Los glaciares y los polos son mucho más que paisajes helados: son gigantes silenciosos que regulan el clima, almacenan agua dulce y albergan formas de vida únicas. En un contexto de cambio climático acelerado, entender su papel es clave para proteger el equilibrio del planeta.

Sumario

 

Repasamos qué son los glaciares y los polos, sus características, distribución, fauna, curiosidades y amenazas.

 

¿Qué son los glaciares y los polos?

 

Un glaciar es una gigantesca masa de hielo que se origina por la acumulación y compactación de nieve a lo largo de siglos. Estos colosos se desplazan lentamente, impulsados por la gravedad, y pueden encontrarse tanto en cordilleras y valles como en las regiones polares.

Los polos, el Ártico en el hemisferio norte y la Antártida en el sur, representan zonas extremas cubiertas por vastas extensiones de hielo marino y capas de hielo continental. Mientras que el Ártico es un océano cubierto de hielo rodeado por tierra —como Canadá, Rusia y Groenlandia—, la Antártida es un continente helado que alberga la mayor masa de hielo de la Tierra.

 

Tipos de agua en glaciares y polos

 

A simple vista parecen homogéneos, pero los glaciares y los polos contienen diversos tipos de agua que juegan roles vitales en la dinámica del planeta:

  • Hielo glaciar: Agua dulce congelada, extremadamente compacta y densa.
  • Hielo marino: Agua salada congelada que flota sobre el océano.
  • Agua de fusión: Producto del deshielo superficial, que puede formar lagos o ríos glaciares.
  • Agua subglacial: Agua líquida bajo el hielo, que influye en el movimiento de los glaciares.

Los glaciares son almacenes naturales de agua dulce, custodiando aproximadamente el 75% de las reservas mundiales. Su presencia resulta esencial para el abastecimiento humano y el equilibrio hídrico global.

 

Distribución global y datos clave

 

En la actualidad existen más de 200.000 glaciares repartidos por el planeta, cubriendo unos 15 millones de kilómetros cuadrados. Las principales regiones glaciares son:

  • Antártida: Acumula el 90% del hielo terrestre.
  • Groenlandia: Segunda mayor concentración de hielo.
  • Himalaya: Apodado el "tercer polo" por su importancia.
  • Andes, Alpes y Alaska: Hogar de numerosos glaciares de montaña.

 

Vida en los confines helados: la sorprendente fauna polar y glaciar

 

Lejos de ser páramos desolados, las regiones polares y los glaciares constituyen auténticos refugios de biodiversidad donde la vida desafía las condiciones más extremas del planeta. En el Ártico, el oso polar se erige como símbolo de supervivencia, compartiendo territorio con el ágil zorro ártico, el mítico narval y la majestuosa beluga. El reno, la foca anillada y aves como el inconfundible búho nival o el resistente gaviotín ártico completan este elenco de especies adaptadas al frío.

En el extremo opuesto, la Antártida presume de una fauna igualmente singular. Los pingüinos emperador y Adelia dominan el paisaje helado, acompañados por la foca de Weddell y el diminuto pero vital krill, base de la cadena trófica antártica. Junto a ellos, la ballena jorobada y aves como el petrel gigante sobrevuelan estos territorios inhóspitos.

Tampoco podemos olvidar a la microfauna de los glaciares, formada por auténticos especialistas como las pulgas de nieve, gusanos de hielo y copépodos. Estos minúsculos seres demuestran que, incluso en las condiciones más adversas, la vida siempre encuentra su camino.

 

Curiosidades que asombran

 

Los glaciares no solo impresionan por su tamaño y majestuosidad, sino también por sus particularidades. El Lambert-Fisher, situado en la Antártida, ostenta el título del glaciar más grande del mundo. El hielo glaciar, con su característico tono azul, es el resultado de una asombrosa densidad y la forma en que absorbe la luz solar. Además, algunos glaciares pueden desplazarse hasta 30 metros en un solo día, demostrando que, pese a su apariencia inmóvil, están en constante movimiento.

Y un dato que invita a la reflexión: si todo el hielo glaciar del planeta se derritiese, el nivel del mar aumentaría más de 70 metros, con consecuencias incalculables para la humanidad.

 

El cambio climático, una amenaza inminente

 

Los glaciares están desapareciendo a un ritmo sin precedentes. Desde 1975, han perdido más de 9 billones de toneladas de hielo, y solo en 2024 se derritieron 450.000 toneladas, la cuarta mayor marca histórica. El retroceso afecta especialmente a regiones como los Alpes, donde en solo dos años (2022-2023) se perdió un 10% del hielo restante. Se estima que la mayoría de los glaciares de Europa, Norteamérica, el Cáucaso y Nueva Zelanda no sobrevivirán al siglo XXI si las tendencias actuales continúan.

El deshielo de los glaciares contribuye directamente al aumento del nivel del mar (18 milímetros entre 2000 y 2023) y pone en riesgo el abastecimiento de agua dulce para miles de millones de personas. Las comunidades de montaña enfrentan riesgos crecientes de inundaciones, avalanchas y deslizamientos de tierra, mientras que las zonas costeras sufren la erosión y el aumento de inundaciones. El retroceso de los glaciares amenaza la agricultura, la generación de energía hidroeléctrica y la estabilidad de los ecosistemas.

Los glaciares y los polos son auténticos archivos de la historia de la Tierra y termómetros de nuestro futuro climático. Su protección es esencial, no solo para las especies que dependen directamente de estos ecosistemas, sino para el equilibrio global y la propia supervivencia humana. Conocer su realidad es el primer paso para asumir la responsabilidad colectiva de preservarlos.

 

Proclamado el día Mundial de los Glaciares

 

En 2025, la Asamblea General de Naciones Unidas ha declarado el Año Internacional de la Preservación de los Glaciares, acompañado de la proclamación del 21 de marzo como Día Mundial de los Glaciares. Este hito busca concienciar sobre la importancia de los glaciares como reservas de agua dulce y reguladores climáticos, y sobre la urgencia de protegerlos frente al cambio climático. La UNESCO y la OMM (Organización Meteorológica Mundial) lideran iniciativas globales para fomentar la investigación, la cooperación internacional y la acción climática en defensa de estos ecosistemas.