Este fotorreportaje recorre tres zonas mineras de Burkina Faso donde más de 430.000 personas descienden cada día a pozos excavados a mano en busca de oro. Son las minas artesanales ilegales que se multiplican por todo el territorio del país, una actividad conocida como 'orpaillage' –en francés, búsqueda artesanal de oro–.

Desde el aire, lo que antes eran campos de cultivo ordenados ahora asemejan quesos de Gruyère: cientos de agujeros acribillan el terreno, rodeados de montones de tierra rojiza. Burkina Faso es uno de los países más pobres del mundo. Y bajo ese suelo perforado hay oro.

Los mineros se llaman 'orpailleurs'. Bajan de dos en dos, con una linterna casera atada a la cabeza con una goma elástica y, en el mejor de los casos, una cuerda en mal estado como única medida de seguridad. Permanecen unos 30 minutos bajo tierra antes de subir a respirar. El calor es sofocante, la humedad extrema y el aire irrespirable. El único conducto de ventilación son mangueras y bolsas de basura cosidas a mano. No hay apuntalamiento, no hay cascos, no hay red. Lo que hay es necesidad.

El trabajo en las minas de oro de Burkina Faso riesgos, condiciones y cadena de venta / Infografía: EA El trabajo en las minas de oro de Burkina Faso riesgos, condiciones y cadena de venta / Infografía: EA

En la superficie, el proceso continúa. La roca extraída se pica, se muele y se criba con agua en grandes bateas colectivas durante horas. Después viene el mercurio: se mezcla con el polvo aurífero, se compacta y se quema con soplete. El vapor que se desprende es un potente neurotóxico que los mineros inhalan sin mascarilla. El daño neurológico se acumula en silencio, año tras año, hasta que los cuerpos dejan de responder. Los niños también trabajan. La ley lo prohíbe; el hambre, no.

Junto a las minas se levantan grandes campamentos sin servicios, habitados por familias que han dejado sus tierras de cultivo por falta de recursos o por los largos periodos de sequía. Son sobre todo jóvenes y niños los que salen y entran de las entrañas de estos pozos, con pieles y ropas teñidas de una pátina de polvo y fango. Una vez que llevan un tiempo en la mina, todos acaban con un denominador común: cuerpos atléticos y salud tremendamente deteriorada. La envoltura engaña.

El 'orpaillage' no es un fenómeno reciente en Burkina Faso. Empezó a llevarse a cabo entre los siglos X y XIII con el desarrollo de las rutas caravaneras transaharianas. El punto de inflexión llegó con las grandes sequías de la década de los 80 del siglo pasado. En aquel momento fue algo temporal para subsistir, pero con el tiempo aquellos mineros circunstanciales cambiaron la inseguridad de las cosechas por la arriesgada fiabilidad de la minería. Hoy, más de un millón de personas –entre trabajadores directos y sus familias– viven de la minería artesanal en el país.

El 'orpaillage' en Burkina Faso.La ruta del oro ilegal del Sahel a Dubái / Mapa: EA El 'orpaillage' en Burkina Faso. La ruta del oro ilegal del Sahel a Dubái / Mapa: EA

El contexto geopolítico lo agrava todo. Burkina Faso ha vivido dos golpes militares desde 2022 y los grupos armados yihadistas controlan cada vez más territorio en el norte del país, utilizando las minas artesanales como fuente de financiación. Según la Escola de Cultura de Pau de la UAB, en 2025 el mundo registró 40 conflictos armados –el máximo desde 2012–, y el Sahel Occidental figura entre los más mortíferos. El oro ilegal es una de las principales fuentes de financiación de esa violencia. La misma inestabilidad que destruye la vida de los orpailleurs es la que dispara el precio del metal que ellos extraen con las manos.

El fotorreportaje recorre la mina de Koutoula Yarcé en Kaya, las minas de Zemse en Yalgo y la mina de Youga, cerca de la frontera con Ghana y Togo. Tres lugares distintos, una misma historia: la de quienes arriesgan la vida cada día para extraer un metal que alcanzó su máximo histórico de 5.602 dólares por onza el 29 de enero de 2026. Una fortuna que pasa de forma efímera por entre sus dedos mientras sus pulmones colapsan y su sangre se profana con mercurio.

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