El 0,1 % más rico del mundo –unos 8 millones de personas– genera más emisiones de carbono que los 3.500 millones de personas más pobres del planeta juntas, según un nuevo análisis de Oxfam Intermón publicado el martes 27 de octubre, antes de la cumbre climática de la ONU (COP31), que se celebra en Turquía.
El informe, titulado Desastre, ¿para quién?, muestra cómo los superricos agravan la crisis climática con sus desmesuradas emisiones, se protegen de sus consecuencias y, cada vez más, se benefician de la destrucción.
Contaminan más y sufren menos
El análisis de Oxfam Intermón, que combina datos sobre la desigualdad en las emisiones de carbono con modelos avanzados de atribución climática, sitúa en el centro del debate sobre el cambio climático la desigualdad entre quienes más contaminan y quienes más sufren, a las puertas de la COP31.
Una persona del 0,1 % más rico ha contribuido casi 400 veces más a las actuales olas de calor extremas que una persona de la mitad más pobre de la humanidad. En conjunto, ese pequeño grupo genera más del triple de emisiones de carbono que toda la población del África subsahariana, que suma 1.300 millones de personas.
Al ampliar el foco al 1 % más rico, el informe le atribuye la responsabilidad del 20 % del calentamiento global registrado desde 1990. Su contribución por persona es 100 veces mayor que la de alguien de la mitad más pobre de la humanidad.
En la crisis climática no estamos todas en el mismo barco
SOFÍA DEL VALLE, responsable de Justicia Climática de Oxfam Intermón
"Quienes menos han contribuido a provocar la crisis climática están perdiendo sus hogares, sus cosechas y sus vidas. Mientras tanto, los superricos pueden protegerse de sus impactos a la vez que se benefician de las consecuencias de sus emisiones y hacen negocio de la recuperación. En la crisis climática no estamos todas en el mismo barco", afirmó Sofía del Valle, responsable de Justicia Climática de Oxfam Intermón.
La aviación privada es, según el análisis, uno de los ejemplos más claros de esta desigualdad. A partir de datos de seguimiento de aviones privados, Oxfam Intermón revela que en solo dos segundos el conjunto de estas aeronaves emite más carbono que una persona de la mitad más pobre de la humanidad en todo un año.
Según los datos de 2025 recogidos en el informe, cada vuelo en avión privado generó de media 3,7 toneladas de CO2, una cifra comparable a lo que emite una persona corriente en un año, y el 68 % de estas aeronaves salió de EE UU, que alberga al 4 % de la población mundial.
El estudio incorpora también las inversiones. Las emisiones vinculadas a las inversiones de los 1.000 milmillonarios más ricos ascendieron en 2025 a 486 millones de toneladas de CO2 equivalente, una cifra comparable a las emisiones del decimonoveno país más contaminante del mundo.
El 71 % de las inversiones de estos milmillonarios corresponde a sectores de gran impacto climático, como el petróleo, el gas o los productos químicos, los mayores contaminantes.
Quien menos contamina, más sufre
Las emisiones de un solo año del 1 % más rico provocarán 1,9 millones de muertes adicionales relacionadas con el calor, de las que el 78 % –1,18 millones– se producirán en países de renta baja y media-baja, que solo son responsables del 8 % de las emisiones globales. El informe precisa que estas muertes estimadas se producen a lo largo de un período de 100 años.
Esas mismas emisiones causarán daños por valor de casi 53 billones de dólares para 2050. Desde 1990, han provocado ya una caída de la producción económica mundial de 2,9 billones de dólares, y el mayor impacto económico recaerá sobre los países menos responsables del cambio climático.
Los superricos pueden protegerse con seguros privados y viviendas en lugares más seguros y frescos, mientras que para muchas otras personas las catástrofes climáticas suponen perder su hogar, sus cosechas, sus ahorros o sus medios de vida. De aquí a 2050, hasta 1.000 millones de personas –alrededor del 10 % de la población mundial– podrían verse desplazadas por la crisis climática, en su mayoría en el sur global.
Los superricos están contaminando el planeta y el resto sufrimos las consecuencias
SOFÍA DEL VALLE, responsable de Justicia Climática de Oxfam Intermón
"Los superricos están contaminando el planeta y el resto sufrimos las consecuencias", afirmó Del Valle. "Se benefician de la contaminación y se benefician del desastre". Las muertes por inundaciones son siete veces mayores en los países con mayor desigualdad.
