El 26 de enero se celebra el Día Internacional de la Energía Limpia 2026, con la finalidad de poner de relevancia la importancia de impulsar la transición hacia fuentes de energía más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente.

Sumario

 

El 25 de agosto de 2023 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró mediante la resolución A/RES/77/327 que el 26 de enero se celebre el Día Internacional de la Energía Limpia. Dicha fecha conmemora el aniversario de la fundación de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) en el año 2009.

La generación de energía por fuentes no renovables (petróleo, carbón y gas) ha provocado grandes impactos negativos al medio ambiente. De hecho, los combustibles fósiles generan alrededor del 88 % de todas las emisiones de dióxido de carbono y son los responsables del 72 % de emisiones de gases o efecto invernadero (GEI) vinculados al cambio climático.

Aunque se han observado mejoras en la transición energética, aún estamos lejos de cumplir con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 7, que busca garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos antes de 2030. En un mundo en lucha contra el cambio climático, la energía limpia reduce emisiones y tiene la capacidad de distribuir electricidad en aquellas comunidades que carecen de acceso a fuentes de energía confiables. Aún hoy en día 630 millones de personas viven en la más absoluta oscuridad; 4 de cada 5 se encuentran en el África subsahariana.

 

Las energías limpias: la revolución sostenible respetuosa con el medio ambiente

 

En la búsqueda constante de soluciones para abordar el cambio climático y garantizar un suministro de energía sostenible, las energías limpias, también conocidas como energías renovables, se destacan por su capacidad para generar electricidad de manera respetuosa con el medio ambiente.

La joya de la corona en este repertorio es la energía solar, que captura la radiación del sol a través de paneles fotovoltaicos, transformando la luz en electricidad de manera eficiente y sostenible. De manera similar, la energía eólica aprovecha la fuerza del viento mediante majestuosos aerogeneradores, convirtiendo la energía cinética en una fuente potente de electricidad limpia.

En el ámbito acuático, tenemos la energía hidroeléctrica basada en el movimiento del agua de ríos y embalses, mientras que la energía de los océanos abre un mundo de posibilidades, capturando la energía de mareas y corrientes oceánicas.

En las entrañas de la Tierra, la energía geotérmica utiliza el calor interno del planeta para generar electricidad y proporcionar calefacción, y la biomasa, que emplea materiales orgánicos, completa el abanico de energías limpias.

 

Ascenso irrefrenable de las energías renovables

 

El imparable avance de las energías renovables queda patente en las últimas estadísticas de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Según las proyecciones de este organismo, la contribución de las energías renovables al suministro eléctrico mundial experimentará un notable aumento, pasando del 28,7 % en 2021 al 43 % en 2030. Asimismo, se anticipa que estas fuentes sostenibles serán responsables de dos tercios del crecimiento en la demanda eléctrica registrado durante este período, destacando especialmente las tecnologías eólica y fotovoltaica.

En consonancia con los informes de la AIE, se prevé un considerable incremento del 82 % en la demanda mundial de electricidad entre 2020 y 2040, siempre y cuando se cumplan los compromisos de reducción de emisiones ya anunciados por diversos países. Este ascenso, que elevará la participación de la electricidad en el uso de energía final del 38 % al 63 % en el mismo periodo, estará impulsado principalmente por regiones emergentes como India, China, África, Oriente Medio y el sureste asiático. Asimismo, la electrificación del transporte en las economías avanzadas jugará un papel clave en este cambio de paradigma energético a nivel global.

Desde el año 2010, las energías renovables han experimentado un vigoroso impulso que ha marcado un hito en la esfera energética mundial. Actualmente, un total de 156 países han adoptado políticas relacionadas con estas fuentes de energía sostenible. Las inversiones y la capacidad de producción han experimentado un ascenso vertiginoso, llegando al punto crucial en la última década, donde el consumo de electricidad generada a partir de fuentes renovables se ha triplicado. No obstante, en el contexto del cambio climático, la velocidad de esta transición requiere un impulso más urgente.

 

España a la cabeza de energía eólica y solar

 

España consolida su liderazgo en energías renovables gracias al fuerte impulso de la energía eólica y solar. A cierre de 2024, la potencia eólica instalada alcanzó los 31.679 MW, tras sumar 1.186 MW nuevos en un solo año, lo que refuerza a esta tecnología como una de las principales fuentes de generación eléctrica en el país.

Por su parte, la energía solar fotovoltaica superó por primera vez a la eólica en potencia instalada, convirtiéndose en la tecnología renovable dominante con 32.350 MW y un crecimiento del 22,8 % respecto a 2023, gracias al añadido de más de 6.000 MW durante 2024. Este avance se complementa con el auge del autoconsumo fotovoltaico, que ya acumula 8.137 MW en todo el país según UNEF, confirmando la creciente adopción de soluciones energéticas propias en hogares, industrias y comercios. Con estas cifras, España se posiciona entre los países líderes de Europa tanto en capacidad eólica como solar, consolidando un modelo energético cada vez más sostenible, competitivo y orientado al cumplimiento de los objetivos climáticos.

