España ha superado por primera vez el umbral del 20% de población de 65 años o más. El 1 de enero de 2025 había 10.178.625 personas en ese grupo de edad, el 20,7% del total y 250.257 más que un año antes (un 2,5% más), según el último informe sobre envejecimiento del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Si se cumplen los supuestos demográficos utilizados, las personas de 65 años o más superarán los 16 millones en 2046, cerca del 30% de la población.
El informe Un perfil de las personas mayores en España, 2026 (1) ha sido elaborado por el Departamento de Población del Instituto de Economía, Geografía y Demografía (IEGD-CSIC) –organismo del CSIC, dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades–. Reúne datos sobre demografía, salud, recursos económicos y condiciones de vida, y dedica especial atención a la vivienda y al entorno de la población mayor. Lo coordina el demógrafo Julio Pérez Díaz y lo firman también Ana Belén Castillo Belmonte, Pilar Aceituno Nieto y Diego Ramiro Fariñas, del Laboratorio Envejecimiento en Red y Estadísticas experimentales del Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS-CSIC).
Más longevos y más mujeres
La edad media de la población española ha alcanzado los 44,55 años en 2025. En solo un año, el número de personas centenarias ha aumentado un 7,1%: de 15.911 en 2024 se ha pasado a 17.038, de las que aproximadamente ocho de cada diez son mujeres.
La prolongación de la vida no se traduce automáticamente en el mismo aumento de los años vividos con buena salud
La prolongación de la vida no se traduce automáticamente en el mismo aumento de los años vividos con buena salud, advierte el informe. Los datos de Eurostat para 2023 que recoge el documento sitúan la esperanza de vida saludable a los 65 años –los años que se espera vivir con buena salud a partir de esa edad– en 10,3 años para las mujeres y 10,2 para los hombres. Ambos valores mejoran respecto a 2022, aunque permanecen por debajo de los niveles alcanzados antes de la pandemia.
Conforme avanza la edad, las mujeres pasan a representar la mayoría de la población. La diferencia se consolida a partir de los 53 años y se incrementa en las edades más avanzadas gracias a la mayor supervivencia femenina. A partir de los 70 años el predominio femenino resulta especialmente evidente, lo que también contribuye a una mayor proporción de viudedad entre las mujeres. La salud autopercibida, que disminuye conforme aumenta la edad, es en cambio algo mayor en los hombres que en las mujeres, según los datos de 2025.
Según el demógrafo Julio Pérez Díaz, se evidencia “la persistente mayor mortalidad masculina en todas las edades, traducida en importantes diferencias en esperanza de vida y en la cantidad de supervivientes en edades muy avanzadas”. Y resume: “La vejez, en general, es femenina”.
La brecha de género en las pensiones –la diferencia entre lo que cobran hombres y mujeres– ha disminuido en España del 32,5% en 2016 al 27,3% en 2025. En la última década se observa una reducción general en Europa, aunque con importantes diferencias entre países, y la brecha española es relativamente elevada y se reduce más lentamente que la media europea.
Los investigadores achacan esta brecha, en buena medida, a las menores tasas históricas de instrucción y participación laboral femenina, y auguran que las diferencias empezarán a desaparecer con las generaciones nacidas a partir de los años sesenta, con un reflejo en las pensiones que será gradual.
Viviendas antiguas y desigualdad territorial
Los datos de 2025 muestran que la gran mayoría de las personas mayores en España son propietarias de la vivienda en la que residen. El informe, que dedica especial atención a la vivienda, detalla también la antigüedad de esas casas y las mejoras de eficiencia energética realizadas o pendientes.
El 56,6% de los hogares cuya persona de referencia tiene 65 o más años se ubica en viviendas construidas antes de 1981
El 56,6% de los hogares cuya persona de referencia tiene 65 o más años se ubica en viviendas construidas antes de 1981, según el informe. De ellos, el 20,7% ha realizado mejoras de eficiencia energética en los últimos cinco años, mientras que otro 30,3% considera que las necesita, pero no las ha llevado a cabo.
Entre los hogares en propiedad de este grupo que necesitan mejoras y no las han realizado, el 74,1% identifica el coste económico como la principal barrera. Para el equipo responsable del estudio, estos resultados señalan la importancia de considerar la capacidad de financiar la rehabilitación en el parque ya existente, además de la tenencia de la vivienda, al analizar las condiciones residenciales de las personas mayores.
El informe también muestra la persistencia de desigualdades territoriales. En 2025, las personas de 65 y más años representaban el 29,1% de la población de los municipios rurales, frente al 20,0% de la urbana. Asturias, Castilla y León y Galicia registraban las proporciones autonómicas más elevadas.
Estas diferencias ofrecen información para planificar servicios sanitarios, apoyos sociales y actuaciones sobre la vivienda y el entorno. Pérez Díaz precisa que la vejez en España es “mayoritariamente urbana, cada vez más”, y que la diferencia entre entornos urbanos y rurales en el cambio demográfico “guarda más relación con la emigración actual o pasada de los jóvenes”.
Más internet, pero con distancias
El uso diario de internet entre las personas de 65 a 74 años ha pasado del 70,5% en 2024 al 75,0% en 2025. En el grupo de 75 y más años también ha aumentado este indicador, aunque de forma más moderada: del 34,6% al 35,4%.
no solo nos sitúa por encima del promedio de la Unión Europea, sino que supone un aumento espectacular en tan breve lapso temporal
JULIO PÉREZ DÍAZ, demógrafo del IEGD-CSIC
“no solo nos sitúa por encima del promedio de la Unión Europea, sino que supone un aumento espectacular en tan breve lapso temporal”, apunta el demógrafo Julio Pérez Díaz, coordinador del informe, sobre el avance entre las personas de 65 a 74 años.
La expansión de las tecnologías convive, así, con una distancia considerable entre los dos grupos de edad. “Esto hace sospechar que el cambio se debe más a la llegada de las recientes generaciones que a una alfabetización tecnológica entre los mayores”, valora Pérez.
En 2025, el 85,6% de las personas de 65 a 74 años había utilizado internet en los últimos tres meses. La experiencia digital también varía según el nivel educativo y los recursos económicos, especialmente en las edades más avanzadas. En ellas todavía resulta evidente la escasa o nula instrucción que caracterizó el pasado del país, incluso el analfabetismo, especialmente en las mujeres, y es también donde la escasez de recursos económicos más ha lastrado y retrasado la incorporación de los medios y conocimientos necesarios.
La mensajería instantánea, las videollamadas y el acceso a la información figuran entre los usos destacados por el informe, que da continuidad a la serie de indicadores básicos del proyecto Envejecimiento en Red. El estudio cuenta con el apoyo y la financiación de la PTI+ Salud Global del CSIC y, para sus estimaciones, combina estadísticas de organismos nacionales e internacionales.
Referencias
- (1) Un perfil de las personas mayores en España, 2026. Instituto de Economía, Geografía y Demografía (IEGD-CSIC).
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