Las 33 mayores empresas de carne y lácteos del mundo han realizado más de 1.200 declaraciones medioambientales en sus informes de sostenibilidad y sitios web entre 2021 y 2024, de las cuales el 98% presentan indicadores de 'greenwashing' según un estudio publicado el 22 de abril de 2026 en la revista científica PLOS Climate (1).
La investigación, firmada por Maya Bach, Loredana Loy, Katharine J. Mach, Sonali Shukla McDermid y Jennifer Jacquet, es la primera en aplicar de forma sistemática un marco de evaluación del engaño ecológico al conjunto de la industria global de la carne y los lácteos.
Clima, el eje del relato sostenible
De las 1.233 declaraciones medioambientales identificadas en los informes y webs corporativas, 841 –el 68%– son de carácter climático, es decir, hacen referencia directa o indirecta a emisiones de gases de efecto invernadero o al impacto del cambio climático. Este dato refleja cómo el clima se ha convertido en el principal marco narrativo a través del cual las empresas del sector presentan sus compromisos de sostenibilidad, relegando a un segundo plano otros impactos ambientales como la biodiversidad, el uso del agua o la generación de residuos.
El clima se ha convertido en el principal marco narrativo a través del cual las empresas del sector presentan sus compromisos de sostenibilidad, relegando a un segundo plano otros impactos ambientales como la biodiversidad, el uso del agua o la generación de residuos
Las autoras señalan que muchas de estas declaraciones climáticas son vagas o se refieren a áreas de producción no sustanciales. Un ejemplo citado en el estudio es el del grupo ABP, que lanzó una iniciativa de I+D en una granja de vacuno de 280 acres para "estudiar formas de introducir un modelo de producción de carne más sostenible", sin definir qué entiende por sostenible ni establecer métricas verificables. Otro patrón recurrente es el de destacar mejoras marginales como evidencia de acción climática: la empresa Groupe Lactalis, por ejemplo, señalaba haber sustituido una caldera por un equipo más eficiente en una instalación en Luxemburgo, con un ahorro estimado de "alrededor de 1.350 tCO₂e al año" –una cifra modesta en relación con su huella global en dióxodo de carbono (CO2)–.
Promesas de futuro sin respaldo científico
El 38% de todas las declaraciones analizadas –467 en total– son promesas orientadas al futuro, como "alcanzar la neutralidad de carbono en 2030" o "restaurar 600.000 millones de litros de agua en regiones con estrés hídrico antes de 2030". El 73% de estas promesas futuras son de naturaleza climática. Las empresas con mayor número de compromisos futuros son las lácteas Nestlé (55) y Danone (49), seguidas por las cárnicas Danish Crown (34), Cargill (26) y Marfrig (26).
Las empresas con mayor número de compromisos futuros son las lácteas Nestlé, con 55, y Danone, con 49, seguidas por las cárnicas Danish Crown, Cargill y Marfrig, con 34, 26 y 26 respectivamente
De las 33 compañías analizadas, 17 –el 52%– han adoptado algún tipo de compromiso de neutralidad climática o 'net zero', frente a solo cuatro que lo habían hecho en septiembre de 2020. Sin embargo, el estudio advierte de que estos compromisos presentan escasa concreción sobre cómo se alcanzarán, y que los planes, cuando se detallan, se apoyan en compensaciones de carbono en lugar de en una descarbonización real de las operaciones. Las autoras establecen un paralelismo explícito con las grandes petroleras: un análisis previo sobre BP, Chevron, ExxonMobil y Shell no encontró planes para reducir la producción de hidrocarburos, sino una dependencia similar de los offsets.
El respaldo científico de las declaraciones es casi inexistente. Las empresas aportaron algún tipo de evidencia para el 29% de las 1.233 afirmaciones, pero más de la mitad de ese respaldo –el 52%– se basaba en estudios internos o casos piloto propios. Solo tres declaraciones –realizadas por Fonterra, California Dairies Inc. y Perdue– citaban literatura científica revisada por pares, y dos de los tres estudios referenciados procedían de revistas estrechamente vinculadas al sector agrícola.
