Los rebeldes hutíes de Yemen han extendido su control hasta el estrecho de Bab el Mandeb tras tomar entre el 10 y el 11 de septiembre la ciudad portuaria de Moca y las islas del corredor, en una ofensiva que abre un nuevo frente en el conflicto de Oriente Próximo con el estrecho de Ormuz prácticamente cerrado por la guerra de Irán..

Sumario

 

El dominio de este paso por un grupo respaldado por Teherán puede suponer un cambio drástico en la navegabilidad de la zona y un nuevo impulso a la inestabilidad económica, con el barril de petróleo para entrega en noviembre cerrado este jueves en Londres en 106,60 dólares. 

 

De Moca a la isla Perim

 

Mapa de la situación de Bab el Mandeb / Imagen: EA Mapa de la situación de Bab el Mandeb / Imagen: EA

Los hutíes se hicieron el 10 de septiembre con Moca, la ciudad de la costa oeste más cercana al estrecho, después de tomar Hays y Al Joja, en la provincia de Hodeida, ante el repliegue de las tropas gubernamentales. El avance se enmarca en una ofensiva lanzada a comienzos de mes, en plena escalada regional por la guerra de Irán.

Según el Institute for the Study of War (ISW), Moca se sitúa a unos 70 kilómetros de las rutas de navegación que atraviesan Bab el Mandeb. Se trata de un enclave estratégico desde el que se puede controlar el paso.

La ofensiva no se detuvo en el continente. Fuentes militares informaron de la toma de la isla de Zuqar, en el sur del mar Rojo, tras ataques con cohetes y un asalto con lanchas cargadas de combatientes. Al día siguiente, los hutíes llegaron a Perim –también conocida como Mayun–, que divide el estrecho en dos rutas marítimas, y a las islas de Gran y Pequeña Hanish, según fuentes gubernamentales.

Con estos movimientos, el avance hutí sobre Bab el Mandeb se ha traducido en el control de todo el litoral yemení del mar Rojo. No obstante, los combates continúan en las colinas que dominan el estrecho, en las montañas de Kahboub y en la franja entre Lahj y Taiz, donde han dejado al menos 150 muertos en 24 horas, según fuentes de ambos bandos.

El portavoz militar hutí, Yahya Saree, ha asegurado que la navegación es segura para todas las compañías salvo para los buques saudíes, a los que ya se les ha prohibido el paso.

El estrecho comunica el golfo de Adén y el mar Arábigo con el mar Rojo, antesala del canal de Suez. Con Ormuz cerrado en la práctica, se ha convertido en el principal punto de salida marítima para los países de la península Arábiga. Ya en 2023 concentraba el 12% de los flujos mundiales de petróleo, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA).

La renuncia a este paso obligaría a rodear África por el cabo de Buena Esperanza para comunicar Asia con Europa, con el consiguiente incremento de los tiempos y del coste de los viajes en un momento de importante subida de los precios energéticos.

 

Escalada con Riad y respuesta internacional

 

El avance culmina un deterioro que arrancó en julio, cuando se rompió la tregua informal vigente desde 2022. El 13 de julio, un ataque contra el aeropuerto de Saná impidió aterrizar a un avión iraní que devolvía a una delegación hutí del funeral del ayatolá Alí Jamenei. El Gobierno yemení asumió la autoría y los hutíes responsabilizaron a Arabia Saudí.

El 20 de julio, el grupo declaró un bloqueo naval contra Arabia Saudí, principal apoyo del Gobierno de Yemen, y desde entonces ha multiplicado los ataques contra su territorio. Misiles hutíes alcanzaron a comienzos de septiembre el aeropuerto de Abha, una base aérea e instalaciones de Aramco, con 73 heridos.

Riad denunció el 16 de septiembre que un dron hutí había apuntado contra La Meca y fue derribado, algo que el grupo negó. Este jueves, la coalición liderada por Arabia Saudí interceptó seis misiles balísticos dirigidos contra Taif y el puerto de Yanbú, mientras la Defensa Civil emitía una alerta en la ciudad santa.

Yanbú es la terminal del oleoducto Este-Oeste, por el que Riad exporta buena parte de su crudo hacia el mar Rojo ante el bloqueo del estrecho de Ormuz. Para proteger estas instalaciones, el presidente francés, Emmanuel Macron, anunció este jueves el envío de soldados, radares y sistemas de defensa.

Macron subrayó que el despliegue, acordado con las autoridades saudíes, tiene un carácter defensivo y busca “proteger este sitio”, no involucrarse en el conflicto. El reino ha pedido además apoyo antiaéreo a Francia, Reino Unido, Pakistán y Egipto, según funcionarios regionales, mientras que Washington ha dado a entender que no mantiene ahora un enfrentamiento propio con los hutíes.

 

Una guerra civil desde 2014

 

El avance hacia la costa es el último capítulo de una guerra civil cuyos inicios se remontan a 2014, cuando los hutíes capturaron Saná, la capital del país, en un intento de golpe de Estado contra el presidente. El conflicto dura ya más de diez años.

En este enfrentamiento, los hutíes cuentan con el respaldo de Irán, mientras que Arabia Saudí es el principal apoyo del Gobierno reconocido internacionalmente y lidera desde 2015 una coalición militar contra los rebeldes. También han tenido presencia otras fuerzas, como el Estado Islámico, que ha atacado al resto de bandos.

Históricamente, los hutíes han tenido sus bases en el oeste del país y, antes de esta ofensiva, controlaban alrededor de un tercio del territorio yemení. Durante el conflicto de Gaza y la guerra de Irán ya lanzaron ataques selectivos contra barcos que cruzaban Bab el Mandeb.

El control del paso abre ahora varios interrogantes. El primero, si el despliegue de potencias extranjeras aportará cierta estabilidad a la zona. El segundo, cómo afectará este cuello de botella al precio de los transportes y de los productos energéticos si los rebeldes mantienen Bab el Mandeb y Ormuz continúa cerrado.

El presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial yemení, Rashad al Alimi, ha advertido de que no debe permitirse que Bab el Mandeb se convierta en otro estrecho de Ormuz.

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