¿Las represas hidroeléctricas son energías limpias? Para las organizaciones indígenas y ambientalistas de la cuenca del río Biobío, localizado en territorio ancestral mapuche, en la zona central de Chile, en absoluto.

En el país, las comunidades indígenas de la región de la Araucanía y el Biobío están viendo cómo sus derechos fundamentales son vulnerados por la construcción sin consulta previa de numerosas represas hidroeléctricas. Son consideradas como energías limpias en occidente; para la ONU, válidas para luchar contra el cambio climático.

La activista Fernanda Castro Purrán lucha por que a nivel internacional se deje de considerar las represas como medidas válidas de lucha contra el cambio climático

Sin embargo, sus infraestructuras en forma de megarepresas están causando graves e irreversibles impactos a la biodiversidad y a la convivencia entre culturas.

A ojos del Servicio de Evaluación Ambiental nacional, que los ríos sean fuente de medicina, tengan seres protectores y sean considerados lugares ancestrales de ceremonia de los pueblos indígenas no son argumentos de peso para poder cuestionar un proyecto hidroeléctrico.

Tras muchos años de conflicto, luchas infructuosas, heridas sociales y humillaciones culturales, las represas siguen promoviéndose. Es más, en estos momentos, se están llevando a cabo las obras de la cuarta central hidroeléctrica en el río Biobío: la Central de Rucalhue.

Fernanda Castro Purrán, directora de la organización Ríos to Rivers Chile y activista perteneciente al pueblo mapuche pehuenche, lucha por que a nivel internacional se deje de considerar las represas como medidas válidas de lucha contra el cambio climático.

Nos cuenta, tras su paso por la COP26 –en la que ha participado cómo una de las “portavoces del río Biobío”–, cómo se organizan internacionalmente en defensa de culturas originarias como la suya, cuyas tradiciones articulan sentires únicos de relacionamiento profundo con la naturaleza.

 

 

Denunciáis que la intervención del río Biobío mediante varias represas y centrales hidroeléctricas está acabando con su biodiversidad. Además, utilizáis la metáfora poner pinzas en las venas del cuerpo para referiros a la interrupción que supone una represa para la vida y las sociedades. Los habitantes de su cuenca ya no podéis acceder al río a pescar o a pasear debido a los cambios bruscos en su caudal. ¿Cómo vive el pueblo Mapuche este impacto en su territorio ancestral?

La intervención de los ríos es difícil de concebir para nosotros, es muy doloroso. Siempre hemos peleado en contra de las represas porque para nosotros los ríos son seres vivos, sagrados, y nuestras ceremonias confluyen en torno al agua. Todo esto parte de la primera construcción de represa que se hizo en el río Biobío con la Central Hidroeléctrica de Pangue.

Tiempo después, se construyó la central de Ralco, que fue un conflicto de 10 años entre las comunidades, los grupos opositores y las empresas. Durante ese largo proceso, se hicieron muchas movilizaciones y se organizaron distintas acciones a través, principalmente, de organizaciones de mujeres, sobre todo la organización Mapu Domuche Nehuen, liderada por las Hermanas Quintreman, que son una inspiración para mí como mujer.

Sacaron a más de 600 familias de sus terrenos porque el lugar fue inundado completamente. También un cementerio…

Finalmente, ganaron las empresas, que terminaron comprando a gran parte de la comunidad hasta llegar a un proceso de relocalización: sacaron a más de 600 familias de sus terrenos porque el lugar fue inundado completamente. Se inundó también un cementerio… Ello generó un conflicto entre comunidades por el hecho de que hubo muchas personas que cedieron a la empresa.

 

En estos momentos se están realizando las obras para poner en marcha la cuarta represa del río Biobío: la Central de Rucalhue. ¿Cómo os posicionáis ante este nuevo proyecto que parece repetir el procedimiento de los anteriores?

Siempre nos hemos manifestado en contra de la intervención del río desde nuestra cosmovisión, desde lo que significa para nosotros el río como mapuches. Ahora, nos estamos manifestando en contra de la última de las centrales, la central del Rucalhue, que está construyéndose en estos momentos y cuyas obras están lamentablemente muy avanzadas.

Las comunidades que fueron relocalizadas entonces, durante el conflicto de la Central Ralco, que viven actualmente en este sector, van a ser de nuevo perturbadas por la nueva represa.

