Europa registró en 2025 olas de calor inéditas en tierra y mar, un récord de superficie quemada por incendios forestales y una pérdida neta de masa en los glaciares de todas sus regiones, según el Informe sobre el estado del clima en Europa 2025 (1).

Sumario

 

El documento, elaborado por Copernicus y la Organización Meteorológica Mundial, subraya que el continente es el que más rápido se calienta del planeta y que los impactos del cambio climático son ya generalizados.

Europa se calienta el doble de rápido que la media global / Imagen: Copernicus

 

Calor extremo en Europa

 

El informe confirma que Europa se calienta el doble de rápido que la media global, una tendencia observada desde la década de 1980 y que sitúa al continente como el más vulnerable al calentamiento entre las grandes regiones del planeta .

Al menos el 95% de Europa, registró temperaturas anuales superiores a la media en 2025 / Imagen: Copernicus

En este contexto, casi todo el continente, al menos el 95% de Europa, registró temperaturas anuales superiores a la media en 2025. Además, varios países del norte anotaron su año más cálido o el segundo más cálido desde que hay registros .

El año estuvo marcado por episodios extremos de calor. Europa vivió su segunda ola de calor más severa registrada, mientras que la región subártica de Fennoscandia experimentó la más larga de su historia. Este episodio se prolongó durante 21 días, con temperaturas cercanas o superiores a los 30ºC incluso dentro del círculo polar ártico .

El calentamiento también afectó al océano. La temperatura superficial del mar en la región europea alcanzó su máximo histórico, y un 86% del área marina sufrió al menos condiciones de ola de calor marina fuerte, un récord sin precedentes .

 

Incendios, hielo y sequía

 

 

Tanto la superficie quemada por los incendios forestales como las emisiones de los mismos alcanzaron niveles récord / Mapa: Copernicus

Los incendios forestales se consolidaron como uno de los principales impactos del año. La superficie quemada y las emisiones asociadas alcanzaron niveles récord, con especial incidencia en la península ibérica durante el verano .

En España, el informe destaca que las emisiones por incendios fueron las más altas registradas, en un contexto de condiciones climáticas contrastadas que favorecieron grandes fuegos. Periodos húmedos en primavera generaron vegetación abundante que posteriormente se secó durante las olas de calor, aumentando el riesgo de incendios .

El impacto del calor también se reflejó en la criosfera. Los glaciares de todas las regiones europeas registraron una pérdida neta de masa, mientras que la cobertura de nieve al final de la temporada fue la tercera más baja en 42 años .

En paralelo, Groenlandia perdió alrededor de 139 gigatoneladas de hielo, una cantidad equivalente a aproximadamente una vez y media el volumen de hielo almacenado en todos los glaciares de los Alpes europeos .

El año también estuvo marcado por condiciones hidrológicas extremas. A escala continental, fue uno de los tres años más secos en humedad del suelo desde 1992, con un 35% de Europa afectada por sequía agrícola extrema en mayo .

Los ríos reflejaron esta tendencia: el 70% registró caudales por debajo de la media, mientras que las precipitaciones en amplias zonas del continente se situaron entre un 10% y un 40% por debajo de lo habitual .

Aunque se produjeron episodios de lluvias intensas e inundaciones, estos fueron menos generalizados que en años anteriores. No obstante, afectaron a miles de personas y provocaron víctimas, evidenciando la creciente variabilidad climática.

 

Renovables y respuesta climática

 

Frente a estos impactos, el informe también recoge avances en mitigación. Las energías renovables generaron el 46,4% de la electricidad en Europa en 2025, consolidando su papel en la transición energética .

Dentro de este mix, la energía solar alcanzó un nuevo récord, con una contribución del 12,5%, impulsada en parte por condiciones atmosféricas favorables en varias regiones del continente.

El informe subraya además la creciente integración entre políticas de clima y biodiversidad, destacando que los ecosistemas juegan un papel clave tanto en la mitigación como en la adaptación al cambio climático. Iniciativas como la restauración de humedales, bosques o praderas marinas están orientadas a reforzar la resiliencia frente a eventos extremos .

En este sentido, la Unión Europea mantiene su objetivo de restaurar al menos el 20% de las zonas terrestres y marinas para 2030, dentro de una estrategia más amplia para proteger la biodiversidad y mejorar la capacidad de adaptación de los ecosistemas.

El informe concluye que los impactos del cambio climático en Europa son ya “claros y generalizados”, afectando a la salud, la economía y los ecosistemas. La intensificación de fenómenos extremos, como olas de calor, sequías o incendios, refuerza la necesidad de acelerar tanto las medidas de mitigación como las de adaptación.

Referencias