Cuando se declara un brote de una enfermedad infecciosa, las enfermeras están en primera línea: detectan casos, siguen a los pacientes, informan y colaboran con la comunidad. Sin embargo, su papel dentro de “Una Salud” –del inglés, One Health–, el enfoque que conecta la salud humana, animal y ambiental, sigue sin reconocerse.

Sumario

 

Así lo sostiene el artículo Reflexiones críticas sobre el posicionamiento de las enfermeras en relación con Una Salud: alcance, barreras y oportunidades(1) (del inglés, Critical Reflections on the Positioning of Nurses in Relation to One Health: Scope, Barriers, and Opportunities), publicado este martes en la revista de acceso abierto CABI One Health. Sus autores, con el profesor Paulo Ferrinho, de la Universidade Nova de Lisboa (Portugal), a la cabeza, sostienen que la enfermería ya practica muchos de los principios fundamentales de este enfoque.

 

Una labor esencial, pero invisible

 

Las enfermeras trabajan en la atención clínica, la salud comunitaria y ambiental, la prevención de infecciones y la respuesta a emergencias. Es decir, en muchos de los terrenos en los que se pone en práctica el enfoque Una Salud, que busca conectar la salud de las personas con la de los animales y la del medio ambiente.

Las enfermeras ya contribuyen al enfoque ‘Una Salud’ en muchos ámbitos, pero sus contribuciones a menudo permanecen invisibles

PAULO FERRINHO, Universidade Nova de Lisboa

“Las enfermeras ya contribuyen al enfoque ‘Una Salud’ en muchos ámbitos, pero sus contribuciones a menudo permanecen invisibles porque no se conceptualizan ni se reconocen explícitamente como parte de ‘Una Salud’, lo que limita su participación en la gobernanza, la educación y la toma de decisiones estratégicas”, afirma el autor principal del estudio, el profesor Ferrinho. En otras palabras, buena parte del trabajo de las enfermeras ya encaja en Una Salud, pero no se reconoce de forma explícita como tal.

Ese reconocimiento pendiente tiene un reflejo en la toma de decisiones. Según el estudio, la enfermería sigue estando infrarrepresentada en la gobernanza actual de Una Salud, es decir, en los espacios donde se deciden las prioridades y las políticas. Los sistemas fragmentados y la representación limitada, añade, están frenando su contribución.

Por eso los autores reclaman que las enfermeras tengan una representación significativa en la toma de decisiones, tanto locales como globales, junto con la medicina, la veterinaria, la salud ambiental y la salud pública.

 

Primera línea ante los brotes

 

Cuando surgen enfermedades infecciosas, estas limitaciones importan. Durante un brote, las enfermeras son trabajadoras de primera línea altamente capacitadas, y su labor resulta esencial en cinco tareas: la detección de casos, el seguimiento de los pacientes, la educación, la comunicación y la participación de la comunidad.

Estas capacidades sitúan a las enfermeras en el centro de la preparación para Una Salud, con funciones que abarcan la detección y la respuesta ante pandemias

Estas capacidades sitúan a las enfermeras en el centro de la preparación para Una Salud, con funciones que abarcan la detección y la respuesta ante pandemias, desde la vigilancia y la notificación de casos hasta su gestión. Según el artículo, todo ello lo hacen asumiendo un riesgo personal significativo.

El brote de ébola de 2014 a 2016 en África Occidental da una idea de ese riesgo. Más de 28.600 personas resultaron infectadas y 11.325 fallecieron. Un análisis de la epidemia realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) identificó 815 infecciones confirmadas y probables de ébola entre trabajadores sanitarios en Guinea, Liberia y Sierra Leona hasta marzo de 2015.

De aquellos trabajadores sanitarios cuyo desenlace se conocía, dos tercios fallecieron. La cifra de la OMS recoge al personal sanitario en su conjunto, no solo a las enfermeras. Aun así, el estudio sostiene que la pericia, el conocimiento y el desempeño de las enfermeras ante estos riesgos durante brotes mortales demuestran por qué la profesión debe integrarse en la preparación, la vigilancia y la respuesta antes de que llegue la próxima pandemia.

 

Del legado de Nightingale a hoy

 

Esta conexión no es tan reciente como podría parecer. Ferrinho recuerda a Florence Nightingale, cuya visión y gestión de la enfermería durante los repetidos brotes de cólera de la Guerra de Crimea priorizaron la protección de la salud individual junto con la atención al entorno hospitalario y bélico en general.

Florence Nightingale entendía la enfermería como una labor que trascendía la atención individual al paciente y abarcaba la protección de la salud

PAULO FERRINHO, Universidade Nova de Lisboa

“Florence Nightingale entendía la enfermería como una labor que trascendía la atención individual al paciente y abarcaba la protección de la salud mediante la atención al saneamiento, las condiciones de vida y el medio ambiente”, afirma el profesor Ferrinho. “Anticipó elementos importantes de la perspectiva sistémica que sustenta el enfoque ‘Una Salud’ en la actualidad”, añade.

Para avanzar en esa dirección, los autores abogan por que Una Salud sea una parte más explícita de la formación en enfermería. Proponen incluir capacitación en enfermedades zoonóticas –las que pasan de los animales a las personas–, salud ambiental, resistencia a los antimicrobianos –la capacidad de ciertos microbios de sobrevivir a los fármacos que antes los combatían–, riesgos para la salud relacionados con el clima y pensamiento sistémico, es decir, entender cómo se conectan las distintas piezas de un problema.

Los autores sostienen que las enfermeras ya son fundamentales para gran parte del trabajo práctico de Una Salud. Darles un papel más visible como educadoras y líderes que contribuyan a la formulación de políticas fortalecerá, a su juicio, los sistemas de salud globales. No reconocerlas ni empoderarlas dejará esos sistemas menos preparados y menos resilientes durante el próximo brote.

El fortalecimiento del papel de la enfermería en el enfoque ‘Una Salud’ no debería simplemente añadir responsabilidades a una plantilla ya de por sí limitada

PAULO FERRINHO, Universidade Nova de Lisboa

“El fortalecimiento del papel de la enfermería en el enfoque ‘Una Salud’ no debería simplemente añadir responsabilidades a una plantilla ya de por sí limitada, sino que debería ir acompañado de la formación, la autoridad, los recursos, la remuneración y el tiempo protegido adecuados, así como de una participación significativa, y no meramente simbólica, en la toma de decisiones”, subraya Ferrinho.

Referencias

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