De esta manera, se reabre una herida dolorosa; de personas que lideraron estas luchas, de familias que sufrieron mucho por los procesos de relocalización y ya están cansadas de luchar. Lamentablemente, en los procesos jurídicos de Chile, nuestra cosmovisión no es considerada como un argumento válido.

El Servicio de Evaluación Ambiental nacional no considera nuestra cosmovisión como un factor de peso que pueda prohibir a una empresa generar impacto en un río. Necesitan de argumentos científicos, técnicos, etc. Nosotros, como pueblo, quedamos fuera de eso. Sin embargo, no hemos abandonado nuestra espiritualidad como forma de lucha. 

 

¿Cómo le explicarías a una persona no indígena la importancia espiritual que los ríos tienen para el pueblo mapuche?

Muchos ya entienden nuestro mensaje. Lamentablemente, la mayoría de los grandes empresarios no; porque tienen un nivel de avaricia muy grande y donde ven agua ven dinero, no vida.

Tuvimos una conversación con un representante de la Corporación Reguemos Chile: “A mí no me romanticéis la naturaleza”

Tuvimos una conversación con un representante de la Corporación Reguemos Chile, que son quienes lideran un megaproyecto de carretera hídrica contra el que actualmente también nos manifestamos. “A mí no me romanticéis la naturaleza”, nos dijo.

Para ellos, es un recurso. Y sin embargo, si no hay ríos ahora, las futuras generaciones no van a tener la oportunidad de crecer en una naturaleza rica en biodiversidad, no tendrán el privilegio que hemos tenido nosotros de verla y disfrutarla.

Creo que las personas que comprenden esto y aman la naturaleza siempre van a entender y respetar mi cosmovisión, lo que yo siento y cómo me relaciono con el agua. Esto es algo muy profundo, difícil de explicar a veces, porque yo toda mi vida he vivido en una comunidad en torno al río: mi abuela me llevaba a conversar con el agua, a entender lo que el agua te puede transmitir a través de sus sonidos…

Yo no puedo vivir lejos de los ríos, por eso soy guía profesional de kayak y rafting. Mi vida gira en torno a este ambiente, no solamente el Biobío; todos los ríos que pueda encontrar en el mundo, ahí quiero estar.

 

El derecho internacional establece la obligación de los Gobiernos de consultar a los pueblos indígenas mediante la llamada “consulta indígena” antes de efectuar proyectos que les afectan directamente, especialmente en casos relacionados con actividades extractivas. ¿Se ha llevado a cabo en alguna de las intervenciones al río Biobío?

Para las represas de Ralco y Pangue no se hizo, aunque sí deberíamos haberlas tenido. El proyecto de Ralco llegó al territorio siendo presentado como una oportunidad de progreso para las comunidades. Hubo una gran oposición local. En Chile, las decisiones relacionadas con las tierras y aguas están vinculadas a la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI).

El director de ese año estaba a favor de la voz de las comunidades así que inmediatamente lo destituyeron; lo sacaron de su puesto y le siguieron varias personas hasta que pudieron contratar a una persona no indígena. De esta manera, se ideó lo que se llama el “derecho real de uso” para que las personas a título individual pudieran inscribir los terrenos y terminar así con los terrenos colectivos, comunitarios, propios a los pueblos indígenas.

A parte del impacto ecológico, esta medida supuso un impacto cultural, ancestral y espiritual, pues fue un quiebre para nuestra vida en comunidad. Ahora, las personas tienen títulos de tierras individuales y eso hizo que la empresa pudiera negociar individualmente con las personas y con la comunidad para lograr sus objetivos. 

 

Las cosas han cambiado mucho en Chile. En 2019, habéis vivido un estallido social a nivel nacional cuyas protestas perduran hasta hoy. Habéis entrado en un proceso constituyente y recientemente se han celebrado elecciones ¿Cuál es la situación de tu pueblo en estos momentos de gran reivindicación social?

Lamentablemente, nuestro pueblo está sufriendo en este momento las consecuencias de las acciones del Gobierno chileno a través de la militarización de nuestro territorio, matando a líderes mapuches que están en la defensa de la tierra y el agua. Están poniendo más presencia policial en los territorios para reducir las protestas.

De hecho, estamos ahora en estado de excepción, lo que significa que los territorios mapuche estamos al cuidado del ejército y de los carabineros por lo que se prohíbe cualquier acto o acción colectiva públicos. Están amedrentando a las comunidades y golpeando a niños, niñas, mujeres,...

