Ecologistas en Acción ha alertado del "grave riesgo" ambiental que suponen las balsas de residuos mineros y los pasivos históricos de la minería metálica en Andalucía ante episodios de lluvias intensas como el que se está produciendo estos días. La situación resulta "especialmente preocupante" en la faja pirítica ibérica, donde se concentra un elevado número de instalaciones de residuos mineros en las provincias de Huelva y Sevilla. Ecologistas considera "imprescindible" que se haga pública información "actualizada y verificable" sobre el estado real de las balsas y depósitos de residuos mineros.
La situación resulta "especialmente preocupante" en la faja pirítica ibérica, donde se concentra un elevado número de instalaciones de residuos mineros en las provincias de Huelva y Sevilla
Las gigantescas balsas de lodos tóxicos de la mina de Riotinto
En una nota de prensa, la asociación sostiene que "miembros de la asociación han podido constatar en las últimas horas el riesgo de la situación en las gigantescas balsas de lodos tóxicos de la mina de Riotinto, operada por Atalaya Riotinto Minera, y de los lixiviados de las escombreras de la mina de Aznalcóllar, gestionada por Minera los Frailes desde 2015, cuya matriz Grupo México tiene un desastroso historial de roturas de balsas mineras en su país, como la que provocó un vertido altamente contaminante en el río Sonora en agosto de 2014, pocos meses antes de hacerse con los derechos mineros de la Zona Aznalcollar".
En esta línea, Ecologistas en Acción asegura que Minera Los Frailes "está incumpliendo" desde el año 2019 las "obligaciones" del protocolo de actuación sobre el nivel de agua en la Corta de Aznalcollar, que establecía la creación de una comisión de seguimiento del nivel de esas aguas tóxicas, con participación de las administraciones mineras y ambientales de la Junta de Andalucía, y de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG). Esa comisión "nunca se ha creado, ante la pasividad de todas esas administraciones públicas".
Episodio de contaminación en el contraembalse del Agrio en 2025
Durante las lluvias de marzo de 2025 ya se produjo un episodio de contaminación en el contraembalse del Agrio, recuerda la entidad, por "escorrentías contaminantes procedentes de la escombrera noroeste de la mina de Aznalcollar, que acabaron contaminando, una vez más, la cuenca del Guadiamar". "Entonces solicitamos por escrito al secretario general de Industria y Minas información sobre los trabajos de la comisión de expertos para el seguimiento de la seguridad de las instalaciones de residuos de grandes proyectos mineros en Andalucía".
Con fecha de 7 de noviembre de 2025, continúa la entidad, "solicitamos a la autoridad minera en Huelva información sobre los informes periódicos de vigilancia y control de las macrobalsas de lodos tóxicos de la mina de Riotinto, que ocupan más de 500 hectáreas". Esos informes tienen que ser elaborados por mandato de la Autorización Ambiental Unificada (AAU) de 24 de julio de 2023 que autorizó el recrecimiento de los muros hasta en 42 metros, para albergar 161 millones de toneladas de lodos tóxicos, añadidos a los más de 180 millones de m3 que ya contienen.
"También solicitamos información sobre las garantías financieras supuestamente depositadas por la empresa Atalaya Riotinto Minera para responder sobre posibles daños generados por esas macrobalsas tóxicas"
Ninguna respuesta por la autoridad minera
Por último, recuerda que "también solicitamos información sobre las garantías financieras supuestamente depositadas por la empresa Atalaya Riotinto Minera para responder sobre posibles daños generados por esas macrobalsas tóxicas". "Tampoco hemos recibido ninguna respuesta por la autoridad minera, ni sobre los informes de control ni sobre las garantías financieras, lo que evidencia una preocupante y persistente falta de transparencia en una materia directamente relacionada con la seguridad ambiental y la protección de la salud pública".
Las precipitaciones someten a presión a infraestructuras que almacenan millones de toneladas de estériles, lodos y aguas contaminadas con metales pesados y otros compuestos peligrosos
Las precipitaciones someten a presión a infraestructuras que almacenan millones de toneladas de estériles, lodos y aguas contaminadas con metales pesados y otros compuestos peligrosos. Se trata de instalaciones cuya estabilidad depende de un control hidráulico permanente y de unas condiciones muy precisas de humedad y drenaje, que se ven alteradas durante temporales prolongados, incrementando el riesgo de filtraciones, reboses, movilización de contaminantes y fallos estructurales.
"Resulta especialmente grave que, mientras el presidente Moreno Bonilla reconoce explícitamente la peligrosidad de estas instalaciones en situaciones de lluvias intensas, recurriendo incluso a la Unidad Militar de Emergencia (UME), la Junta de Andalucía mantenga una política de impulso de nuevos proyectos mineros y de reapertura de explotaciones sin haber resuelto previamente la gestión segura de los pasivos existentes", concluye la asociación.



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