En 2025, más de 171 millones de estudiantes de todo el mundo –uno de cada diez, en edad de cursar desde la educación preescolar hasta el segundo ciclo de secundaria– sufrieron interrupciones en su educación debido a los peligros climáticos, según un nuevo análisis publicado el 10 de septiembre en Nueva York por UNICEF.
El informe Learning Interrupted: Global Snapshot of Climate-Related School Disruptions in 2025 (Aprendizaje interrumpido: Panorama general de las perturbaciones en la educación provocadas por el cambio climático en 2025) analiza datos de 106 países o territorios y concluye que fenómenos como tormentas, inundaciones, olas de calor, sequías e incendios forestales conllevaron la suspensión de clases, daños en las escuelas, el establecimiento del aprendizaje a distancia, la reducción de las horas lectivas, la disminución de la asistencia y un mayor riesgo de abandono escolar para millones de alumnos.
Tormentas, principal causa de interrupciones
Según el análisis de UNICEF, las tormentas fueron la causa más frecuente de las interrupciones en la actividad escolar en 2025, lo que perjudicó a 109 millones de estudiantes en todo el mundo.
Las inundaciones afectaron al menos a 70 millones de estudiantes, mientras que las olas de calor tuvieron consecuencias en la educación de aproximadamente 50 millones de niños.
“Para millones de niños y niñas, los peligros climáticos suponen mucho más que una interrupción de las clases. Destruyen las escuelas, desplazan a las familias y obligan a los más vulnerables, en especial a las niñas, a abandonar las aulas para siempre”, ha declarado Catherine Russell, directora ejecutiva de UNICEF.
“Mi escuela está justo al lado de un arroyo y, cuando hay crecidas, el agua sube e inunda la escuela”, ha explicado Taudibura Garo, de 16 años y residente en Papúa Nueva Guinea.
“Normalmente, el agua nos llega hasta las rodillas e inunda las letrinas, así que quedarnos en la escuela no es bueno para la salud y nos perdemos las clases que deberíamos recibir”, ha añadido Garo.
En ese país, se prevé que El Niño y las condiciones asociadas a ese evento aumenten el riesgo de que se produzcan fenómenos meteorológicos extremos en los próximos meses.
Si bien las interrupciones perjudicaron al alumnado de todos los niveles de ingresos, tres cuartas partes de los estudiantes afectados viven en países de ingreso bajo y de ingreso mediano y bajo.
En esos países, los sistemas educativos a menudo carecen de los recursos necesarios para preservar el aprendizaje durante las emergencias relacionadas con el clima.
De Pakistán a la Comunidad Valenciana
En Pakistán –uno de los países más afectados en el análisis–, las graves inundaciones monzónicas de agosto retrasaron el regreso a las aulas de más de 28 millones de estudiantes.
Se trata de una de las mayores interrupciones en la educación relacionadas con el clima registradas en 2025, según UNICEF.
En Egipto, una fuerte tormenta de khamsin –viento y polvo– obligó a suspender las clases en todo el país durante un día en el mes de abril, lo que también afectó a más de 28 millones de estudiantes.
Los datos indican que, durante el año 2025, 40 países sufrieron múltiples episodios de interrupciones en la educación relacionadas con el clima.
Madagascar, por ejemplo, sufrió varias oleadas de sequía, ciclones tropicales e inundaciones que afectaron a 280.000 estudiantes a lo largo del año.
En España, más de 500.000 estudiantes de la Comunidad Valenciana se vieron afectados por las tormentas que se produjeron en marzo, a las que siguió el ciclón postropical Gabrielle en septiembre.
En el resto del país, miles de estudiantes sufrieron la interrupción de las clases en mayo y junio debido al calor extremo, así como las consecuencias en la actividad escolar de la tormenta Alice en octubre.
Abandono escolar, coste y soluciones
Las pérdidas de aprendizaje y unas tasas de abandono escolar más elevadas pueden reducir la productividad de la población activa, frenar el crecimiento económico y obstaculizar los esfuerzos de los países por reducir la pobreza.
El informe constata que la inacción podría suponer una pérdida potencial de al menos 200.000 millones de dólares en los ingresos que percibirían a lo largo de su vida los estudiantes afectados por interrupciones en su educación relacionadas con el clima en 2025.
Las niñas corren un mayor riesgo de abandonar los estudios cuando los peligros climáticos interrumpen el funcionamiento de las escuelas o provocan su cierre.
Los daños causados a las escuelas y las instalaciones de saneamiento, los desplazamientos y la pérdida de ingresos familiares pueden generar más responsabilidades para las niñas en materia de cuidados y obtención de agua.
Esas dificultades también las exponen aún más al riesgo de contraer matrimonio infantil, lo que incrementa los obstáculos a los que se enfrentan para regresar a clase cuando las escuelas vuelven a abrir.
Al mismo tiempo, el informe destaca soluciones prácticas que ya están contribuyendo a proteger el aprendizaje, como integrar la resiliencia climática en la planificación de la educación a escala nacional, fortalecer la infraestructura escolar, garantizar la continuidad del aprendizaje durante las interrupciones y después de ellas, e incorporar la educación climática en los planes de estudio.
A partir de estos enfoques, UNICEF hace un llamamiento a los gobiernos y a sus aliados para que intensifiquen sus esfuerzos y protejan la educación de los peores efectos de los peligros climáticos.
Entre las medidas que propone figuran fortalecer la resiliencia climática de los sistemas educativos para garantizar la continuidad del aprendizaje en situaciones de emergencia y aumentar la financiación nacional e internacional destinada a la resiliencia del sector de la educación.
La organización también pide invertir en infraestructuras educativas resistentes al cambio climático, dotar a niños, niñas y jóvenes de los conocimientos y habilidades necesarios para impulsar la acción climática y consolidar los sistemas de datos climáticos y educativos.
“Los peligros climáticos constituyen una amenaza para la vida y el futuro de los niños y niñas”, ha expuesto Catherine Russell. “Si queremos proteger la educación de los niños y niñas de hoy y de las generaciones futuras, debemos invertir en escuelas y sistemas educativos capaces de resistir a los efectos de las crisis climáticas”.
Para elaborar el análisis, los países afectados por peligros climáticos en 2025 se identificaron a partir de la base de datos internacional sobre desastres EM-DAT y del archivo sobre desastres del portal ReliefWeb.
Las interrupciones en la educación se verificaron mediante informes de situación y comunicados de UNICEF, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, el servicio ECHO Flash de la Comisión Europea y la OCHA, entre otras fuentes.
Según el Informe sobre el Riesgo Climático de la Infancia 2026 de UNICEF, publicado en junio, casi la mitad de los niños y niñas del mundo –1.100 millones– están expuestos al menos a tres peligros climáticos combinados que amenazan su salud, su educación y su supervivencia.
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