Tras haber superado los 1.450 días de conflicto, la guerra de Ucrania no parece alcanzar su fin cuando se va a cumplir el cuarto aniversario de la invasión rusa.
A pesar de las múltiples iniciativas de paz impulsadas por Donald Trump, Rusia y Ucrania no han llegado a ningún tipo de acuerdo para frenar un enfrentamiento que ha dejado más de 15.000 civiles muertos y un devastador balance militar de 1,7 millones de bajas: más de 1,2 millones en el bando ruso y más de medio millón en el ejército ucraniano.
Cuatro años de conflicto
Cuatro años de la guerra de Ucrania / Infografía: EA El conteo de bajas y víctimas mortales a causa de la guerra de Ucrania prosigue sin fin. Después de cuatro años de enfrentamiento, ambos bandos sufren con dureza las consecuencias del encarnizado conflicto. Los dos ejércitos se han visto afectados en gran medida, con mayores números absolutos en el caso ruso, que ha sufrido unos 300.000 muertos y unos 900.000 heridos, las mayores pérdidas de una gran potencia desde la II Guerra Mundial.
El bando ucraniano también se han visto golpeado con dureza, con más de 100.000 muertos y unos 450.000 heridos; datos todos ellos estimativos por la variedad de fuentes y la escasa fiabilidad de las mismas por lo complicado de conseguir información real en el frente. Más fiables parecen las 15.000 víctimas mortales civiles según la Oficina del Alto Comisionado de la ONU de Derechos Humanos para Ucrania, que también apunta a unos 40.000 heridos entre la población ucraniana.
Durante los más de 1.450 días que han pasado desde la invasión del 24 de febrero de 2022, Rusia ha mantenido un dominio casi constante de algunas regiones ucranianas, con la práctica anexión de Donetsk y Lugansk, así como el control mayoritario de los oblast de Jerson y Zaporiyia. En estas regiones se encuentran en la actualidad unos 3,5 millones de personas, aunque allí residía casi el doble de población antes de la invasión. Todo este territorio supone un 20% de Ucrania y es uno de los principales puntos de disputa en las negociaciones.
Estas negociaciones de paz han sido impulsadas sobre todo por Donald Trump, en un intento de negociar un acuerdo con Putin sin contar con Ucrania o la Unión Europea (UE) en las negociaciones. El último plan de paz de veinte puntos parece ser el que ha llegado más lejos, pero todavía se encuentra sometido a interminables conversaciones por lo complejo de algunos de sus puntos.
Últimas novedades bélicas
Mapa de la guerra en Ucrania a 16 de febrero de 2026 / Imagen: EA En el ámbito bélico, la actualidad se centra en tres contextos: un frente anclado, los ataques sobre la retaguardia y la llamada "guerra energética".
El sistema energético de ambos países se ha convertido en el principal objetivo de su enemigo durante lo más duro del invierno. Los bombardeos rusos han dejado el sistema energético ucraniano en seria crisis. Los ataques sobre centrales no nucleares han dejado a la energía nuclear como único suministro estable de Ucrania. Además, los persistentes ataques contra la infraestructura gasística del norte del país y Odesa han generado graves daños en el suministro, con una estrategia de desgaste y sufrimiento de una población civil que es incapaz de lograr un suministro básico para luchar contra los meses más fríos del año.
Otras ciudades de la retaguardia ucraniana también son objetivo de los proyectiles y enjambres de drones rusos. Los ataques salpican toda la geografía: Odesa, Jarkov, Sumi… Uno de los más sonados fue el nuevo lanzamiento de dos misiles hipersónicos contra la ciudad de Lviv, muy cerca de la frontera con Polonia.
En el frente de guerra apenas hay novedades territoriales. Rusia ha vuelto a reclamar la toma de algunas pequeñas localidades en disputa entre ambos ejércitos pero, en todo caso, mínimos avances que apenas desplazan la línea del frente decenas o cientos de metros.
El escenario político del conflicto
La mayor novedad en el contexto político son los rumores sobre una posible convocatoria electoral por parte del presidente Zelenski. Unas elecciones que también podrían servir para celebrar un referéndum sobre el posible acuerdo de paz con Rusia. Este plebiscito chocaría de frente con la idea anteriormente defendida de que resultaba imposible celebrar con una mínima normalidad unas elecciones de tal importancia en un país con ley marcial, millones de ciudadanos ucranianos desplazados y una quinta parte del país ocupada por Rusia. Ante dichas filtraciones, Zelenski matizó que se plantearía la convocatoria de elecciones con la condición indispensable de un alto el fuego de dos meses.
En los últimos días parece haberse relanzado una nueva ronda de negociaciones sobre la base del plan de paz presentado por Estados Unidos. Mientras aumenta la presión generalizada para que ambas partes acuerden algún tipo de tregua, el texto tiene varias líneas rojas para ambos bandos, que deberán realizar cesiones para llegar a algún punto de acuerdo intermedio en cuestiones tan complejas como la integridad territorial ucraniana, el nuevo tamaño del ejército ucraniano, las garantías de seguridad de cumplimiento de dicho acuerdo o la futura pertenencia de Ucrania a la UE o la OTAN.




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