uno de los 25 puntos críticos de biodiversidad del mundo y está considerado uno de los países con mayor biodiversidad de la UE

CONVENIO SOBRE LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA, ONU

"España es uno de los 25 puntos críticos de biodiversidad del mundo y está considerado uno de los países con mayor biodiversidad de la UE", alerta el Convenio sobre la Diversidad Biológica de la ONU, el instrumento internacional que persigue “la conservación de la diversidad biológica” en el planeta y que han ratificado 196 Estados. El mismo documento advierte de que, en las últimas décadas, la biodiversidad española ha sufrido una disminución significativa, con entre el 40% y el 60% de las especies evaluadas incluidas en alguna categoría amenazada, e identifica los tres impulsores principales de esa pérdida: “la degradación del hábitat, el cambio climático y las especies exóticas invasoras”.

Y hay un daño que tampoco se ve. El ser humano, de manera deliberada o accidental, arranca a otros organismos de sus hábitats y los desplaza por el mundo, y en muchos casos esas invasiones conllevan una amenaza para la salud en forma de patógenos infecciosos: la covid-19, o los derivados de insectos invasores como el mosquito, actor crucial en la transmisión del zika o el dengue, o las enfermedades de origen animal – las zoonóticas – como el MERS, la gripe aviar, el SARS-CoV-1 o el SARS-CoV-2. En 2008, la investigación Global trends in emerging infectious diseases, publicada en Nature(5), reveló que más del 70% de las enfermedades infecciosas emergentes de las últimas cuatro décadas son de origen animal. Con la pandemia del coronavirus se ha puesto de manifiesto la carga económica que suponen en sí mismas y el peligro que representan para el sistema de salud pública.

 

Erradicar o contener: dos caminos, una misma factura

 

Un buzo finaliza la instalación de un sistema de fijación contra la 'Caulerpa cylindracea' en el fondo marino de Cala Sa Sabolla, en Cap de Creus, Girona (Catalunya), después de su extracción / Foto: Jose Mercado - Promar - EA Un buzo finaliza la instalación de un sistema de fijación contra la 'Caulerpa cylindracea' en el fondo marino de Cala Sa Sabolla, en Cap de Creus, Girona (Catalunya), después de su extracción / Foto: Jose Mercado - Promar - EA

Después de arrancarla, los buzos cubren el fondo con mallas metálicas para que no vuelva. Es la parte del trabajo que reconoce la derrota: no se erradica, se contiene. Y contener cuesta dinero. La UICN cuantificaba que en Europa los impactos económicos de las especies exóticas terrestres y marinas alcanzaban al menos los 12.500 millones de euros al año y probablemente los 20.000; solo las acuáticas costaban un mínimo de 2.200 millones. La propia Unión Europea maneja una cifra del mismo orden: al menos 12.000 millones de euros anuales, y los costes de los daños siguen subiendo(6).

En España, el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras del Ministerio para la Transición Ecológica(7) tenía registradas 185 variedades cuando se publicó este reportaje, entre ellas el mejillón cebra, el mapache o el caracol manzana. La lista no ha dejado de crecer: su última ampliación, la Orden TED/452/2025, de 5 de mayo, incorporó dos insectos, un pez y dos géneros de tortugas acuáticas. En Catalunya, según la base de datos del proyecto Exocat(8), hay hasta 1.235 especies exóticas, de las cuales 177 – el 14% – serían invasoras.

Cuantificar esa factura es otra cosa. El artículo Economic costs of invasive alien species in Spain, publicado en la revista NeoBiota(9), calcula que entre 1997 y 2022 las especies exóticas invasoras costaron al Estado español 232 millones de euros, contando solo los datos robustos, y que el desembolso anual pasó de unos 4 millones de euros antes del año 2000 a unos 13 millones en los últimos años del periodo. Sus autoras y autores – entre ellos las científicas Elena Angulo y Ana Novoa – subrayan que la cifra queda muy por debajo del impacto real: el estudio excluye los costes extrapolados, los potenciales y los de fiabilidad baja, y tampoco incluye las pérdidas económicas causadas a la agricultura, a los bosques o a la sanidad. De hecho, solo encontraron datos de daños para 2 de las 174 especies con costes documentados: lo que se contabiliza es casi siempre el gasto en combatirlas, no el destrozo que causan.

