En cualquier caso, Estados Unidos no podrá dejar el Acuerdo del Clima de París hasta el 4 de noviembre de 2020. El artículo 28.1 lo imposibilita y establece determinadas condiciones. Un país podrá solicitar su retirada oficialmente por escrito a la Organización de Naciones Unidas y solo será efectiva hasta que hubiera transcurrido el periodo de un año. Además, esta solicitud no podrá ser presentada hasta pasados tres años de la entrada en vigor de los acuerdos, –el 4 de noviembre de 2016–.

Medidas hostiles

Desde el inicio de su mandato Donald Trump ha tomado una serie de medidas que dejaban clara cuál iba ser su línea en materia de medio ambiente. Antes de su nombramiento como presidente de Estados Unidos se produjeron duras críticas y movilizaciones ciudadanas por parte de indígenas y ecologistas en contra de la reactivación de los polémicos proyectos oleoductos Keystone XL y Dakota Acces, vetados y paralizados por Barack Obama meses atrás. A juzgar por los acontecimientos posteriores, tales protestas no causaron efecto alguno  en el mandatario ya que el 24 de enero firmó dos órdenes ejecutivas que reactivaban los oleoductos.

Scott Pruitt era conocido por ser un negacionista confeso del cambio climático

Después de la Marcha de las Mujeres fue el turno de los científicos que se organizaron para manifestarse en contra de las decisiones que la Administración Trump iba perfilando. Los responsables de la March for Science (Marcha por la Ciencia), desde un planteamiento no partidista, pretendían que sus protestas tuvieran impacto en los líderes políticos y aseguraban en su web: “Esto debe preocupar a cualquiera que valore la investigación empírica y la ciencia”.

A finales del mes de enero Donald Trump ordenó a la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por su sigla en inglés) que eliminara la página sobre cambio climático de su sitio en Internet. Empleados de la EPA se quejaron y sostenían que si el sitio web era eliminado “los años de trabajo realizado en materia de cambio climático desaparecería".

Pocos días después nombró a Scott Pruitt como dirigente de Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos en contra de centenares de voces críticas provenientes de la misma agencia.

Scott Pruitt fue fiscal general de Oklahoma y era conocido por ser considerado un negacionista confeso del cambio climático y firme opositor a las leyes de regulación en materia de medio ambiente. De hecho, Pruitt havia desafiado en numerosas ocasiones la autoridad legal de la EPA para regular sobre contaminación de mercurio, smog, emisiones de carbono de las centrales eléctricas o la calidad de los humedales y aguas.

El 28 de marzo Donald Trump también firmó una orden ejecutiva desde la sede de la EPA –rodeado por un grupo de mineros del carbón–, que suspendía media docena de medidas promulgadas por Barack Obama y que ahora refuerzan el uso de los combustibles. Según la Casa Blanca sirven para "ayudar a que la energía y electricidad se mantengan asequibles, confiables y limpias para impulsar el crecimiento económico y la creación de empleos".

Se está revisando la situación de varios parques naturales para estudiar su reducción

También ha sido fuertemente criticado el hecho de que el Departamento de Interior esté revisando la situación de varios parques naturales para estudiar su reducción y conseguir posibles licitaciones para la extracción de petróleo y gas. Esto incluye el refugio nacional ártico de Alaska.

Una decisión que afecta a todo el mundo

¿Qué importancia tiene que Estados Unidos se haya retirado de los acuerdos de París? Según Pieter Tans, científico principal de la Red de Referencia Global de Gases de Efecto Invernadero de la agencia meteorológica estadounidense (NOAA), "la tasa de crecimiento de CO2 durante la última década es de 100 a 200 veces más rápida que la experimentada por la Tierra desde la última Edad de Hielo".

Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera se han disparado en el mundo en las últimas décadas conforme a los datos del Centro de Análisis de Información sobre Dióxido de Carbono del Laboratorio Nacional de Oak Ridge (Estados Unidos) que maneja el Banco Mundial.

De acuerdo con las métricas per cápita de emisiones de CO2 –calculadas en toneladas– en 1960 en todo el planeta se emitían 3.093 toneladas de CO2 a la atmósfera en comparación con las 4.996 de 2013.

La temperatura media mundial en 2016 fue la más alta desde que se iniciaron los registros en 1880, superando el récord anterior establecido el año 2015 con 0,04 °C. El año pasado fue el tercero consecutivo batiendo los registros de calor.