Las autoridades de Rumanía han desconectado este jueves el segundo reactor de la central nuclear de Cernavodă ante las extremas condiciones hidrográficas provocadas por el descenso continuado del río Danubio, que impide garantizar el suministro de agua necesario para refrigerar de forma segura las instalaciones.

La medida llega después de que el primer reactor fuera desconectado a finales de julio por el mismo motivo, en un contexto marcado por la extrema sequía.

La medida llega después de que el primer reactor fuera desconectado a finales de julio por el mismo motivo

 

Parada controlada del reactor

 

El Ministerio de Energía rumano había anunciado en la víspera que la unidad 2 de Cernavodă se desconectaría de forma controlada atendiendo a las condiciones hidrológicas registradas en el Danubio. La decisión responde a la imposibilidad de mantener las condiciones necesarias para la refrigeración de la central debido al bajo nivel del río.

Imposibilidad de mantener las condiciones necesarias para la refrigeración de la central debido al bajo nivel del río

Según explicó el departamento de Energía, las previsiones indican que el suministro eléctrico nacional podrá cubrirse íntegramente mediante otras fuentes de generación y a través de importaciones. Rumanía tendrá que compensar así la ausencia de producción procedente de la instalación nuclear mientras persistan las actuales condiciones.

La central de Cernavodă aporta habitualmente alrededor del 20 % de la producción total de electricidad de Rumanía, por lo que su desconexión adquiere especial relevancia durante la actual ola de calor, cuando el consumo eléctrico alcanza sus niveles máximos. El país dependerá ahora especialmente de las importaciones y de la producción eólica para mantener el equilibrio de la red.

El Gobierno rumano ha señalado que la situación no afecta únicamente a su sistema eléctrico. Según el Ministerio de Energía, los operadores de transmisión y de sistemas de Europa conocen la crisis energética regional y mantienen una coordinación destinada a garantizar el abastecimiento en los países afectados por las condiciones meteorológicas.

La cartera ha asegurado que esta cooperación busca que todos los sistemas energéticos sometidos a las actuales circunstancias puedan mantener el suministro eléctrico, pese a las dificultades derivadas de la sequía y del descenso de los caudales.

 

Intentos para elevar el agua

 

La desconexión del segundo reactor se produce después de que las autoridades rumanas emprendieran una compleja operación para intentar elevar el nivel del agua disponible para refrigerar la instalación nuclear.

El operativo contemplaba volar de manera controlada una roca situada sobre un brazo del río próximo al Danubio. Posteriormente, las autoridades hundieron cuatro barcazas con el objetivo de elevar el nivel del caudal y disponer de suficiente agua para mantener refrigerado el segundo reactor de Cernavodă.

La actuación tuvo que afrontar varias dificultades. Los especialistas se vieron obligados a posponer en diferentes ocasiones el operativo debido a las fuertes corrientes del río, que complicaban las intervenciones previstas para modificar las condiciones del cauce.

Pese a estos intentos, la evolución hidrográfica ha terminado llevando a las autoridades a optar por la desconexión controlada de la unidad 2, ante la necesidad de garantizar que la refrigeración de las instalaciones nucleares se mantiene dentro de condiciones seguras.

La medida se adopta después de un descenso continuado del Danubio asociado a la extrema sequía, que ha reducido el agua disponible en las inmediaciones de Cernavodă y ha condicionado el funcionamiento de una infraestructura que tiene un peso destacado en el sistema eléctrico rumano.

 

Dos reactores fuera de servicio

 

La situación del segundo reactor se suma a la del primer reactor de la central, que ya había sido desconectado de manera controlada a finales de julio debido también al bajo caudal del Danubio provocado por la sequía.

La parada de ambas unidades deja temporalmente fuera de servicio una instalación que proporciona aproximadamente una quinta parte de la electricidad producida en Rumanía. Su ausencia coincide además con una etapa de elevada demanda energética vinculada a la ola de calor.

El bajo caudal del Danubio se convierte así en el factor determinante para el funcionamiento de Cernavodă. Tras la desconexión del primer reactor a finales de julio y los intentos de aumentar artificialmente el nivel del agua, las autoridades han decidido finalmente detener también la segunda unidad de manera controlada ante la imposibilidad de garantizar su refrigeración en las condiciones actuales.

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