World Vision ha alertado este jueves de que el acceso a los alimentos continúa siendo “un reto crítico para la infancia y las familias, así como un claro indicador de la desigualdad global”. La ONG lo ha señalado en su informe anual Price Shocks sobre las crisis de precios de 2026, en el marco del Día Mundial de la Alimentación, que se conmemora cada 16 de octubre.
La ONG ha presentado los resultados de su quinta encuesta anual sobre la cesta de la compra, que ha examinado hasta qué punto alcanzan los ingresos de las familias en 62 países, comparando el coste de una cesta estándar de alimentos con los salarios medios. Los datos revelan “una marcada brecha en lo que las familias pueden permitirse”.
Una brecha de horas y días
Las conclusiones de la encuesta alimentan el debate sobre la seguridad alimentaria en el mundo. World Vision realiza este análisis anual desde 2021 con el objetivo de seguir las variaciones de los precios de los alimentos y comparar entre países cuántas horas de trabajo exige una misma cesta estándar.
Los trabajadores de países de altos ingresos, como Irlanda, Estados Unidos y el Reino Unido, pueden permitirse una cesta de la compra en poco más de una hora, mientras que en los países con menos ingresos necesitan varios días o semanas para adquirir la misma cesta.
World Vision ha precisado que “en la República Centroafricana, se necesitan casi 30 días de ingresos para adquirirla”, mientras que “en España una cesta de la compra se consigue trabajando dos horas y media”.
La situación ha generado consecuencias inmediatas en las familias más vulnerables. Khin, madre de ocho hijos que vive en la región de Yangón, en Myanmar, ha relatado que hay días en los que sus hijos “comen arroz solo con aceite y sal”. Esto ya no es algo ocasional; se ha convertido en una realidad cotidiana que refleja la experiencia de millones de familias afectadas por la crisis de precios.
El coste de una dieta saludable ayuda a entender esa brecha. El informe SOFI 2026 sobre el estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, elaborado conjuntamente por la FAO, el FIDA, UNICEF, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la OMS, ha situado el coste medio mundial de una dieta saludable en 4,28 dólares por persona y día en 2025, en paridad de poder adquisitivo, frente a 3,44 dólares en 2021.
Hambre y malnutrición infantil
Según el informe, el aumento del precio de los alimentos ha obligado a las familias a adoptar estrategias de supervivencia cada vez más extremas. World Vision ha señalado que estas presiones “pueden reducir las opciones de las familias, obligándolas a comprar menos comida, a optar por alternativas más baratas o menos nutritivas, a endeudarse, a vender sus bienes o a pasar hambre”.
Para la infancia, las consecuencias de la malnutrición pueden ser devastadoras y duraderas. World Vision ha recordado que “en 2025, se estimaba que 35,5 millones de niños y niñas sufrían malnutrición aguda en todo el mundo, incluidos casi 10 millones con malnutrición aguda grave”.
La organización ha advertido de que “la malnutrición puede perjudicar el desarrollo físico y cognitivo de los niños y niñas, debilitar su sistema inmunitario y aumentar su riesgo de muerte”.
Aunque el informe ‘El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo’ (SOFI) de 2026 ha registrado que “el hambre en el mundo ha disminuido por tercer año consecutivo”, World Vision ha subrayado que “los avances siguen siendo desiguales y una alimentación saludable sigue siendo inasequible para aproximadamente una de cada tres personas en todo el mundo”.
Los datos de SOFI 2026 confirman esa mejora. El informe ha estimado que el 7,8 % de la población mundial padeció hambre en 2025 –unos 645 millones de personas–, frente al 8,1 % de 2024 y al 8,6 % de 2022, lo que supone casi 14 millones menos que un año antes y 43 millones menos que en 2022.
Esa mejora convive con fuertes desigualdades. Según SOFI 2026, África registra por primera vez el mayor número absoluto de personas con hambre, 309 millones, por delante de Asia. El mismo informe ha cifrado en unos 2.700 millones las personas que no pueden permitirse una dieta saludable.
Entre los menores de cinco años, SOFI 2026 ha contabilizado 150,2 millones con retraso del crecimiento en 2025, y solo un 30,8 % de los niños de 6 a 23 meses alcanzó el nivel mínimo recomendado de diversidad alimentaria.
Los factores externos están agravando la situación de forma significativa. World Vision ha enfatizado que “los conflictos, los desplazamientos, las crisis económicas y el cambio climático pueden agravar aún más estas presiones al perturbar los medios de vida, los mercados y las cadenas de suministro, y dificultar el acceso de los niños, niñas y las familias a alimentos nutritivos”.
De hecho, de un total de 47 países comparables, “el coste de la cesta de la compra aumentó en 33 países y disminuyó en 14, siendo el aumento medio muy superior a la disminución media”.
Las proyecciones de SOFI 2026, que tienen en cuenta el conflicto en Oriente Medio y su efecto sobre los precios de la energía y los fertilizantes, estiman que entre 510 y 520 millones de personas podrían seguir padeciendo hambre en 2030, frente a los 503 millones del escenario previo al conflicto. El informe precisa que estas previsiones no recogen por completo el posible impacto de un El Niño muy fuerte ni la reciente reducción de la financiación para el desarrollo y la ayuda humanitaria.
Medidas para proteger a la infancia
Por ello, la organización ha hecho un llamamiento urgente a gobiernos, donantes, empresas e instituciones internacionales para que “den prioridad a la asequibilidad de los alimentos y al acceso de la infancia a una alimentación nutritiva”.
La organización ha propuesto medidas concretas, entre las que ha destacado “proteger a los niños y niñas durante las crisis mediante la ampliación de los programas de comidas escolares y el refuerzo de los programas de protección social”.
Asimismo, World Vision ha insistido en la necesidad de “invertir en sistemas alimentarios locales resilientes y en medios de vida capaces de resistir futuras crisis”, así como “abordar las presiones derivadas de los conflictos, el clima y la economía que siguen impidiendo que millones de niños, niñas y familias tengan acceso a alimentos nutritivos”.
La ONG ha concluido que es fundamental “garantizar que las personas y las comunidades afectadas por los conflictos y los desplazamientos puedan acceder a una ayuda alimentaria oportuna y nutritiva, al tiempo que se apoyan vías hacia la seguridad alimentaria a largo plazo”.
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