Cada ola de calor deja una cuenta de vidas, y la de este verano en Europa es la más alta en lo que va de siglo. El calor de junio a agosto ha causado unas 50.391 muertes en 854 grandes ciudades de 30 países europeos, el doble que en 2025, y cerca de dos tercios se deben al cambio climático provocado por el ser humano, según dos estudios de científicos del Imperial College London y de la London School of Hygiene & Tropical Medicine (LSHTM).

Sumario

 

El análisis principal, Mortalidad urbana relacionada con el calor atribuible al cambio climático de origen humano en Europa en el verano de 2026(1) (del inglés, Heat-related urban mortality attributable to human-induced climate change in Europe in summer 2026), se publica en la revista Nature Health y está liderado por Clair Barnes, investigadora del Imperial College London. Combina las temperaturas de cada ciudad con la relación histórica entre calor y mortalidad por edades.

 

El verano más mortífero desde 2000

 

La estimación de este verano supera con holgura la de otros años de calor extremo. En las mismas 854 ciudades y con el mismo método, el calor causó 29.480 muertes en 2022 y 28.462 en 2003, los dos peores veranos desde el año 2000. En 2025, también muy caluroso, la cifra fue de 24.572, casi la mitad que la actual.

Las 50.391 muertes estimadas suponen una carga de mortalidad sustancialmente mayor que la de otros veranos de referencia en las mismas ciudades

Las 50.391 muertes estimadas suponen una carga de mortalidad sustancialmente mayor que la de otros veranos de referencia en las mismas ciudades, advierte el estudio. Las 854 áreas urbanas analizadas reúnen a casi 173 millones de personas, alrededor del 40 % de la población de los 30 países: los 27 de la Unión Europea, Reino Unido, Noruega y Suiza.

Casi un tercio de las muertes se concentró entre el 17 de junio y el 1 de julio, una ola de calor en la que la temperatura media diaria superó en 5,3 °C la del periodo 1991-2020. En conjunto, el verano fue unos 2,4 °C más cálido de lo normal en las 854 ciudades, con días en que la desviación llegó a 7,3 °C.

Europa occidental registró la mayor anomalía media, con 2,9 °C por encima de lo habitual, y en algunos países hubo jornadas hasta 12 °C más cálidas que la media del periodo de referencia. Los autores precisan que el estudio solo analiza población urbana, así que el balance de todo el continente será mayor.

 

Dos tercios, por el cambio climático

 

Los investigadores han comparado el verano real con el que habría hecho en un mundo sin calentamiento causado por el ser humano. De esa diferencia sale que 32.619 muertes, el 65 % del total, se deben al cambio climático. Con la incertidumbre del método, el porcentaje real se mueve entre el 53 % y el 73 %.

Es un recordatorio más de la urgente necesidad de abandonar con rapidez los combustibles fósiles para frenar el ritmo del cambio

CLAIR BARNES, Imperial College London

“Es un recordatorio más de la urgente necesidad de abandonar con rapidez los combustibles fósiles para frenar el ritmo del cambio”, ha afirmado Clair Barnes, autora principal de los dos estudios, en la nota de prensa de la LSHTM. La científica añade que también hace falta aplicar medidas dirigidas a proteger a las personas más vulnerables frente al calor extremo.

La proporción crece con el tiempo. El segundo trabajo, Mortalidad urbana relacionada con el calor atribuible al cambio climático de origen humano en Europa de 2000 a 2025(2) (del inglés, Heat-related urban mortality attributable to human-induced climate change in Europe from 2000 to 2025), analiza los veranos de 2000 a 2025 en las mismas ciudades.

Según ese análisis, el calor causó más de 430.000 muertes entre 2000 y 2025, y la parte atribuible al cambio climático pasó de alrededor del 40 % en el año 2000 a más de dos tercios en 2025. Las muertes que el calentamiento global ha añadido solo este verano, 32.619, son similares al balance total de 2022 (29.480) y de 2003 (28.462).

Ese porcentaje es algo menor en los días más extremos. En la ola de calor del 17 de junio al 1 de julio fue del 57 %, porque con temperaturas tan altas muchas muertes habrían ocurrido igualmente en un clima sin calentamiento. En cambio, en Estonia, Bulgaria y Finlandia, con veranos más suaves, ronda el 80 %: sin calentamiento, apenas se habría llegado al umbral de riesgo.

 

Quién muere y dónde golpea más

 

Los mayores de 85 años concentran cerca de la mitad de las muertes estimadas: 22.502. Pero el calor no afecta solo a la población de más edad. Entre las personas de 20 a 44 años, los investigadores calculan unas 833 muertes, y la nota de prensa de la LSHTM eleva a unas 6.000 las ocurridas entre menores de 65 años.

Algunas zonas de Europa occidental y septentrional sufren ahora un calor extremo y una carga sanitaria históricamente alta

PIERRE MASSELOT, London School of Hygiene & Tropical Medicine

“Algunas zonas de Europa occidental y septentrional sufren ahora un calor extremo y una carga sanitaria históricamente alta”, ha señalado Pierre Masselot, estadístico y epidemiólogo de la LSHTM y coautor de ambos estudios. “Esto afecta a toda la población”, añade, como muestran las muertes entre los grupos de menor edad. En Reino Unido, el estudio estima 4.354 muertes en las 135 áreas urbanas analizadas.

Las tasas, ajustadas por edad, son más bajas en el norte (129 muertes por millón de habitantes) que en el oeste (277), el este (250) y el sur (380). Por países, Malta (716 por millón), Italia (561), Hungría (537) y Croacia (461) presentan las más altas. En cifras absolutas, Italia suma 13.303 muertes, seguida de Francia (7.268), España (6.824) y Alemania (6.340).

En España, donde las ciudades analizadas suman unos 20 millones de habitantes, el estudio calcula 6.824 muertes por calor, y atribuye el 77 % (5.227) al calentamiento. El Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo) cifra en 5.123 las de junio a agosto en todo el país, pero los autores avisan de que los métodos no son directamente comparables.

Varios gobiernos han publicado este verano, por primera vez, balances provisionales casi en tiempo real. Santé publique France cifró en 5.764 las muertes en exceso entre el 17 de junio y el 2 de julio; la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA, por sus siglas en inglés), en 2.124 en Inglaterra y Gales entre el 21 y el 28 de junio; y el Robert Koch-Institut alemán, en 16.000 entre el 6 de abril y el 6 de septiembre.

Las cifras del estudio son estimaciones estadísticas, no recuentos de muertes en las que el calor figure como causa, precisa la nota de prensa. Aun así, los autores consideran que los datos oficiales son coherentes con sus estimaciones una vez se tiene en cuenta que cubren territorios distintos.

Y probablemente se quedan cortas: no incluyen las zonas rurales ni las 1.508 muertes calculadas para el 21 al 31 de mayo, y el modelo no recoge la humedad, las noches cálidas ni que la ola de junio llegó cuando la población aún no estaba aclimatada.

Sin un rápido avance hacia las emisiones netas cero, la carga sanitaria del calentamiento causado por el ser humano seguirá aumentando

Sin un rápido avance hacia las emisiones netas cero, la carga sanitaria del calentamiento causado por el ser humano seguirá aumentando, advierten los autores, lo que supondrá una presión creciente sobre los sistemas de salud pública. Con las políticas actuales se prevén 1,4 °C más de calentamiento a final de siglo. Reclaman además sistemas de alerta por calor, mejoras en viviendas y centros sanitarios, y ciudades con más sombra y zonas verdes.

 

Referencias

Añadir EcoAvant.com como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Activar ahora