Las aves marinas pueden sufrir una especie de jet lag durante sus desplazamientos de larga distancia, que provoca desviaciones en sus trayectorias de vuelo. Los viajes rápidos hacia el este o el oeste, entre distintas longitudes geográficas, pueden desincronizar su reloj biológico respecto a la hora solar local y afectar a su capacidad de navegación.
Así lo revela una investigación realizada por Patrick Lewin, de la Universidad de Oxford, y sus colegas, que han analizado mediante GPS los movimientos de 1.045 pardelas pichonetas (Puffinus puffinus) en libertad. El estudio, publicado en la revista científica Science con el título “Los vuelos longitudinales rápidos provocan desfases horarios y error de la brújula solar” (del inglés, “Rapid longitudinal flights cause time shifts and Sun compass error”)(1), muestra que los errores de rumbo de las aves coinciden con los de una brújula solar afectada por la desincronización de su reloj interno.
El reloj biológico guía la orientación
Las aves utilizan diferentes referencias naturales para orientarse, entre ellas el campo magnético terrestre, las estrellas y el Sol. Estas señales les permiten mantener una dirección durante sus desplazamientos, aunque cada sistema requiere mecanismos específicos para interpretar correctamente la información del entorno.
Disponen de un reloj biológico interno que se ajusta principalmente mediante la alternancia diaria entre los periodos de luz y oscuridad
Disponen de un reloj biológico interno que se ajusta principalmente mediante la alternancia diaria entre los periodos de luz y oscuridad. En la orientación solar, los animales deben compensar el movimiento aparente del Sol a través del cielo, y ese reloj se lo permite.
Sin embargo, cuando atraviesan rápidamente varios meridianos, la sincronización entre ese reloj interno y la hora solar del lugar puede alterarse. Como consecuencia, las aves interpretan incorrectamente la posición del Sol y pueden seguir una trayectoria diferente de la prevista.
Este fenómeno presenta similitudes con el jet lag que experimentan las personas al viajar entre distintos husos horarios, aunque en las aves tiene una consecuencia directamente relacionada con su capacidad para determinar la dirección de vuelo.
Los investigadores explican que el sentido de las desviaciones depende de la dirección del desplazamiento. En los viajes hacia el este, se espera que las aves se desvíen en el sentido de las agujas del reloj, mientras que en los recorridos hacia el oeste el error debería producirse en sentido contrario.
Esta relación entre la dirección del viaje y los errores de navegación ya había encontrado respaldo en estudios sobre algunas aves migratorias del Ártico. No obstante, seguía siendo necesario determinar si las alteraciones observadas respondían realmente al desajuste del reloj biológico o podían explicarse por otros factores ambientales.
Entre las posibles causas alternativas destaca el campo magnético terrestre, que también proporciona información de orientación a numerosas especies. Distinguir entre ambos mecanismos resulta fundamental para comprender qué señales influyen en el rumbo que siguen las aves durante sus viajes.
Un estudio con 1.045 pardelas
Para examinar esta cuestión, el equipo de Lewin recurrió a datos de seguimiento por GPS de 1.045 pardelas pichonetas, una especie que realiza largos desplazamientos sobre el océano y cuyo comportamiento permite estudiar la navegación en condiciones naturales.
Las pardelas pichonetas recorren habitualmente más de 1.000 kilómetros entre sus zonas de alimentación en el Atlántico nororiental y sus colonias de cría
Las pardelas pichonetas recorren habitualmente más de 1.000 kilómetros entre sus zonas de alimentación en el Atlántico nororiental y sus colonias de cría en el Reino Unido. Sus movimientos ofrecen la oportunidad de analizar cómo responden a los cambios de longitud geográfica y a las diferencias entre su reloj interno y el horario solar del entorno.
A partir de las trayectorias registradas, los científicos comprobaron que los cambios rápidos de posición hacia el este o el oeste estaban asociados a desviaciones predecibles. Los errores direccionales coincidían estrechamente con los que cabría esperar de una brújula solar afectada por una desincronización temporal.
Este resultado permitió establecer una relación entre el desajuste del reloj biológico y las alteraciones del rumbo, ya que los patrones identificados se ajustaban mejor a las predicciones de la orientación solar que a las posibles desviaciones provocadas por cambios magnéticos.
La importancia del hallazgo reside en que no se limita a detectar que las aves modifican su trayectoria. La investigación también identifica un patrón direccional coherente con el funcionamiento de su sistema de navegación, lo que respalda la influencia de los ritmos internos en sus desplazamientos.
De este modo, el análisis de los movimientos registrados en libertad aporta pruebas de que la percepción de la posición solar depende de una referencia temporal correctamente ajustada. Cuando esa referencia deja de coincidir con las condiciones locales, la dirección calculada por el animal puede resultar incorrecta.
La brújula solar sigue predominando
Uno de los aspectos más llamativos de la investigación es que las pardelas continuaban recurriendo a la brújula solar incluso cuando disponían de otras señales de orientación, como la línea de costa.
Las aves seguían utilizando la posición del Sol, pese a que su reloj interno podía encontrarse temporalmente desajustado
Las aves seguían utilizando la posición del Sol, pese a que su reloj interno podía encontrarse temporalmente desajustado, y eso resulta relevante porque la presencia de referencias terrestres podría proporcionar información adicional para mantener el rumbo.
El comportamiento observado sugiere una dependencia importante de la navegación solar durante los vuelos sobre mar abierto, especialmente en situaciones en las que no hay tierra a la vista y las referencias visuales del entorno son limitadas.
Asimismo, el estudio pone de manifiesto que contar con distintos mecanismos de orientación no implica necesariamente que estos se sustituyan entre sí cuando uno proporciona información inexacta. En las pardelas analizadas, la disponibilidad de señales alternativas no impidió la aparición de errores asociados al Sol.
Los resultados permiten comprender mejor la relación entre los ritmos circadianos y el comportamiento de navegación de las aves silvestres. El reloj biológico no solo interviene en la adaptación a los ciclos diarios de iluminación, sino que también proporciona una referencia temporal necesaria para interpretar correctamente determinadas señales naturales.
La investigación muestra, además, que los errores pueden seguir patrones previsibles según la dirección de los desplazamientos, lo que contribuye a diferenciar la influencia del reloj interno de otros factores que intervienen en la orientación.
En conjunto, las conclusiones de Lewin y sus colegas respaldan que los viajes rápidos entre distintas longitudes geográficas pueden alterar la navegación de las aves marinas. La desincronización temporal afecta a la interpretación de la posición solar y provoca desviaciones, incluso en animales capaces de recurrir a otras referencias del entorno.
El trabajo contribuye así a explicar cómo un mecanismo biológico fundamental para seguir los ciclos de luz y oscuridad influye también en la capacidad de orientación de especies que recorren grandes distancias sobre el océano.
Referencias
- (1) Rapid longitudinal flights cause time shifts and Sun compass error (Los vuelos longitudinales rápidos provocan desfases horarios y error de la brújula solar). Science.
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