Solo tres declaraciones –realizadas por Fonterra, California Dairies Inc. y Perdue– citaban literatura científica revisada por pares, y dos de los tres estudios referenciados procedían de revistas estrechamente vinculadas al sector agrícola
La expansión contradice los compromisos
Uno de los aspectos más llamativos del estudio es la contradicción entre los compromisos climáticos declarados y la expansión real de las operaciones. JBS –la mayor empresa cárnica del mundo, cuyas emisiones superan las de Italia– tiene un objetivo de neutralidad climática para 2040, pero en 2021 abrió nuevas instalaciones en Brasil y Misuri e indicó que "buscará oportunidades adicionales de crecimiento". Tyson Foods, con objetivo 'net zero' para 2050, inauguró dos nuevas plantas en 2022 y anunció una ampliación de 200 millones de dólares de su instalación en Amarillo, Texas.
JBS –la mayor empresa cárnica del mundo, cuyas emisiones superan las de Italia– tiene un objetivo de neutralidad climática para 2040, pero en 2021 abrió nuevas instalaciones en Brasil y Misuri e indicó que buscará oportunidades adicionales de crecimiento
Las iniciativas climáticas descritas con detalle en los informes son, en cambio, de pequeña escala, localizadas o en fase piloto. Arla Foods –cuarta mayor empresa láctea del mundo, con más de 12.700 agricultores asociados– lanzó un "piloto de agricultura regenerativa" en 24 granjas, lo que representa el 0,0019% de sus operaciones globales. La misma empresa reportó la instalación de paneles solares en el tejado de una instalación de envasado de queso en el Reino Unido capaces de cubrir el 12% de las necesidades eléctricas anuales de ese centro –una sola de sus instalaciones en más de 32 países.
El estudio también documenta declaraciones de alcance todavía más reducido: NH Foods mencionó haber reducido el ancho de la cinta adhesiva de sus productos de salchicha de 18 mm a 15 mm, y Hormel Foods destacó haber añadido el logotipo 'How2Recycle' a 326 productos como evidencia de su compromiso medioambiental.
Las investigadoras concluyen que la industria de la carne y los lácteos está siguiendo un patrón similar al de la industria de los combustibles fósiles, que durante décadas utilizó el 'greenwashing' para retrasar la acción climática real. En el caso de la carne y los lácteos, advierten las autoras, el margen de tiempo es aún menor, dado el papel del metano entérico –con un potencial de calentamiento 28 veces superior al del CO₂ en un horizonte de 100 años– y la urgencia de reducir las emisiones del sistema alimentario, responsable de aproximadamente un tercio de todas las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero.
El estudio señala que el 'greenwashing' del sector tiene implicaciones legales crecientes. La fiscalía del Estado de Nueva York presentó en 2024 una demanda contra JBS por su compromiso de neutralidad climática para 2040, alegando que la empresa carecía de un plan claro y alcanzable. Casos similares se han iniciado o están en curso contra Danish Crown, Tyson, Arla Foods y Fonterra.
Las autoras también destacan el impacto financiero de estas declaraciones: JBS recaudó 1.000 millones de dólares en bonos vinculados a la sostenibilidad asociados a su compromiso 'net zero', lo que subraya cómo el 'greenwashing' puede traducirse en apoyo de inversores a empresas cuyas prácticas reales no se corresponden con sus afirmaciones públicas.
JBS recaudó 1.000 millones de dólares en bonos vinculados a la sostenibilidad asociados a su compromiso 'net zero', lo que subraya cómo el 'greenwashing' puede traducirse en apoyo de inversores a empresas cuyas prácticas reales no se corresponden con sus afirmaciones públicas




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