Los dos grandes ríos de Europa central registran los niveles más bajos de sus series históricas. El Rin marcó a comienzos de agosto mínimos sin precedentes en varios puntos de Alemania y Países Bajos, mientras el Danubio ha caído a valores nunca medidos a su paso por Budapest y Paks.
El desplome responde a una sequía prolongada, agravada por sucesivas olas de calor desde mayo y por un déficit de lluvia arrastrado desde la primavera. Las consecuencias ya son visibles: barcos con la carga limitada, cruceros cancelados y reactores nucleares desconectados en Hungría y Rumanía.
Las imágenes de los satélites Copernicus Sentinel-2, captadas entre el 1 y el 3 de agosto de 2026, revelan niveles de agua excepcionalmente bajos en tramos de cuatro de los mayores ríos de Europa: el Loira cerca de Saumur (Francia), el Po cerca de Cremona (Italia), el Rin cerca de Boppard (Alemania) y el Danubio cerca de Paks (Hungría) / Foto: Unión Europea, imágenes de Copernicus Sentinel-2
Récord del Rin en Kaub
El punto de referencia del Rin es el limnímetro de Kaub, en Renania-Palatinado, situado en el tramo menos profundo del Rin medio y determinante para la navegación comercial. La Administración Federal de Vías Navegables alemana mantiene en 25 centímetros el nivel más bajo conocido en esa estación, medido el 22 de octubre de 2018.
Los registros oficiales del propio organismo muestran que Kaub descendió hasta 17 centímetros el 5 de agosto y osciló entre 19 y 26 centímetros durante la primera semana del mes, por debajo de esa marca histórica que sigue figurando como valor de referencia sin revisar.
La previsión del Instituto Federal de Hidrología alemán, emitida el 9 de agosto, apunta a un nuevo descenso: entre 20 y 16 centímetros el lunes, alrededor de 15 el martes y una estimación de 8 y 9 centímetros para el jueves.
Las cifras de referencia dan la medida del episodio. El nivel equivalente que la administración alemana emplea para planificar la navegación se sitúa en 77 centímetros, y la media del limnímetro entre 2010 y 2020 fue de 208 centímetros.
Aguas abajo, el Instituto Meteorológico de Países Bajos cifró en 655 metros cúbicos por segundo el caudal del Rin en Lobith el 6 de agosto, el registro más bajo para esa fecha en una serie que arranca en 1901.
El mínimo absoluto de esa serie, 620 metros cúbicos por segundo, se midió en noviembre de 1947, y el organismo neerlandés no descarta que se supere. Advierte además de que la situación actual es más problemática que la de aquel otoño, porque la demanda de agua en verano es mucho mayor.
En Colonia y en Maxau, aguas arriba, el caudal del 6 de agosto también fue el más bajo para ese día del calendario. La serie de Maxau se remonta a 1921 y la de Colonia, a 1816.
A ello se suma un factor alpino. El pico habitual de deshielo de junio no se ha producido este año: el calor adelantó el proceso y la reserva de nieve era menor de lo normal.
El Danubio frena las nucleares
En la cuenca del Danubio, el segundo río más largo del continente, el impacto se ha trasladado directamente al sistema eléctrico. El nivel a su paso por Budapest descendió a unos 10 centímetros, muy por debajo del mínimo anterior de 33 centímetros fijado en 2018.
A la altura de Paks, en el centro de Hungría, el limnímetro marcó -134 centímetros, frente al récord negativo de -98 centímetros de 2018. La central nuclear situada en esa localidad capta agua del río de forma directa para refrigerar sus cuatro reactores y no dispone de torres de refrigeración.
El primer ministro húngaro, Péter Magyar, anunció el 31 de julio la parada total de la planta, la primera en sus 44 años de servicio, ejecutada el domingo 2 de agosto. La producción cayó de los 2.000 megavatios habituales a 965 y después a 240, con tres de los cuatro reactores desconectados.
Días más tarde, el propio Magyar señaló que la última turbina seguía operativa tras una leve recuperación del nivel del río. La central aporta en condiciones normales cerca de la mitad de la electricidad que consume el país.
El Ejecutivo húngaro activó restricciones de consumo, apagó la iluminación de edificios públicos en Budapest y pidió reducciones voluntarias de electricidad. En Rumanía, la central de Cernavodă recortó potencia y la administración nacional de aguas ejecutó una voladura controlada en el brazo de Bala el 7 de agosto para ganar calado.
El tráfico fluvial también se resiente. Los cruceros por el Danubio acumulan cancelaciones e itinerarios modificados, y en varios tramos de Bulgaria y Rumanía los buques navegan con carga reducida o esperan turno para pasar.
El río recorre 2.850 kilómetros, atraviesa o delimita diez países y abastece de agua potable a unos 10 millones de personas, además de refrigerar instalaciones energéticas en varios de ellos.
El calor agrava la sequía
El Observatorio Europeo de la Sequía, del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, situó a mediados de julio las condiciones de alerta –el nivel más severo de su indicador combinado– en el centro del continente, desde Francia y el sur de Alemania hasta Hungría y Rumanía, con Suiza, Austria, Chequia, Eslovaquia y Serbia también afectadas.
El mismo boletín describe una ola de calor extensa y prolongada en la primera quincena de julio, que se desplazó desde la península ibérica hacia el centro y el oeste de Europa y después hacia Italia y el Mediterráneo. Las condiciones de aviso se ampliaron en Francia, los Balcanes y el Reino Unido.
El servicio meteorológico neerlandés atribuye el episodio al dominio de los anticiclones durante la primavera y el verano, con abril y julio excepcionalmente secos en la cuenca del Rin y temperaturas por encima de lo normal de forma sostenida.
Un análisis de World Weather Attribution publicado el 23 de julio concluye que el calor de origen humano ha sido el motor principal de la sequía europea de 2026. Según el estudio, los suelos extremadamente secos son ahora cinco veces más probables en Europa occidental y once veces más en Europa oriental que en un clima 1,4 °C más frío.
El trabajo cifra además en unas 80 veces el aumento de probabilidad de las condiciones de evapotranspiración potencial observadas entre abril y junio en el dominio occidental, equivalentes a una intensificación cercana al 7 %. Sus autores subrayan que el problema no es tanto la falta de lluvia como una atmósfera más cálida que reseca el terreno.
El fenómeno no se limita al Rin y al Danubio. El Po italiano alcanzó a finales de julio un mínimo histórico cerca de Cremona y las autoridades elevaron a alto el nivel de alerta por sequía en todo el valle, donde el descenso del caudal ha favorecido la intrusión de agua salada en la desembocadura.
El Loira francés presenta condiciones hidrológicas equiparables, según el programa europeo Copernicus. El Observatorio Europeo de la Sequía situaba a mediados de julio a más del 85 % del territorio francés en aviso o alerta por sequía, frente a alrededor del 65 % en las mismas fechas de 2025 y a menos del 2 % en 2024.
El retroceso de las aguas ha dejado al descubierto restos sumergidos en varios puntos del Danubio, desde buques de la Segunda Guerra Mundial en Serbia hasta los cimientos de un puente romano en Bulgaria. Los pronósticos no anticipan precipitaciones significativas a corto plazo en la mayor parte de las cuencas afectadas.
Añadir EcoAvant.com como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Activar ahora




Comentarios