 

Informe mundial sobre energía 2025: Progreso y Desafíos hacia el ODS 7

 

El Resumen Ejecutivo de Seguimiento del ODS 7 publicado en 2025, elaborado por el Banco Mundial, la Agencia Internacional de Energía (IEA), la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), la División de Estadísticas de las Naciones Unidas (UNSD) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), ofrece un análisis exhaustivo del progreso global hacia el Objetivo de Desarrollo Sostenible 7 (ODS 7), que busca garantizar el acceso a energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos en 2030.

Los puntos clave del informe son los siguientes:

Acceso a la electricidad: En 2022, el 91% de la población mundial tenía acceso a la electricidad, pero aún 685 millones de personas carecían de ella. La aceleración del ritmo de electrificación, especialmente en África Subsahariana, es crucial para alcanzar el acceso universal en 2030.

Cocinas limpias: En 2025, el 45% de la población mundial tenía acceso a combustibles y tecnologías limpias para cocinar, dejando a alrededor de 2.1 mil millones de personas utilizando combustibles contaminantes. Es urgente redoblar los esfuerzos para llegar al acceso universal a cocinas limpias en 2030.

Energía renovable: En 2021 las renovables representaron el 18,7 % del consumo final de energía, impulsada principalmente por la energía solar y eólica. Aumentar significativamente la participación de las energías renovables es indispensable para cumplir con los objetivos climáticos.

Eficiencia energética: La intensidad energética global está mejorando a un ritmo de 0,8% en 2012 anual desde 201, pero se requiere un aumento del 3.4% anual hasta 2030 para cumplir con el ODS 7.3. La pandemia de COVID-19 ralentizó el progreso en 2020, pero se espera una recuperación en la mejora de la eficiencia energética.

Flujos financieros internacionales: Los flujos financieros públicos internacionales para energía limpia en países en desarrollo ha mejorado hasta los 12 mil millones de USD, pero aumentar significativamente estos flujos es vital para alcanzar los objetivos del ODS 7.

Capacidad de generación de energía renovable en países en desarrollo: Para 2026, la capacidad instalada de energía renovable en países en desarrollo alcanzará los 320 vatios per cápita, con un crecimiento de alrededor del 10% anual. Es fundamental aumentar el apoyo político y la inversión para garantizar que todos los países en desarrollo puedan contribuir a la mitigación del cambio climático.

El informe destaca la necesidad de compromisos más fuertes y tangibles para cerrar las brechas en el acceso a la electricidad y a combustibles y tecnologías limpias para cocinar, así como la importancia de la cooperación internacional y la financiación para lograr una transición energética sostenible.

 

Impulso político y acuerdos internacionales recientes

 

En los últimos años, el impulso político internacional hacia la transición energética se ha reforzado de manera significativa gracias a nuevos acuerdos multilaterales y compromisos de gran alcance. A raíz de la COP28 celebrada en 2023, la comunidad internacional acordó triplicar la capacidad mundial de energías renovables y duplicar la tasa anual de mejora de la eficiencia energética de aquí a 2030, un hito que marca un cambio de escala en la ambición global. En paralelo, la edición 2025 del informe subraya la importancia de la Declaración de Dar es Salaam, respaldada por 48 países africanos, que busca acelerar la electrificación del continente y ampliar el acceso a servicios energéticos modernos en las regiones con mayores brechas de acceso. Estos avances demuestran que, aunque el ritmo actual sigue siendo insuficiente para alcanzar el ODS 7, el renovado consenso político y la cooperación internacional están sentando las bases para acelerar el progreso energético global.

 

Desafíos y horizontes en el futuro de las energías limpias

 

Aunque las energías limpias avanzan con fuerza, los desafíos siguen siendo significativos y requieren una aceleración urgente. Los informes internacionales más recientes advierten que el mundo continúa lejos de cumplir las metas del ODS 7, con retrocesos en acceso universal a la electricidad y a cocinas limpias, y con una mejora de la eficiencia energética que sigue estancada muy por debajo del ritmo necesario. A ello se suma la necesidad de aumentar la inversión en países en desarrollo, donde el despliegue renovable sigue siendo insuficiente para cubrir la demanda futura.

Sin embargo, el horizonte es prometedor: los acuerdos alcanzados en la COP28 para triplicar la capacidad renovable mundial y duplicar la eficiencia energética para 2030, junto con iniciativas regionales como la Declaración de Dar es Salaam para acelerar la electrificación en África, muestran un renovado impulso político. Las oportunidades tecnológicas —como el almacenamiento energético, la digitalización de redes y la economía circular—, combinadas con la creciente cooperación internacional, sitúan a las energías limpias como eje de un sistema energético global más sostenible y resiliente.