En España, los fenómenos meteorológicos extremos, como olas de calor, incendios e inundaciones, son cada vez más intensos y recurrentes. Justo cuando se cumplen dos años de la DANA que dejó un rastro devastador en más de cien municipios valencianos, Oxfam Intermón recordó que tras su paso se evidenció el impacto desigual de la crisis climática: los hogares con menos recursos, las mujeres, las personas mayores y las comunidades migrantes fueron quienes más sufrieron sus consecuencias.
El informe ilustra esta brecha con los incendios forestales de California de 2025: los más ricos desalojan sus mansiones en helicóptero y se trasladan a hoteles de cinco estrellas gracias a pólizas de seguro de lujo. En Altadena, una comunidad históricamente negra y racializada de clase media, muchas familias perdieron sus hogares y vendieron las ruinas a inmobiliarias a precios muy inferiores a su valor.
Negocio del desastre y soluciones
El informe de Oxfam Intermón muestra que las catástrofes climáticas se han convertido en un negocio cada vez más lucrativo. Se prevé que el mercado mundial de la recuperación tras catástrofes pase de 70.000 a 92.000 millones de dólares anuales de aquí a 2029.
El nuevo índice Destruir y Reconstruir (del inglés, Destroy & Rebuild) identifica 217 empresas con actividad tanto en sectores que contribuyen a la crisis climática como en la preparación, recuperación y reconstrucción ante catástrofes. Estas compañías obtuvieron en 2025 un beneficio medio de 1.800 millones de dólares y desembolsaron de media más de 1.000 millones a sus inversores.
BlackRock y Vanguard invierten en el 92 % de las empresas incluidas en el índice, con inversiones conjuntas que superan el billón de dólares. Seis grandes gestoras de activos, entre ellas BlackRock, Vanguard y State Street, representan más de una cuarta parte del valor total de las empresas del índice.
El informe advierte además de que las catástrofes climáticas se aprovechan cada vez más para impulsar políticas que agravan la desigualdad, como la privatización de la acción climática y de los servicios públicos, el acaparamiento de tierras, la desregulación y las ventajas fiscales para los más ricos.
Ante la COP31, Oxfam Intermón instó a los gobiernos a que quienes más contaminan paguen para reducir de forma significativa y rápida sus emisiones, entre otras medidas, mediante un impuesto permanente a las empresas de combustibles fósiles e impuestos permanentes sobre el patrimonio y la renta, así como sobre artículos de lujo que generan altas emisiones, como los aviones privados.
La organización reclamó también aumentar sustancialmente la financiación climática para el sur global, dando prioridad a la financiación pública basada en subvenciones en lugar de a préstamos que agravan la deuda, y que la cantidad destinada a la adaptación se triplique para 2035. Pidió además reducir radicalmente la desigualdad dentro de los países y entre ellos y poner fin a la especulación con las catástrofes.
En España, ante las próximas elecciones generales, Oxfam Intermón reclama a todas las fuerzas políticas que incorporen la justicia climática a sus compromisos para la próxima legislatura. Entre sus propuestas figuran una política ambiciosa de adaptación al cambio climático para proteger a las personas más vulnerables y un impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las empresas de combustibles fósiles.
El informe también recoge el impacto de la crisis climática en la alimentación. En 2024, los fenómenos meteorológicos extremos dañaron las cosechas de cacao de África Occidental y los precios subieron un 231 % interanual aproximadamente, sin que el incremento reportara beneficio alguno a quienes cultivan cacao. Ese año, el precio del café subió un 38,8 % respecto al promedio del año anterior.
La familia propietaria de Cargill, una de las mayores comercializadoras de alimentos del mundo, cuenta ya con 21 milmillonarios, frente a los 14 que tenía en 2019, antes de la pandemia de COVID-19. La riqueza de los milmillonarios que poseen algunas de las principales empresas alimentarias ha aumentado en más de 130.000 millones de dólares desde 2020, en términos reales.
El estudio, de 93 páginas, está firmado por Max Lawson, Astrid Nilsson Lewis, Alex Maitland, Joel Chester Pagulayan, Pubudini Wickramaratne y Mateo Adarve Zuluaga. Oxfam Intermón mantiene además una campaña pública de recogida de firmas en su página web para exigir que paguen quienes más contaminan.
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