Cuando a esa cuenta se le suma “una extrapolación de la pérdida potencial”, la que el estudio deja fuera por no ser dato robusto, el valor estimado supera los 25.000 millones de euros(10): más de cien veces la factura documentada.

A principios de junio de 2021, Bruselas abrió un expediente a España, junto a otros diecisiete Estados miembros, por deficiencias en la prevención y la gestión de la propagación de especies invasoras, con un plazo de dos meses para responder antes de un posible dictamen motivado, el paso previo al Tribunal de Justicia de la UE. Tanto el Pacto Verde como la Estrategia para la Biodiversidad para 2030 ponen el foco en frenar ese deterioro en la UE, preservando los espacios naturales y restaurando los ecosistemas dañados.

Las especies exóticas invasoras son un agente crucial para la pérdida de la diversidad en Europa

VIRGINIJUS SINKEVICIUS, comisario europeo de Medio Ambiente, Océanos y Pesca

"Las especies exóticas invasoras son un agente crucial para la pérdida de la diversidad en Europa. El informe muestra que actuar a nivel europeo tiene un valor añadido. Este reglamento será una herramienta esencial para seguir enfrentándonos a esta amenaza y hacer que la biodiversidad empiece su recuperación", señalaba el comisario de Medio Ambiente, Océanos y Pesca, Virginijus Sinkevicius, en octubre de 2021, a escasas semanas de la COP26 de Glasgow, con motivo del Informe de implementación de especies exóticas invasoras que publicaba entonces la Comisión Europea(11). El documento avisaba de que el cambio climático provoca un aumento de su número, con efectos “adversos” sobre la biodiversidad y los ecosistemas, la salud de la población y la economía del continente.

No se puede hacer más. Luego, llevar a cabo un seguimiento

GERARD CARRIÓN I SALIP, biólogo y técnico del Parque Natural de Cap de Creus

Entre los 12.000 millones de euros de la Unión Europea y los doce metros cuadrados acordonados de Cala Sa Sabolla, lo que queda es una frase de Carrión, dicha sin rodeos sobre la cubierta de una Zodiac: "No se puede hacer más. Luego, llevar a cabo un seguimiento".

 

De izquierda a derecha, los informadores marinos Aureli Reberté, la estudiante Aina Viciana y Carles Alabern junto al biólogo y técnico Gerard Carrión i Salip / Foto: O. Corominas - EA De izquierda a derecha, los informadores marinos Aureli Reberté, la estudiante Aina Viciana y Carles Alabern junto al biólogo y técnico Gerard Carrión i Salip / Foto: O. Corominas - EA

De nuevo en tierra, en Portlligat, nos despedimos de Carrión y le agradecemos los esfuerzos para informarnos con todo detalle, a nosotros y por ende a nuestros lectores. En ese mismo momento nos brinda un tríptico informativo titulado ¡La ‘Caulerpa cylindracea’ ha llegado al Parc Natural de Cap de Creus! Guía útil para detectarla y evitar su dispersión. El pliego es de papel reciclado hecho a partir de residuos de obra, y es totalmente impermeable, algo que "se hace muy necesario para los informadores marinos de Cap de Creus, ya que los entregan a otras embarcaciones en el mar".

Marqués volverá a bajar mañana, y pasado mañana. Tres kilos cada noventa minutos. Los informadores marinos seguirán repartiendo hojas de papel que no se deshacen en el agua, de barca en barca, a lo largo del litoral. Y Carrión seguirá firmando los informes de seguimiento.

Eso es lo que hay contra un alga que, una vez establecida, ya nadie espera erradicar.

Referencias

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