Recientemente asesinaron a un joven de 24 años por nada. Dejan al pueblo mapuche como terrorista, pero es el Gobierno chileno el que nos está matando con sus militarizaciones

Recientemente asesinaron a un joven de 24 años por nada. Dejan al pueblo mapuche como terrorista, pero es el Gobierno chileno el que nos está matando con sus militarizaciones. No podemos permitir o normalizar que lleguen militares a ordenar nuestro comportamiento en nuestra propia tierra. 

 

 

Fuiste elegida para ser una de las voces del río Biobío en la COP26 como representante del movimiento de protesta que hay en estos momentos en contra de las centrales hidroeléctricas. Cuéntanos, ¿cuál es tu impresión con respecto a los acuerdos obtenidos en la cumbre?

Para ser mi segunda vez en la COP, no cambia mi impresión sobre su dinámica interna, que tiene más que ver con quienes nos representan, los delegados, y la forma en cómo se realizan las negociaciones. Hemos podido asistir después de mucho esfuerzo, pues cuesta mucho conseguir una acreditación para participar en ella como personas naturales. En las calles, hubo muchas manifestaciones, porque se considera un evento para gente blanca.

Los pueblos indígenas no tenemos el privilegio que tienen las organizaciones con más dinero de conseguir una acreditación de manera rápida y ser parte del proceso. Esa es una de las impresiones que mantengo a raíz de lo que conocí en la COP25, donde también participé.

Fue extraño para mí estar adentro mientras había muchas personas afuera manifestándose en contra del evento, expresando que las soluciones climáticas que se abordan en las mesas de negociaciones son soluciones climáticas falsas, idea que compartimos. Es decepcionante que se gasten miles de millones para hablar sobre cómo solucionar la crisis climática para luego no hacer nada.

 

 

Los pueblos indígenas protegen el 80% de la biodiversidad del planeta y sin embargo no se os da una participación política acorde a vuestro cometido. ¿Qué dificultades has encontrado como persona perteneciente al pueblo mapuche pehuenche para participar en la cumbre del clima?

Para ser parte de la toma de decisiones, tenemos que ser parte de la mesa de negociación. Si no lo somos, es difícil que nuestra opinión y argumentos puedan ser representados. La participación de los pueblos es escasa y, este año, a diferencia de la COP anterior, no se han visto muchos pueblos originarios.

Quizás por el contexto en el que estamos pero, de todas formas, la acreditación cuesta porque son muchos los papeles que nos piden para acreditar que somos una ONG. Es un procedimiento muy burocrático. Nosotros hemos venido con el apoyo de Ríos to Rivers, que es una organización americana, que tiene influencia, con experiencia y con personalidad jurídica en EE UU. 

La realidad de lo que ocurre se sabe poco. El periodismo chileno está vendido. La opinión pública se basa en las noticias que pasan en la televisión, donde solo se habla en contra de las comunidades indígenas

 

Desde tu organización estáis trabajando para elaborar una petición a la ONU que deje de reconocer las represas como energías limpias. ¿Tenéis esperanza de que las cosas lleguen a cambiar algún día en Chile y que se reconozcan finalmente los derechos del pueblo mapuche por una creciente presión internacional?

La realidad de lo que ocurre se sabe poco, porque lamentablemente el periodismo chileno está vendido. La opinión pública se basa en las noticias que pasan en la televisión, donde solo se habla en contra de las comunidades indígenas.

Además, en estos momentos, nos prohíben realizar las ceremonias, ingresar al río… Para nosotros, hacer ceremonias espirituales en el río es una necesidad profunda, no por rebeldía o porque se nos ocurra. Tenemos la esperanza de que a nivel internacional las cosas avancen poco a poco.

Haber asistido a la COP en dos ocasiones de alguna forma es un granito de arena a lo que quisiéramos realizar en el futuro para las nuevas generaciones, que tienen también el derecho de crecer en espacios libres con naturaleza. No podemos permitir que el Gobierno nos limite en nuestra expresión.

Entregar esta petición a la ONU nos permite de alguna manera tener un poco de esperanza para el futuro. Luchamos por ello, nuestras acciones están basadas en garantizar que haya futuro; porque deseamos que nuestras niñas y niños crezcan también en un ambiente sano como hemos tenido nosotros la oportunidad de hacerlo.