Los precios internacionales de los alimentos siguen al alza en todo el mundo. El índice de La organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se ha situado en septiembre en un promedio de 136,0 puntos, un 1,5 % más que en agosto y un 5,8 % por encima de hace un año, por los problemas logísticos en el mar Negro, la incertidumbre en el estrecho de Ormuz y el tiempo seco en zonas productoras.

Sumario

 

Así lo ha publicado la FAO el pasado 2 de octubre en su informe mensual(1). El índice sigue la variación de los precios internacionales de una cesta de productos alimenticios, repartida en cinco grupos: cereales, aceites vegetales, carne, lácteos y azúcar. En septiembre subieron los tres grupos de origen agrícola –cereales, aceites vegetales y azúcar–, la carne bajó y los lácteos se mantuvieron estables.

 

Trigo y maíz encabezan las subidas

 

Los cereales han registrado una de las mayores subidas del mes. Su índice ha promediado 122,8 puntos en septiembre, un 5,1 % más que en agosto y un 17,2 % más que hace un año. El trigo se ha encarecido un 6,3 % en un mes y ha alcanzado su nivel más alto desde agosto de 2023, aunque sus cotizaciones diarias bajaron hacia finales de septiembre.

La subida del trigo está relacionada principalmente con las dificultades logísticas en el mar Negro, que han llevado a los importadores a buscar otros orígenes

La subida del trigo está relacionada principalmente con las dificultades logísticas en el mar Negro, que han llevado a los importadores a buscar otros orígenes. Las condiciones atmosféricas secas en algunas zonas de América del Norte, antes de la siembra del trigo de invierno, también han contribuido al aumento.

El maíz ha subido un 5,6 % respecto al mes anterior y ha llegado a su nivel más alto en más de tres años. La FAO lo atribuye a la perspectiva de una oferta más escasa: los rendimientos en Estados Unidos son inferiores a los previstos y hay menos maíz disponible para exportar en Brasil. Las perturbaciones del comercio en el mar Negro han reducido, además, el maíz exportable.

A esto se suma la incertidumbre sobre los envíos a través del estrecho de Ormuz, que mantiene elevada la preocupación por el coste de los combustibles, los fertilizantes y los fletes –el precio de transportar la mercancía–. Esa preocupación ha reforzado las cotizaciones de las materias primas que también sirven para producir biocombustibles, como el maíz.

También han subido el sorgo (un 13,7 %) y la cebada (un 3,9 %), en línea con el resto de cereales que se destinan a alimentar al ganado, y con la expectativa de que China compre más sorgo tras sus negociaciones comerciales con Estados Unidos. El arroz, por su parte, se ha encarecido un 1,4 % por el alza del arroz índica, ante la preocupación por el tiempo y la mayor escasez estacional de suministros.

 

Azúcar, aceites, carne y lácteos

 

El azúcar ha sido el grupo que más ha subido en septiembre: un 6,1 % respecto a agosto y un 14,7 % respecto a hace un año. Es su tercer aumento mensual consecutivo y su nivel más alto desde abril de 2025.

El aumento del azúcar obedece principalmente a las perspectivas de una contracción de la oferta mundial de azúcar en la campaña de 2026/27

El aumento del azúcar obedece principalmente a las perspectivas de una contracción de la oferta mundial de azúcar en la campaña de 2026/27. En la Unión Europea se espera una menor producción de remolacha azucarera por la reducción de la superficie sembrada y las condiciones atmosféricas adversas durante la fase de crecimiento. A ello se suman los pronósticos de menor producción de azúcar en Tailandia.

También preocupan las cosechas de la India, con precipitaciones inferiores a lo normal y recrudecimiento de las condiciones relacionadas con El Niño. En el centro-sur de Brasil, una de las principales zonas productoras, las fuertes lluvias han interrumpido el avance de la cosecha y han presionado todavía más los precios internacionales.

Los aceites vegetales han promediado 198,6 puntos, un 0,9 % más que en agosto y un 18,3 % más que hace un año. El aumento se debe sobre todo al aceite de palma, que ha subido por cuarto mes consecutivo por la fuerte demanda mundial de importaciones y por la preocupación de que el tiempo seco afecte a la producción del sudeste asiático.

El aceite de girasol, en cambio, ha bajado por tercer mes seguido ante la previsión de suministros abundantes en el mar Negro, aunque las perturbaciones logísticas y la limitada capacidad de exportación por rutas alternativas han frenado la caída. Los de soja y colza se han mantenido en general estables, y el de soja sigue muy por encima de hace un año, respaldado por la demanda del sector de los biocombustibles.

La carne ha ido en sentido contrario. Su índice se ha situado en 127,9 puntos, un 1,1 % menos que en agosto y en línea con el nivel de hace un año. Han bajado las carnes de aves de corral y de cerdo, mientras que las de bovino y ovino se han mantenido, en general, estables.

En las aves de corral pesan la abundante oferta exportable de Brasil y la menor demanda de importación de la Unión Europea, tras entrar en vigor el 3 de septiembre nuevos requisitos de importación relacionados con los antimicrobianos. La FAO recuerda que el dato de carne de los meses más recientes combina precios previstos y observados, por lo que puede revisarse.

Los lácteos se han mantenido estables, con un índice de 119,1 puntos, un 0,1 % menos que en agosto, y siguen un 19,1 % por debajo de hace un año. El queso ha bajado por el menor interés comprador en la Unión Europea y la fuerte competencia de la abundante oferta exportable de Estados Unidos; la leche en polvo ha subido, y la mantequilla apenas ha variado. En Europa, sin embargo, su precio ha subido por la escasa disponibilidad de grasa láctea tras un verano caluroso y seco.

 

Menos cosecha mundial y más riesgo

 

Las subidas podrían llegar pronto a los hogares. La FAO advierte de que estas presiones podrían trasladarse pronto a los consumidores, sobre todo en los países que dependen de las importaciones, es decir, los que necesitan comprar fuera una parte importante de sus alimentos.

La FAO prevé además que la producción mundial de cereales caiga un 2,1 % este año, hasta los 2.979 millones de toneladas

La FAO prevé además que la producción mundial de cereales caiga un 2,1 % este año, hasta los 2.979 millones de toneladas. En su nota de septiembre(2), el organismo calculaba un descenso del 2,0 % –el mayor en un año desde 2018– y subrayaba que, aun así, sería la segunda cosecha más cuantiosa jamás registrada.

Aquella revisión a la baja se debía en gran medida al maíz, sobre todo por el calor y la sequedad persistentes del verano en la Unión Europea, en particular en Francia y Polonia, que deterioraron los cultivos. Europa, además, necesitará importar más maíz, mientras que Estados Unidos consolidaría su posición como mayor exportador.

El arroz tampoco se libra: la producción mundial en 2026/27 se prevé en 553,1 millones de toneladas, un 1,9 % menos, por la reducción de los márgenes de los productores y las condiciones meteorológicas adversas asociadas a menudo al fenómeno de El Niño.

La incertidumbre sobre las exportaciones del mar Negro, por los riesgos logísticos y la limitada capacidad de las rutas alternativas, ha llevado a los países importadores a considerar la diversificación de sus compras y favorece los envíos desde otros orígenes.

Las reservas mundiales de cereales al cierre de la campaña 2026/27 equivaldrían al 31,6 % del uso anual, frente al 31,9 % de la campaña anterior, un nivel que la FAO describe como relativamente desahogado desde una perspectiva histórica.

Pese a la subida, el índice se mantiene 24,3 puntos –un 15,1 %– por debajo del máximo de marzo de 2022. En el último año, el aumento ha sido de 7,4 puntos.

Referencias

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