España ha encabezado la incidencia de incendios forestales en la Unión Europea durante el primer semestre de 2026, según los registros oficiales del programa Copernicus. Las detecciones térmicas por satélite revelan una actividad elevada de focos calientes en todo el territorio, en pleno apogeo de la temporada y con una ola de calor como telón de fondo.

Sumario

 

Ante esta situación, entre los afectados surgen numerosas dudas sobre cómo solicitar indemnizaciones y sobre las ayudas que pueden compensar las pérdidas causadas por el fuego. La Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras (Unespa) explica cómo operan los seguros cuando las llamas alcanzan viviendas, comercios, explotaciones agrarias o vehículos.

 

Qué seguros intervienen ante el fuego

 

Los incendios no son eventos que se encuentren bajo el ámbito de cobertura del Consorcio de Compensación de Seguros (CCS), por lo que la protección depende íntegramente del tipo de seguro contratado, según Unespa. Esa es la primera clave para entender quién asume finalmente el coste de los daños.

Los seguros de multirriesgos –vivienda, comunidad de propietarios, comercio e industrias– incluyen la cobertura frente al incendio y frente a los daños derivados del humo. Estas pólizas cubren además los gastos producidos por la extinción del fuego y las tareas posteriores, como la retirada de enseres, el desescombro o la reposición de documentos públicos que se hayan destruido.

Los más afectados por los incendios son los agricultores, ganaderos y residentes de las zonas afectadas, quienes deben reclamar las indemnizaciones a través de sus seguros. El seguro agrario lo contrata voluntariamente el agricultor o el ganadero, de modo que su cobertura no resulta automática para todas las explotaciones.

Quienes carecen de seguro deben estar atentos a las medidas que anuncie el Gobierno en el Consejo de Ministros o los gobiernos autonómicos tras cada emergencia por incendios forestales. En esa línea, la Comunidad de Madrid ha puesto en marcha varias líneas de ayudas para los afectados por el gran incendio forestal de la Sierra Oeste, que incluyen apoyos para quienes han perdido su residencia habitual, avales para empresas y autónomos y asesoramiento jurídico.

 

Qué cubre cada tipo de póliza

 

Para quienes sí cuentan con una cobertura contratada, es necesario diferenciar entre los distintos productos y lo que cubre cada uno de ellos, porque el alcance varía de forma sustancial según el bien asegurado.

El seguro del hogar cubre los daños de la vivienda –puertas, paredes y ventanas– y también los muebles, electrodomésticos y enseres que hubiera en su interior. El seguro de comercio, por su parte, responde por los daños del local y de su contenido, como el mobiliario y las mercancías.

El seguro de la comunidad de propietarios cubre los daños en la construcción y en las zonas comunes, entre ellas el portal, las escaleras y los ascensores. El seguro de industrias protege el inmueble y los daños de su contenido, incluidas las máquinas y las existencias.

En el seguro de automóvil, los vehículos que disponen de una póliza a todo riesgo tienen cobertura frente a incendios. En los demás casos, hay que consultar la póliza para comprobar si se dispone de esta protección concreta.

El seguro agrario cubre las cosechas y cabañas ganaderas aseguradas que hayan resultado afectadas por los incendios, una protección que se canaliza a través de Agroseguro.

En el terreno personal, si hay personas fallecidas que contaban con un seguro de vida, su aseguradora indemnizará a los beneficiarios que hubiera designado en el contrato. Los seguros de accidentes, por su parte, indemnizan a los heridos.

Queda por último el seguro de responsabilidad civil: la policía judicial determinará a través de su investigación si existe algún tipo de responsabilidad relacionada con el inicio y la propagación del incendio que pueda dar lugar a que intervenga una cobertura adicional de este tipo.

Si el asegurado no recuerda con quién tenía contratado el seguro de hogar o de comercio, puede contactar con su mediador habitual –agente, corredor o entidad bancaria– para que le informe. Otra opción pasa por consultar los movimientos de la cuenta corriente y comprobar qué aseguradora emitió el cargo correspondiente.

Sobre el importe, las aseguradoras indemnizarán los daños producidos, pero los importes desembolsados no podrán superar en ningún caso el valor del bien destruido ni el límite estipulado en el contrato. A ese tope se le conoce como capital asegurado o suma asegurada.

 

Cómo reclamar y buscar alojamiento

 

Agroseguro detalla el proceso a seguir ante un siniestro, un procedimiento similar al de otros tipos de seguros y que se articula en tres fases sucesivas.

La primera es la comunicación del siniestro: el asegurado debe ponerse en contacto con su mediador o directamente con la aseguradora para notificar lo ocurrido cuanto antes.

La segunda es la tramitación y tasación. La aseguradora traslada el parte de siniestro a la entidad encargada de su gestión, que organiza el proceso de valoración con peritos profesionales independientes que visitan la explotación afectada.

La tercera es la valoración y el pago. Una vez completada la tasación y definida la cuantía de los daños, se inician las gestiones administrativas para abonar la indemnización al asegurado.

Para quienes se quedan sin vivienda, algunos seguros del hogar incluyen la cobertura de inhabitabilidad. En ese caso, la aseguradora proporcionará ayuda para buscar alojamiento temporal, si bien el alcance dependerá siempre de las condiciones concretas del contrato.

Unespa recomienda, por último, conservar todos los recibos de los gastos para poder acreditarlos ante la aseguradora, un trámite que resulta decisivo a la hora de justificar los desembolsos realizados durante la emergencia.

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